

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
Todo empezó con un desafío entre los supercampeones del siglo XXI. En una de sus habituales salidas, el italiano Valentino Rossi, a quien ya no le queda nada por ganar en el motociclismo, llamó a Michael Schumacher y le ofreció cambiar su Honda por la Ferrari del alemán para una prueba, tras la cual podrían comprobar cuál desentonaba menos sobre una máquina ajena. Schumy le contestó que se animaba a llevar a fondo una moto "sólo en las rectas". El duelo nunca se produjo, pero la intención de uno y otro quedó allí.
Todo bien, muy lindo, risueño y divertido hasta que apareció en escena Luca di Montezemolo. El mandamás de Ferrari, se sabe, no es un hombre de chistes fáciles ni suele perder el tiempo con superficialidades que no le reporten algún beneficio económico, empresarial o deportivo a la marca que con tanto ahínco defiende desde su posición dirigencial. Entonces, cuando él en persona fue quien invitó a Rossi a probar una Ferrari, más de uno frunció el ceño y acompañó su desconcierto con una breve reflexión: "Esto va en serio".
El hecho alegró a Bernie Ecclestone, nada menos. El hombre más influyente de la máxima categoría ya había expresado que ve con buenos ojos la llegada de un personaje como Valentino Rossi a la F. 1.
En el mundo de Valentino nada es descabellado. Es un deportista que excedió los límites de su disciplina y es conocido fuera de ella por su desparpajo e imagen vendible . No hace falta saber cuantos HP de potencia tiene su Honda para saber quien es Rossi. Y para colmo, di Montezemolo y Ecclestone lo quieren ver sobre un F. 1, pero no en un mero ensayo marketinero , sino en una prueba con todas las de la ley .
Para tomar conciencia de hasta dónde llega este furor por Rossi en Maranello, sirve este dato: ni bien Montezemolo terminó de decir "Rossi es un gran campeón", más de una agencia o publicación especializada se apuró en aclarar que "el último campeón italiano sobre una Ferrari fue Alberto Ascari, en 1953".
¿Qué implica ese forzado refresco de memoria para el mundo? ¿Será que los tifosi ya miran mucho más lejos? Hablan simultáneamente de Rossi y de un italiano campeón con Ferrari. ¿No será demasiado?
Lo concreto es que si Valentino, que tiene bien claro el concepto de la velocidad (ya corrió un rally de Gran Bretaña), se luce sobre una Ferrari, muchas cosas pueden cambiar. Este lunes esperará un llamado de Pierro Ferrari, accionista de la marca.
La F. 1, desde el retiro de Eddie Irvine, perdió lo poco de excentricidad y de buen humor que le quedaba. Para muchos, Rossi es el único que se los puede devolver. Y probar no cuesta nada...




