De 1932 a hoy, el encanto de correr por Buenos Aires tiene sus historias...

La preparación de la Fórmula E en Buenos Aires
La preparación de la Fórmula E en Buenos Aires Crédito: Fórmula E
La Fórmula E llega por segunda vez a la ciudad, que cuenta con antecedentes en competencias callejeras, con nombres ilustres; poder estar bien cerca de los autos es una atracción
Pablo Vignone
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5 de febrero de 2016  • 23:29

"Las callecitas de Buenos Aires tienen ese qué se yo, ¿viste?..." La "Balada para un loco", de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer era, casi medio siglo atrás, tan de vanguardia para el tango como la Fórmula E lo es para el automovilismo moderno. Pero competir en las calles de Puerto Madero, como lo harán los autos eléctricos de la categoría durante toda la jornada de hoy en el II E-Prix de Buenos Aires, no es una idea tan original: las callecitas de Buenos Aires poseen arraigados antecedentes de vértigo, desde el tiempo en que la ciudad se cruzaba en tranvía?

Será la segunda vez que la Fórmula E, fuertemente apadrinada por la Federación Internacional del Automóvil (FIA) como "una vía rápida para desarrollar tecnologías eléctricas aplicables al auto de serie", correrá en Puerto Madero: ya lo hizo el año pasado, cuando venció el portugués Antonio Félix Da Costa. En este mismo circuito conducirán hoy 18 pilotos, ocho de ellos con pasado de Fórmula 1 (aunque ninguno ganó nunca en la máxima categoría), a una velocidad promedio de casi 130 km/h, no muy lejos de los boulevares de la Costanera Sur en los que, el 3 de junio de 1932 y ante 30 mil almas, Domingo Bucci venció con su De Soto-Chrysler en el 1er Gran Premio de Buenos Aires, a poco más de 110 km/h de promedio, transformándose en Campeón de la Ciudad. Aquella fue, hace casi 86 años, sin paredones ni tecnología de punta, la primera vez que los fierros atronaron el asfalto porteño.

Una postal bien diferente de Puerto Madero
Una postal bien diferente de Puerto Madero Crédito: Fórmula E

"Este es un circuito muy ancho, nos permite correr, es uno de los mejores del calendario", opina Nicolas Prost , cuyo padre, Alain , debutó en Fórmula 1 precisamente en Buenos Aires, en 1980, pero en el Autódromo. "El circuito es ancho, sí, pero hay pilotos que son demasiado optimistas", retruca su amigo Bruno Senna. Habrá más de un golpe contra el paredón en la prueba de hoy.

Las carreras en las avenidas de Buenos Aires resultaron mucho más que una moda. "El automovilismo posee una enorme popularidad entre los argentinos", opina el presidente de la FIA, Jean Todt. El escenario de la Costanera Sur volvió a utilizarse en octubre de 1936, para la victoria de Carlos Arzani (quien conducía un Alfa Romeo que le vendió la escudería de Enzo Ferrari), una semana antes de que en Benito Juárez debutara en automovilismo un tal Juan Manuel Fangio .

Cuando la velocidad se trasladó al circuito de Retiro, con largada frente a la Casa de la Moneda, el Chueco de Balcarce ya corría ahí. Esa pista se usó entre 1941 y 1947; al año siguiente, el vértigo se trasladó a los Bosques de Palermo, en un trazado con largada frente al club GEBA, que aún puede recorrerse y que le permitió a Oscar Alfredo Gálvez derrotar a los ases europeos en febrero de 1949, en una jornada épica y lluviosa que congregó 350 mil personas. El circuito de la Costanera Norte, en la zona de Aeroparque, le permitió consagrarse a José Froilán González: sus dos victorias en 1951, corriendo a apenas 100 km/h, le abrieron el camino hacia Ferrari y la Fórmula 1 .

Otro piloto Ferrari, el tester Jean-Eric Vergne , ya corrió en Puerto Madero y lo hará hoy: "Es una linda pista, con algunas curvas veloces interesantes, pero me gusta más el entorno. La pista no es una de mis favoritas, prefiero la de Punta del Este?".

Un luctuoso accidente en 1960 derivó en la ordenanza 17.348/60, que prohibía las carreras de autos en el ámbito porteño, salvo en el Autódromo, inaugurado en 1952. Un proyecto para repatriar en 1994 el GP de Fórmula 1 en un circuito callejero ideado para Palermo, entre el Hipódromo y el Zoológico, tropezó -entre otros escollos- con esa ordenanza, finalmente derogada en diciembre de 2011: el mentor de la derogación fue el entonces diputado del PRO Fernando De Andreis , hoy secretario de la Presidencia de la Nación. De Andreis fue piloto de carreras a mediados de los '90 y el marido de su madre era nada menos que Juan Manuel Bordeu, uno de los mejores volantes argentinos de los '60.

Esa medida habilitó la realización de las competencias de SuperTC2000 de 2012, en el circuito que iba del Obelisco a la Plaza de Mayo y en el que se alcanzaron velocidades máximas de casi 250 km/h; y de 2013, en un trazado en Recoleta, por las avenidas del Libertador y Figueroa Alcorta, con largada frente al edificio del ACA . Las complicaciones vecinales obligaron a trasladar el vértigo a Puerto Madero, a una zona que no complica el tránsito cotidiano, para estas carreras con autos eléctricos. Autos que casi no producen ruido (un máximo de 80 decibeles) y cuyas baterías, que proveen unos 200 Kilowatt de potencia (unos 270 HP) no duran toda la competencia -por lo cual cada piloto dispone de dos coches para completar el recorrido- y que sólo corren en circuitos callejeros, de manera de tornar más atractivo el espectáculo. "Lo importante es que en estos circuitos los coches están cerca de la gente, así que la falta de ruido no es un problema para la Fórmula E. En todo caso, es un problema para la Fórmula 1, que siempre fue muy ruidosa", señala Prost Jr., que sufre a su padre como team-manager: "Tenemos tanta confianza que lo que no le gusta me lo dice directamente".

Por fortuna para ellos, las callecitas de Buenos Aires tienen ese qué se yo histórico que hace sentir tan cómodos a los fierreros de todo el mundo.

pv

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