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TANDIL.- Y Pablo habló. Finalmente, tras un largo silencio con los medios locales, Pablo Aimar dijo lo que tenía que decir, porque nadie lo iba a hacer por él. Los tiempos se acortan, el libro de pases en España cerrará pasado mañana y su transferencia a Valencia está en zona de definición.
Como para despejar el tema, el Payaso abrió la boca y les movió la cuerda a los equilibristas. Ya se lo había dicho telefónicamente a David Pintado, el presidente de River, pero ahora, más que nunca, los dueños del circo deberán pensar bien qué harán con el destino de una de las estrellas principales de cada función, porque todos saben cuál es el objetivo del jugador.
"Me seduce la idea de irme porque es uno de los mejores torneos del mundo, si no el mejor; también porque es España y porque hay muchos argentinos; tampoco voy a negar que también me conviene. No estoy desesperado por irme, pero si se da, me pondría muy feliz", dijo ayer Aimar, tras la práctica vespertina que realizó el plantel de River en el estadio Municipal, de esta ciudad.
Valencia hace la oferta y los dirigentes, deciden; en el medio, Aimar. ¿Qué piensa de esto? "Son las reglas del juego. Siempre se decide pensando en lo que le conviene al club, nunca en lo que piensa el jugador o en lo que a él le interesa; espero que esta vez decidan de acuerdo con esto último, porque me encantaría ir a ese club. Pero si me quedo, me quedo en mi casa."
Las palabras de Aimar, que no habla casi nunca con la prensa argentina, tuvieron lugar en Radio Mitre, en un encuentro en un recoveco del estadio, con la presencia de Matías Aldao, colaborador de Gustavo Mascardi, representante del jugador. Pero desde Buenos Aires surgió un problema: peligra la reunión extraordinaria de la comisión directiva por el tratamiento de la venta de Aimar, que fue convocada por Pintado para mañana, a las 13, en Núñez. Los que se oponen a la venta, que serían 13 de los 25 integrantes, decidirán unas horas antes del cónclave si darán quórum o no, ya que consideran muy baja la oferta de Valencia por el jugador, que alcanza los 15.500.000 netos para el club.
Por eso, el discurso no tuvo fisuras, el libreto, Aimar lo sabía de memoria: "Yo estoy bien en River; lo poco o mucho que soy en el fútbol se lo debo al club y a las selecciones juveniles. Pero ésta es una oportunidad muy buena para mí. Sería bueno irme a un club muy grande de España, a una ciudad muy linda. Si se da, yo estaría muy contento de ir".
Y siguió con el mensaje: "Cuando decía que no me quería ir, era porque quería jugar más tiempo en River; no digo que ya sea un jugador hecho y derecho, porque tengo 21 años recién cumplidos. Ya se está diciendo que me quiero ir sí o sí de River, pero no es así. Lo que pasa es que ésta es una muy buena chance".
Entre los que no estarían en favor de la venta de Aimar figuran César Traversone, José María Aguilar, Mario Israel, Ricardo Grosso, Marcelo Gómez y Carlos Mosquera.
El presidente Pintado señaló: "La venta de Aimar no es como la de cualquier otro jugador, sino que es especial. Porque si lo vendemos, no será un negocio brillante; y si no lo hacemos, el futbolista estará incómodo y tal vez desganado, ya que dejó en claro su posición de ser transferido a Valencia; por eso, la situación es muy difícil".
La pretensión, como mínimo, es de 20.000.000 de dólares netos, ya que, además de los impuestos y el porcentaje del jugador, habría que darle un diez por ciento a Estudiantes de Río Cuarto -de donde provino Aimar-, cuyo socio mayoritario es Gustavo Mascardi, su representante.



