
Ya tienen su fiesta los amantes del arte y las antigüedades
Unos 65 expositores presentan sus objetos de colección y mobiliario de época
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Desde la segunda mitad del siglo XIX -y se estima que hasta 1940- las familias tradicionales de la Argentina acostumbraban a comprar en Europa los muebles y objetos con los que luego ambientaban el interior de sus estancias y residencias en Buenos Aires.
Así, en aquellas épocas en las que el país prosperaba gracias a las cosechas y a las vacas, hombres y mujeres se embarcaban en los puertos del Viejo Continente cargando baúles repletos de piezas de porcelana, tapicería, platería y muebles firmados por los maestros ebanistas de moda, entre otras cosas valiosas.
De aquel tiempo memorable quedan muchas de esas joyas que hoy están dispersas en las más de 300 tiendas especializadas de la ciudad. Algunas de ellas se exhiben por primera vez en Expo Antiquaria 2003, la cuarta versión de la feria internacional de anticuarios, que se inauguró ayer con toda la pompa en los salones del hotel Sheraton.
El escenario parecía una gran buhardilla, pero ordenada. Entre los tesoros a la vista hay un macetero de hierro de fundición francesa del siglo XIX, realizado por la casa Val D´ Osne, que estaba arrumbado en el jardín de un petit hotel porteño.
La casa Calvaresi Antiquariato presenta una suite de cinco piezas (silloncitos) estilo Luis XVI de madera de haya patinada en dorado y tapizada en seda natural, que perteneció a una centenaria casa de corsetería y ropa interior femenina que aún hoy existe. En esos sillones descansaba Eva Perón mientras esperaba su turno para probarse.
En el mismo puesto luce una impresionante estatua de mármol de brecha violeta y carrara que fue colocada con la ayuda de cinco personas y una pequeña grúa: pesa 1200 kilos. La apuesta mayor del stand de Gabriel del Campo es una puerta jesuítica de quebracho, un puente de Brooklyn en hierro (se usó para decorar la vidriera de una tienda) y un simpático auto de fabricación casera que imita a un modelo de competición de los años treinta.
No faltan la platería antigua, como portacirios y una cruz procesional de bellísima factura, y las chimeneas. La casa Hernani exhibe una pieza inglesa de estilo paladiano realizada en 1720.
Debut prometedor
El año pasado, tras el corralito y la devaluación, la feria no se realizó. Pero gracias a la afluencia de turistas y la favorable diferencia cambiaria el sector se recuperó y este año participan 65 de las casas del circuito de San Telmo y Recoleta.
Antes de quedar inaugurada, ayer recorrieron la exhibición cinco dealers procedentes de Los Angeles, Estados Unidos, que compraron al menos media docena de muebles y objetos tasados en cifras cercanas a los 15.000 dólares.
Con esto quedó demostrado para los organizadores que fue un acierto mudar la feria al ámbito de un hotel cinco estrellas, donde el ir y venir de extranjeros con poder adquisitivo garantiza el volumen de ventas. Este año, los auspiciantes y la consultora Pichón Riviere SA -realizadora de la muestra- esperan superar los 50.000 visitantes. Para lograr el objetivo invitaron a 13.000 anticuarios de Italia, Francia, España, Alemania e Inglaterra. Y a juzgar por el debut, el correo ya está dando frutos.
Un paseo para toda la familia
- Expo Antiquaria se puede visitar hasta el lunes, de 14 a 21, en el segundo piso del Sheraton Buenos Aires Hotel & Convention Center. La entrada cuesta 10 pesos. El recorrido comienza por los stands de las galerías de arte y de los objetos coleccionables, como cigarreras, lapiceras, autos en miniatura, encendedores y otros elementos. En el salón principal se encuentran las grandes casas comerciales, como Yocasta, Federico Marino, América Antigüedades, Norberto Medrano, Breuer Moreno, Hernani, Guevara Gallery y Calvaresi.
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