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POTRERO DE LOS FUNES, San Luis.– Juan Bautista salió a la terraza y se bañó en champagne, que en su rostro se mezclaba con lágrimas de sueños y de anhelos, de constancia y de logros, de herencias y de pasiones. Estaba en lo más alto del Turismo Carretera, la categoría que popularizó a su padre como "Johnny". El mismo que estaba allá abajo, a la izquierda del podio, que por primera vez disfrutaba con su hijo, el joven de 22 años, como ganador de la disciplina. Las manos con vestigios de aceite del señor que se hizo conocido como piloto en su época romántica y que ahora se distingue como preparador secaban las lágrimas de recuerdos y de orgullo, de vivencias y de afectos, de contrastes de la vida y de reminiscencias. Un momento muy especial en la vida de los De Benedictis.
Vayan las contracurvas del destino. Alrededor del bello lago, rodeado por los cerros, Johnny vivió la peor experiencia de su vida. La muerte de un espectador tras un accidente en la carrera del 16 de agosto de 1987. Su auto se tocó con el de Jorge Oyhanart y en el descontrol falleció un espectador, Osvaldo Gallerani, oriundo de Tunuyán, Mendoza. Nunca más el Turismo Carretera pisó Potrero de los Funes. Es más, cuando el TC 2000 originó la remodelación del circuito semipermanente bajo la supervisión de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), la ACTC se mostró reticente a volver. Finalmente, aceptó el desafío y otra vez el TC regresó. Y en la vuelta, otra vez De Benedictis es noticia. Esta vez su hijo, a los 22 años, ingresó en la lista de vencedores. La máxima felicidad para él y para su padre, Johnny, que padeció la mayor amargura en el mismo lugar.
Aquella mañana de 1987, en la que Roberto Mouras quedó en el historial como ganador de la prueba porque lideraba la competencia cuando se abortó la actividad por otro accidente, Johnny se replanteó la actividad de piloto. La fuerza que le dieron sus colegas fue vital para que continuara en actividad, logrando tres subcampeonatos (en 1986, con Dodge, y en 1993 y en 1994, con Ford) y transformándose en un genuino ídolo gracias a su impetuoso y espectacular estilo de manejo.
Pese a la dura historia protagonizada por su padre, "Johnnito" no estaba al tanto de aquella situación. Apenas se enteró media hora antes de largar la final, cuando le preguntó a su padre sobre ese accidente. Johnny fue reacio a responder con detalles. Creía que no era el momento adecuado. Allí el chico, de 22 años, entendió por qué cuando el jueves, cuando llegó desde su Necochea natal y salió a girar con un automóvil particular para reconocer el circuito, invitó a su padre, éste no se subió para acompañarlo.
En el equipo de los hermanos Occhionero, no había grandes expectativas por el rendimiento del Falcon verde, emulando la tradición de su papá, que se hizo popular con coches de ese color. El TC venía de casi dos meses de inactividad (se postergó una fecha por la pandemia de la Gripe A y la última prueba había sido el 7 de junio, en Posadas) y no había un parámetro seguro sobre el coche, ya que no hubo pruebas y regresaba como preparador Walter Alifraco.
Juan Bautista es el orgullo de papá, que también se desvive por sus otros hijos, Delfina, Magalí y Franco, quienes, con mamá Mónica, viajan los fines de semana a los autódromos. Una práctica constante en la familia.
Juan Bautista se decidió tarde a practicar karting. A los 12 años, debutó y ganó en Tres Arroyos. En 2003, quiso ir a la Fórmula Renault, pero justo un accidente mortal del también piloto de Necochea Matías Rico frenó la decisión, por lo que su campaña continuó en el TC Mouras (campeón 2005), en el TC Pista (campeón 2006) y su llegada al TC, el 11 de febrero de 2007, en Mar de Ajó.
La serie de ayer fue favorable para el joven De Benedictis. Si bien en la pista llegó primero José María López, Pechito lo había superado al pisar la zona verde de una curva, un lugar que estaba expresamente prohibido transitar, por lo que el triunfo fue para "Johnnito". Así, peleó desde el arranque de la final por la victoria con otro chico que buscaba su primer éxito en el TC: Mariano Werner. El entrerriano dominó a voluntad, pero a tres giros del final el motor del Falcon quedó en cinco cilindros y la victoria le sonrió al bonaerense.
No era común verlo llorar a Johnny De Benedictis. Sólo cuando ganó las 2 Horas de Buenos Aires, con Mariano Calamante, en septiembre de 1993, se lo vio emocionado. Y con los logros de su hijo en las demás categorías. Ayer, las lágrimas reaparecieron. Las curvas y contracurvas del destino. El mismo lugar de aquel dolor de Johnny y de esta alegría de Juan Bautista. Los De Benedictis.
El Falcon de "Johnnito" De Benedictis, que ayer llevó al necochense al triunfo en la única categoría que le faltaba de todas cuantas participó (ya venció en TC Mouras, TC Pista y Top Race), respeta a rajatabla el color que utilizaba su padre en los 80 y en los 90: el verde, que aquí también luce el Ford de Johnny de 1995
Tres autos de la categoría Nascar giraron en el circuito puntano, conducidos por Matías Rossi (foto), Guillermo Ortelli, Diego Aventin, Mariano Altuna y Agustín Canapino. El piloto norteamericano Ken Scharaeder los comparó con los del TC: "Los Nascar tiene mayor potencia (750 HP), pero los autos argentinos son mejores en cuanto al concepto de auto".


