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La estadística es mucho más que un número y la cifra tiene un valor más amplio que el rótulo de único piloto sin abandonos en la temporada. Con el retiro de Lewis Hamilton -el modelo SF26 de Ferrari presentó problemas de frenos-, Franco Colapinto se convirtió en la única de las 23 espadas que corrieron en el actual calendario de Fórmula 1 en ver la bandera a cuadros en los 14 grandes premios.
Con Alpine no conoce de DNF (“no terminó”, por las siglas de Did Not Finish, en inglés), desde el estreno en el circuito de Imola, el 18 de mayo del año pasado: 31 carreras de largo aliento. Una racha que resulta una marca, aunque para el argentino y la escudería la relevancia es mayor, porque el piloto adquiere experiencia, fiabilidad y mayor roce con el resto de la grilla, mientras que los ingenieros tienen más oportunidades de recoger información sobre el coche, neumáticos, estrategias…

En el circuito callejero de “Madring”, en la capital española, Colapinto rubricó la mejor presentación desde su estreno en el Gran Circo, con Williams en 2024. La estadística en esta oportunidad rebota ante el rendimiento: los números señalan que su cosecha de más puntuación fue con el sexto puesto en el Gran Premio de Canadá, aunque la performance del fin de semana resultó superadora por cómo desarrolló y transitó cada uno de los tres días: desde los entrenamientos del viernes a la carrera del domingo, con la soberbia clasificación del sábado.
Colapinto y Alpine iniciaron la prueba enredados y el piloto demostró preocupación, pero no decepción. Un estado de ánimo muy diferente al que lo envolvió una semana atrás, en Monza, donde el despiste cuando ocupaba en el tercer puesto lo inundó de frustración. El pilarense se infligió un castigo desmedido -rompió en llanto en el corralito, ante los medios-, por lo que consideró una oportunidad perdida. No evaluó en el Templo de la Velocidad que la remontada, desde el 16° al 9° enseñó un progreso del A526, de su manejo para gestionar y atacar y, además, espíritu para reponerse de un error.

“Creo que estamos a años luz de los Racing Bulls. Hay que entender un poco el por qué. En la FP1 estábamos lejos, pero creo que había mucho por mejorar; en la FP2 no dimos ningún salto. Hay mucho por trabajar a la noche, mucho por entender”, analizó Colapinto, tras el estreno del viernes pasado en “Madring”, donde Alpine padecía limitaciones, una situación que admitió el jefe del garaje, Steve Nielsen: “Necesitamos analizar la telemetría y aplicar mejoras en el auto”, sostuvo el británico.
Lo que siguió fue una clasificación destacada, con una vuelta fantástica para ser parte de la Q3, un reflejo de la resiliencia del argentino, que sabe de sobreponerse a la adversidad. En Alpine siempre viajó detrás de su compañero de garaje, Pierre Gasly, que recibe las actualizaciones en primer lugar: la experiencia del francés, con 191 grandes premios y diez temporadas en la F.1, es un aval para testear los paquetes aerodinámicos que diseña el equipo. Colapinto fue paciente y en las dos últimas fechas, con los mismos elementos, demostró su capacidad para exprimir el coche: en la qualy, pero también en carrera.

En “Madring”, después de salvar el auto en la curva peraltada, denominada La Monumental, cuando marchaba a 255 km/h, en la primera tanda en la Q2, retornó a la pista con un único intento por delante y dio el salto cualitativo que esperaba Alpine, que no descubrió respuestas de Gasly -embarulló el final de la carrera a Colapinto- en todo el fin de semana.
Lideró la zona media de pilotos y en un circuito en el que el sobrepaso es una materia de riesgo, primero cazó a Gabriel Bortoleto (Audi) y más tarde hizo una defensa magistral ante Oscar Piastri (McLaren), que tenía neumáticos de compuesto medio y frescos, ante los duros –y con mayor desgaste- que calzaba el argentino.
La Monumental is not the place you want oversteer... 🫨
— Formula 1 (@F1) September 12, 2026
Thankfully, Franco Colapinto saved this moment! 💨#F1 #SpanishGP pic.twitter.com/TFlZLI71cM
En un trazado que por características provocó que la carrera fuera lineal, enseñó solidez para gestionar el neumático. El punto crítico lo tuvo en tránsito en aire sucio -detrás de Bortoleto-, que genera tiempos de vuelta más lentos e influye en la durabilidad de la goma. Colapinto se exhibe como un destacado para controlar la temperatura y el desgaste: no es casualidad que los mejores registros en el cronómetro, en carrera, los marque en el segmento final.
El combo completo del fin de semana impone al GP de España como el mejor del año en términos de ejecución del pilarense. Como ya se hizo costumbre, reveló que es un excelente largador, cualidad que impuso desde el estreno del año en Australia: de esquivar a Liam Lawson (RB) en Albert Park a superar al neozelandés y a Piastri en “Madring”, también hizo movimientos certeros en Monza -ante Max Verstappen (RBR)-; las 148 milésimas de segundos con los que reaccionó en la partida del GP de China, una marca que se mantiene como la mejor del año.
Completar los grandes premios posibilita tener más información sobre el comportamiento del auto y las variables que pueden aparecer en una carrera. Los coches disponen de más de 250 sensores que se utilizan para el control, instrumentación y monitorización, que suministran datos de presión, temperatura, inercia y desplazamiento. Durante un fin de semana de carrera, el total de datos generados por auto supera el terabyte; los datos que genera en directo, en la pista, es alrededor de 30 megabytes por vuelta.

En un gran premio, los ingenieros que están en el circuito trabajan con aquellos que se quedan en la fábrica, que utilizan el dinamómetro para simular cargas que imitan las exigencias de un circuito; también es la tecnología con la que se prueba la fiabilidad de las piezas nuevas que se llevarán a la pista. Los equipos simulan carreras completas para detectar fallas estructurales o de temperatura. El simulador es otro elemento que se utiliza en la fábrica los fines de semana de grandes premios.
“Todas las vueltas fueron buenas, consistentes, hicimos un gran trabajo. Me sirvió la experiencia de Monza. Anoche [por el viernes] me quedé hasta muy tarde intentando mejorar, pero también lo hice en Monza y después quedé octavo con un auto que hizo la pole [por el de Gasly]. Pero valió la pena”, apuntó Colapinto, por el salto de rendimiento en la prueba de clasificación que lo situó noveno, el mejor después de los pilotos de las mejores cuatro escuderías: Mercedes, Ferrari, McLaren y Red Bull Racing. El agradecimiento se repitió para con su ingeniero Stuart Barlow, Cristoforo Pirro –segundo ingeniero de carrera- y a los chicos y las chicas del garaje por el esfuerzo.
No es una sensación que la confirmación para 2027, en los últimos días de agosto, despejó operaciones mediáticas y robusteció y le dio otro empuje a Colapinto, que se muestra más seguro y confiado, a la vez que Alpine observa cómo crece la curva de rendimiento. “Orgulloso con el resultado y con ganas del futuro. Todo va bien, podemos seguir en esta línea en Bakú y en el resto de las carreras. Estoy aprendiendo y mejorando”, apuntó el argentino, que el sábado 26 de este mes visitará por tercera vez el circuito de Azerbaiyán, donde en 2024, con Williams y en su segunda carrera en la F.1 sumó sus primeros puntos.


