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Mucho más rápido que los demás en la carrera previa al impulso y con más experiencia que el resto, Armand Duplantis domina de manera apabullante el salto con garrocha desde hace cinco años y encadena récord tras récord. El último lunes, en el Mundial de Tokio de atletismo, volvió a asombrar al mundo con una marca de 6,30 metros. Fue en la noche en la que se llevó su tercero oro mundial seguido y donde demostró una vez más que únicamente compite contra sí mismo, como atestigua que lleva invicto desde julio de 2023, encadenando 36 certámenes ganados.
¿Pero por qué el prodigio sueco es tan superior al resto?
Con la garrocha en la mano, ‘Mondo’ es el atleta más rápido del mundo, como admiten sus competidores. “Llega muy rápido. Nosotros corremos rápido, pero él nos aplasta en eso. Lo ves pasar y piensas que haría los 100 metros en 10 segundos 30. Todos jugamos con nuestras armas y la suya es la velocidad”, contaba el lunes el francés Ethan Cormont, undécimo de la final del Mundial.
“Está claro que el que corre más rápido es el que crea más energía (para el impulso) y el que normalmente va a saltar más alto”, admitía Duplantis antes de Tokio 2025. Pero no solo es una sensación, hay datos concretos que atestiguan su talento como velocista: el año pasado participó en unos 100 metros no oficiales contra el plusmarquista mundial de 400 metros vallas Karsten Warholm. Teóricamente el vallista noruego tenía las cartas en su mano para ganar, más acostumbrado a las carreras y las salidas desde los starting-blocks, pero Duplantis fue el vencedor del duelo con 10 segundos y 37 centésimas.
Su velocidad le permite además tener una técnica propia y poder doblar garrochas más duras que los demás, factor que lo lleva todavía más arriba.
Duplantis tiene a los 25 años muchos más saltos en su historial personal que los demás. Nacido en una familia de atletas, con un padre garrochista, creció en Louisiana con una garrocha en la mano y una colchoneta para practicar en su jardín. En el documental “Born to Fly” (Nacido para volar), se lo ve siendo un niño encadenando saltos y enojándose consigo mismo cuando tiraba la barra. “Domina su arte como solo puede hacer alguien que entrena desde hace años para conseguir saltos técnicamente perfectos”, estima la doble campeona mundial Katie Moon.
“Practica desde que tenía 8 años, tiene una experiencia que la mayoría no tiene”, añade la garrochista estadounidense, que explica que esa experiencia le permite concentrar esfuerzos en otras cuestiones, como ganar velocidad, mientras otros invierten más energía en perfeccionar los saltos en los entrenamientos. “Cuando me ejercito, hago sobre todo sesiones de sprint ya que he pasado ya toda mi vida saltando”, reconoce el propio Duplantis.
Si bien las garrochas no han cambiado de manera drástica desde la revolución de la fibra de vidrio en los años 1960, el calzado juega un papel clave. “Es algo muy importante”, contó Duplantis en una conferencia de prensa organizada por la marca deportiva de la que es imagen antes de este Mundial. “Las zapatillas con las que salto actualmente son muy diferentes a las primeras que tenía”, subrayó. Duplantis cuenta con unas zapatillas especialmente concebidas para él, que se parecen más a las que usan las estrellas de la velocidad.
“Históricamente, las zapatillas de los garrochistas son muy planas porque están pensadas para el momento del impulso y del despegue, más que para la velocidad de la carrera”, explicó el sueco.“Hemos intentado pensar una que se parezca a una de esprint, con ajustes en la suela para que responda también en el impulso”, detalló. ’Mondo’ no las lleva en todos los saltos y las guarda para las ocasiones especiales. “Me las pongo cuando creo que puedo batir el récord del mundo. Cuando las llevo, todo el mundo sabe que voy en serio”, sentenció.
El salto de este lunes en Tokio representa la decimocuarta vez que Duplantis quiebra el récord mundial de la disciplina. Su primera plusmarca data de febrero de 2020. Solo en 2025, el atleta elevó la vara en tres oportunidades. A finales de febrero, bajo techo, alcanzó los 6,28 metros en Clermont-Ferrand, Francia.
Luego, al aire libre, superó los 6,29 metros en Budapest, antes de su consagración en la capital japonesa. El nuevo registro de 6,30 metros llegó en su tercer y último intento en el Estadio Nacional. Tras el éxito, Duplantis celebró con el griego Emmanouil Karalis, medalla de plata con 6,00 metros, y con el australiano Kurtis Marschall,bronce con 5,95 metros.

Además de sus récords, Duplantis ostenta un palmarés formidable en las competencias más importantes del atletismo. Con el triunfo en Tokio, suma su tercer oro mundial consecutivo. Los anteriores fueron en Eugene 2022 y Budapest 2023.
A su colección de títulos mundiales se agrega una medalla de plata obtenida en los inicios de su carrera en Doha 2019. En el ámbito olímpico, su dominio es igual de contundente: conquistó su primer oro en Tokio 2021, en una edición marcada por la pandemia. Repitió la hazaña en 2024 en los Juegos Olímpicos de París.
El fenómeno Duplantis es un proyecto familiar. Sus padres, ambos entrenadores, guiaron su carrera desde la infancia. Su padre, Greg, fue garrochista y alcanzó una mejor marca personal de 5,80 metros. Él se encarga de los aspectos técnicos de la prueba.
Su madre, Helena, fue heptatleta y supervisa la preparación física de su hijo. La historia comenzó en una colchoneta instalada en el jardín familiar en Lafayette, Luisiana, donde Armand aprendió los secretos de la garrocha.
Brennan Robideaux, director del documental Born To Fly, explicó a la agencia AFP: “Cuando tienen que vestirse con los hábitos de entrenadores, lo hacen. Pero cuando se trata de ver una película en familia, tienen una relación normal de padres e hijos, muy equilibrada, dinámica”. Sus hermanos, Andreas y Antoine, también fueron deportistas.
Duplantis nació en 1999 en Luisiana, Estados Unidos. Pudo representar al equipo norteamericano, pero eligió competir por Suecia por la influencia de su madre, Helena, oriunda de ese país.
Armand aprendió sueco de niño y pasaba sus vacaciones de verano en la nación escandinava. Su conexión con el país fue determinante en su decisión. “Suecia es mi segunda casa. Mi madre, que es sueca, fue mi inspiración. Nunca me arrepentí“, explicó el atleta tras uno de sus primeros éxitos. En Suecia, es considerado un orgullo nacional.
Agencia AFP y LA NACION con asistencia de IA


