
Una nueva controversia rodea al premio Turner
Críticas por la obra de Starling, que recreó una balsa
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LONDRES.- Un artista que desarmó un cobertizo de madera que encontró abandonado al costado de un río, usó como balsa y luego rearmó dentro de la sala de un museo acaba de ganar el premio Turner. Creado por el museo Tate de Gran Bretaña y dotado en 25.000 libras, es considerado el reconocimiento más importante que se otorga anualmente al arte contemporáneo, y siempre llega plagado de controversias.
Sin embargo, lo que se dice sorpresa este año no hubo. El arte conceptual suele ser el preferido de los jueces, y la obra de Simon Starling (británico, nacido en 1967) ya era el favorito en las casas de apuestas inglesas.
Starling encontró el cobertizo en las costas del Rin. Lo desarmó; utilizó algunas partes para construir una balsa, y sobre ella colocó el resto de la estructura. Así fue río abajo hasta Basilea; lo reconstruyó en un museo suizo y dijo que se trataba de "la manifestación física del proceso del pensamiento".
"Es agradable volver a casa y que te espere un gran cheque -dijo, al recibir el premio del ministro británico de las Artes, David Lammy-. Yo no soy alguien conocido aquí. Es lindo que se me reconozca el trabajo."
Críticas a la obra
Según la curadora del Tate Rachel Tant, el artista Starling "está interesado en la creación de objetos: es un investigador, un viajero, un narrador".
Sin embargo, muchos de los que se acercaron al museo a ver la obra ganadora, se sorprendieron y se sintieron frustrados.
"Lo mejor que tiene el premio Turner es que por un par de días cada año, todo el mundo de golpe se convierte en un experto en arte listo a criticar, sin importar lo que piensen sobre el arte el resto del año", se atajó el ministro Lammy.
Pero los que se quejaban no eran sólo los outsiders del mundo del arte. La noche que se anunciaba el premio hubo una manifestación de un grupo de artistas fuera del museo, en contra de lo que consideraban "lo pretencioso del arte conceptual".
Para los tradicionalistas, fue una derrota que resultara eliminada la pintora Gillian Carnegie, la única finalista que se expresa con paleta y pincel y en un estilo academicista. Tampoco fue favorecido Jim Labie, quien dijo que le encantaba dibujar y pintar en sus años de estudiante, pero que ahora sólo quiere hacer reproducciones gigantes de artefactos kitsch. La romántica instalación de Darren Almond sobre su abuela mirando gente bailar mientras sale agua de una fuente tampoco fue favorecida por el jurado.
Consultado sobre lo que hará con el dinero, Starling reveló que quiere comprar una réplica de una escultura de Henry Moore para tirarla al lago Ontario. "Pero no quiero ser considerado un excéntrico", aclaró.


