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VILLA CARLOS PAZ, Córdoba.- Los contenedores salían en camiones del Complejo Pro Racing, que se mostraba desolado, ya sin el extenuante movimiento que vivió durante la última semana al convertirse en el centro del Rally de la República Argentina, que cumplió las bodas de plata y que le permitió al francés Sebastien Loeb (Citroën Xsara) acumular el séptimo triunfo del año y el sexto consecutivo, dos récords en el máximo nivel internacional.
Era como observar un salón de fiestas cuando la algarabía descansa después de tanto ruido y color. Pero con la añoranza de creer que en ese lugar ya no habrá fiesta internacional. Hasta los equipos de TC 2000 que allí están establecidos (fundamentalmente el campeón, el Chevrolet oficial) se fueron en caravana rumbo a Brasil, donde el fin de semana competirán por primera vez en el vecino país, en Curitiba.
Ese fantástico predio habría recibido por última vez al Rally Mundial, ya que en los próximos meses comenzará a construirse un emprendimiento urbanístico, en el que se incluyen un hotel, un casino, un shopping y un barrio exclusivo.
"Todos dicen que es el último, pero creo que habrá Pro Racing un año más. Puede que comiencen a construir en el fondo y se corra aquí la próxima temporada", dijo Gabriel Raies, ex campeón argentino.
De todas formas, ya comenzaron las especulaciones sobre el sitio en el que se desarrollarán los súper primes de inauguración y de clausura en 2006, con el show necesario para extender el negocio a través de la televisión. Al menos, la transmisión para el resto del mundo. De manera insólita, las dos últimas pruebas de anteayer en el Pro Racing, junto con la ceremonia del podio, por supuesto, se transmitieron en directo al Viejo Continente mediante la señal Eurosport. En nuestro país, en Buenos Aires no se vio. Suena extraño todavía que el rally de nuestro país, que cumplió 25 años, esté más cerca de Europa que de la capital argentina.
Se informó que la municipalidad de esta ciudad adquirió un predio de 200 hectáreas para construir un complejo similar, junto al lago San Roque. Otros, en tanto, estiman que el año próximo la entrega de premios volverá a la ciudad de Córdoba (últimamente se hacía en el estadio). Quizás aquí ya se pongan en juego cuestiones políticas.
Un detalle para tener en cuenta: para el próximo Rally de la Argentina sólo habrá nueve meses de trabajo, ya que la fecha en 2006 sería en abril. Por lo que esos paisajes nevados en las cumbres, en plenas vacaciones de invierno (quizá provocó una merma en el total de espectadores ya que el frío fue intenso), quedarán para el recuerdo.
Al margen de esas curiosidades, la competencia sirvió para disfrutar de una nueva generación de pilotos, encabezada por Loeb, que reemplaza una era que carece de grandes nombres, como los de Carlos Sainz o Tommi Makkinen, entre otros.
En cuanto a los argentinos, la desazón llegó tan velozmente como los raudos en las sierras. Abandonos prematuros marginaron a los representantes nacionales de la victoria (en el Grupo N) y de la hazaña en la división mayor. Las actuaciones de Federico Villagra (Mitsubishi), que pese a ser excluido (la brida del turbo sólo estaba sujeta con un tornillo en lugar de dos) demostró sus excelentes condiciones conductivas, al igual que Gabriel Pozzo (Subaru), que ganó la mayoría de los primes.
En la primera categoría, Marcos Ligato se dio el gusto de correr con un Peugeot 206 WRC, dejando de lado su campeonato en el Grupo N. No todos los días se puede manejar tanta potencia. "Para demostrar, hay que hacerlo en un World Rally Car. Yo fui campeón del Grupo N y sigo corriendo en esta categoría. Los equipos llaman a los que andan bien en un auto de gran potencia", asumió Pozzo, respaldando la actitud de Ligato.
Distinto es el caso de Luis Pérez Companc, que por supuesto no tiene problemas de presupuesto y que el año próximo disputará ocho pruebas del calendario mundial con un Ford Focus WRC para buscar su máxima exigencia en 2007.
De todas formas, si algún día se pudieran desplazar las luchas internas entre los grupos que rodean a los talentosos pilotos argentinos (fundamentalmente, a los cordobeses), quizás el sueño de contar con un representante en el máximo nivel deje de ser una utopía.


