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MILAN (ANSA).- Uno de cada tres pilotos de Fórmula 1 consume cocaína antes de las carreras, con lo que logran "omnipotencia" y "mayor lucidez mental" para tener "reacciones más vivaces" al volante, denunció un ex médico de Ferrari.
"La cocaína circula en todas las competiciones de automovilismo y en la F.1 puede estimarse que la usa uno de cada tres pilotos, con efectos que duran no más de 90 minutos", declaró Benigno Bartoletti, ex médico del Grupo Fiat y que se desempeñó en el equipo de Maranello en la década del 90.
Las declaraciones fueron formuladas a la revista mensual especializada Quattroruote, que adelantó tramos de la entrevista que aparecerá en la edición del mes próximo y que amenaza con desatar un escándalo en la máxima categoría.
Bartoletti advirtió sobre los peligros que se les plantean a los pilotos que han consumido la droga si una carrera dura más de una hora y media. "Pasado cierto lapso, los efectos caen y se produce un bajón en la atención que se vuelve muy peligroso, ya que el riesgo de un accidente aumenta considerablemente", explicó el médico.
Por el contrario, en los primeros 90 minutos la cocaína otorga "cierto sentido de omnipotencia, baja la sensación de temor" y también otorga "mayor lucidez mental", que ayuda considerablemente a tener reacciones más vivaces para manejar a altas velocidades un coche de Fórmula 1.
En los Grandes Premios de Fórmula 1 se desarrollan controles antidoping pero, hasta ahora, no se detectó ningún caso positivo, lo que sí ocurrió en otras categorías automovilísticas europeas.
Las normas antidoping vigentes en la F.1 son las mismas que se aplican a otros deportes, o sea las descriptas por el Comité Olímpico Internacional (COI) con la Agencia Mundial Antidoping (WADA), según lo aprobado por la Federación Internacional del Automóvil (FIA).
El caso de doping que mayor repercusión tuvo en el automovilismo mundial fue el del checo Tomas Enge (Arden International), que dio positivo en un control efectuado tras la décima carrera del Campeonato Internacional de Fórmula 3000 de la temporada 2002, el 17 de agosto en Budapest, Hungría.
Habitualmente los especialistas relativizan los efectos de un supuesto dopaje en el automovilismo, ya que es muy difícil mantener la concentración, además de lograr el mejor rendimiento ante la exigencia física.


