El insólito motivo por el que Magnus Carlsen, el supercampeón que nunca perdía, un día se dejó vencer

Magnus Carlsen puso en riesgo su acceso a la final en una de las etapas del circuito que lleva su propio nombre, al tener una consideración por un rival que había sufrido un percance.
Magnus Carlsen puso en riesgo su acceso a la final en una de las etapas del circuito que lleva su propio nombre, al tener una consideración por un rival que había sufrido un percance. Fuente: Reuters
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1 de julio de 2020  • 07:00

Tiene el máximo puntaje Elo (ranking) en la historia. Es campeón mundial de los tres tipos de juego. Consiguió una serie invicta de más de 120 partidas, también récord. Nada parecía faltarle a la brillantísima carrera de Magnus Carlsen, uno de los ¿cinco?, ¿tres? mejores ajedrecistas de la historia, sino el mejor. Pero algo que no es un logro deportivo, sino de deportividad, termina ensalzando de una manera imprevista su trayectoria ante los tableros.

El crack noruego viene protagonizando una de las estaciones del Tour de Ajedrez Magnus Carlsen, que el propio jugador organiza con respaldo de Chess24.com. En esta etapa del circuito, la del Masters Chessable, que se desarrolla en el citado sitio de Internet, el número 1 del ranking quedó enfrentado con el número 3, el chino Liren Ding, en una de las semifinales, pactadas a cuatro partidas. La primera tuvo una definición inesperada, pero la segunda la superó en sorpresa.

¿Qué sucedió? En los torneos virtuales de ajedrez, los participantes deben cumplir el tiempo acordado independientemente del estado de su conexión; una falla técnica no es una causa de dispensa para una derrota. Y Ding sufrió ese problema al cabo de 43 jugadas cuando se encaminaba a un final parejo -desenlace de torres con proyección de tablas, a pesar de que su adversario no es de ofrecerlas en ocasiones como ésa- contra Carlsen en el primer choque. Para colmo, el Masters Chessable es de ajedrez rápido, a 15 minutos por competidor con 10 segundos adicionales por cada movida. El chino no tenía margen de recuperación. Por tiempo, entonces, el escandinavo quedó 1-0 al frente en el cruce.

Liren Ding, el chino que está tercero en el ranking mundial y que puso en aprietos a Carlsen en la serie semifinal.
Liren Ding, el chino que está tercero en el ranking mundial y que puso en aprietos a Carlsen en la serie semifinal. Crédito: Grand Chess Tour

En el segundo encuentro no hubo problemas de reloj: duró 4 movimientos. Entre grandes maestros es imposible definir, en favor o en contra, en tan corto lapso. Algo anormal ocurrió. Muy anormal: Carlsen, el fenómeno, el ganador serial, el que rivaliza con los grandes de la historia y estableció el récord de imbatibilidad, se dejó superar. ¿Por qué? "Tengo un gran respeto por Ding, y en el momento de la desconexión él podía lograr el empate de diferentes maneras. Devolverle el punto inmediatamente era lo correcto", justificó el noruego.

Cabe contextualizar la situación. El percance tecnológico de Ding no fue como el que puede sufrir cualquier navegante de la red. El diario deportivo español Marca señala que los chinos necesitan un "enmascarador" (el VPN) para intervenir en torneos de ajedrez, por una cuestión de seguridad informática en su país. Ello genera cortes usuales de conexión a Internet, que por supuesto complican sus rendimientos. A tal punto que pueden hacer perder una partida, como le sucedió al tercero del ranking contra el primero.

Carlsen tomó en cuenta esa desventaja de Ding, que ciertamente venía padeciendo con la conexión a Internet desde días anteriores, y decidió compensarlo en el segundo encuentro entre ambos. Entregó insólitamente la dama en la tercera movida, y en la siguiente abandonó. Las redes sociales se llenaron de elogios al escandinavo, entre alguno que otro pedido de que fuera sancionado por su actitud.

En rigor, pareció que el noruego fue aun más allá de la caballerosidad, jugó más que limpio. En aquel capítulo inicial recibió un punto cuando parecía que obtendría medio, y en el segundo entregó el punto entero cuando era demasiado temprano en el desarrollo como para avizorar una tendencia en el desarrollo. Era una partida que Carlsen podía ganar -también perder, claro-, un enfrentamiento que hasta entonces no podía dar la impresión de conducir a una igualdad.

Carlsen, el mejor ajedrecista desde el retiro de Garry Kasparov; esta vez se destacó por un gesto de deportividad para con un adversario.
Carlsen, el mejor ajedrecista desde el retiro de Garry Kasparov; esta vez se destacó por un gesto de deportividad para con un adversario. Crédito: Grand Chess Tour

¿Y qué ocurrió en el resto de esa semifinal? No la tuvo nada fácil el campeón mundial. Carlsen, con blancas, fue apenas superior en la tercera partida, no lo suficiente para desnivelar en un desenlace de torre y alfil contra torre. Y en la cuarta, la ínfima supremacía fue de Ding, pero lejana a toda posibilidad seria de victoria, a pesar de que en el ritmo rápido de juego los errores son más comunes, por los apremios del reloj.

Con el 2-2, el europeo y el asiático debieron recurrir a dos encuentros de desempate, pero a ritmo aun más veloz, el blitz, de 3 minutos por partida y 2 extras por movimiento. Y así como los capítulos 1 y 2 del cruce fueron raros, los resultados 5 y 6 fueron algo extraños dados los desarrollos del juego. Ding cometió una equivocación importante, pero Carlsen, en el apuro, no la aprovechó, y firmaron tablas en el primer mano a mano de esa miniserie. El segundo mostró mejor al chino, pero el noruego equilibró y el empate empezó a asomar; sin embargo, el campeón consiguió ventaja en un cierre de alfil contra caballo y entonces no perdonó. El triunfo lo puso 3,5 a 2,5 en el marcador global.

La final del certamen enfrentará a Carlsen con el neerlandés Anish Giri, que en la otra serie se había impuesto al ruso Ian Nepomniachtchi por 3 a 1.

La de Carlsen frente a Ding no fue la primera ocasión en el ajedrez en que alguien entregó un resultado. Una vez, la china Hou Yifan se permitió ser derrotada en apenas cinco movidas. Su motivación no tuvo nada que ver con la del noruego: la ex campeona mundial eligió esa puesta en escena como queja por las oponentes que la organización le había puesto por delante en el certamen en cuestión.

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