En el ajedrez también juegan las tradiciones

Carlos Ilardo
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3 de septiembre de 2016  • 21:19

Si bien desde hora temprana, las medidas de seguridad y el control de admisión al estadio de juego Crystal Hall de Bakú, estaban atentas a la llegada del presidente de la República de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, que se presentaría para efectuar la jugada inaugural de la 42ª Olimpíada de Ajedrez, se produjo el ingreso de un grupo de mujeres, de andar lento y con particular atuendo capaz de producir el desvío de las miradas de los más chismosos; la imagen disparó los primeros susurros y con ellos los recuerdos de historias sepias vinculadas con las tradiciones religiosas y sus diabólicas prohibiciones.

Esas cuatro mujeres iraníes, Atousa Pourkashiyan, Mitra Hejazipour, Ghazal Hakimifarb y Homa Alavi, son las integrantes del equipo femenino del país vecino que cruzaron las fronteras sin cambiar de hábitos ni religión. Con su tradicional bulca, a la que sólo recogen parcialmente para que su rostro pueda visualizar libremente a las piezas mientras aguardan la presencia del árbitro para la señal de largada. Será en ese preciso momento cuando los destellos de diferentes cámaras fotográficas congelarán la particular imagen. Es que sólo por un par de horas, lo que resista una partida, esas mujeres se atreverán a dejar sus rostros libres.

Tal vez el neófito, o aquel que desconozca la diferencia de un final entre alfiles y caballos, creerán que la fuerza de su juego es apenas aceptable, o lo que es peor aún, soslayarán tal debilidad, acaso, como producto de la falta de historia o de tradición del ajedrez en ese país. Nunca tan alejados. Es que desde hace más de veinte siglos, en la antigua Persia (hoy Irán) comenzaba la divulgación sobre el misterioso origen de este juego.

Según una leyenda, en el siglo VI el soberano indio Bevisara encargó a su embajador un juego llamado chatturanga, compuesto de 30 piezas, 15 de esmeralda y 15 de rubíes, para regalar a Chosroes (531-579), rey de Persia, acompañado, además, de un desafío: desentrañar la clave del juego. Tras varias consultas a los sabios de la corte, el rey sólo consiguió dilucidar el sentido de las jugadas y la interpretación bélica del juego. Ninguna fórmula fue capaz de asegurar el éxito y mucho menos de contar la cantidad de posibles movimientos de una partida. Varios siglos demandó descubrir que ese número exponencial, es aún mayor que el de átomos en el universo. Y eso que su representación se trata de un número uno, seguido de 80 ceros.

En la antigüedad, Persia fue cuna de buenos jugadores. Las corrientes musulmanas llevaron el ajedrez hasta España, en tiempos que compartían el territorio junto a judíos y cristianos. Poco después la Iglesia Católica prohibió su práctica cuando descubrió que el juego era el mejor ardid con el que los caballeros lograban entrar a los aposentos de las damas. Con la llegada de Alfonso X El Sabio, el ajedrez recuperó su espacio, surgieron nuevos movimientos y también nuevas prohibiciones. En China durante el gobierno de Mao, y Afganistán bajo dominio talibán..

A fines del siglo XX, el ayatollah Khomeini, tras derrotar al Sha de Persia, en la revolución religiosa de 1979, sostuvo: "El ajedrez es un juego diabólico que perturba la mente de quienes lo practican"; lo prohibió y con ello sentenció la suerte de miles de aficionados. A casi 30 años de la muerte del líder chiita, si bien los conflictos religiosos aún perduran en Irán, al menos el ajedrez, como las leyendas y los atuendos, todavía se conserva. Como las tradiciones.

El torneo

Cumplidas dos jornadas, los equipos argentinos, de varones y mujeres, comparten la vanguardia de ambas categorías, en la 42ª Olimpíada de ajedrez que reúne a 180 naciones, en Bakú. Los hombres (tras sus victorias ante Jamaica y Suiza) integran el lote de 38 punteros con 4 puntos y las mujeres (que vencieron a Uruguay y Jordania) están entre las 31 líderes. Hoy, en la 3ª rueda, los maestros argentinos serán rivales de Estados Unidos (8°preclasificado), un duro rival al que vencieron en sólo una ocasión (en 1928), empataron en dos, y cayeron 19 veces. El último enfrentamiento fue en Tromso 2014, y Estados Unidos se impuso 2,5 a 1,5.

En tanto las maestras jugarán frente a Italia (20ª).

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