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SALTA (De un enviado especial).– Fue el tema del fin de semana en los boxes del autódromo Martín Miguel de Güemes: el Chevrolet de Guillermo Ortelli. Llamó la atención por su contundencia, ya que con el lastre de 102,5 kilos aventajó por casi medio segundo a los demás competidores. Y en un trazado con trepadas y pendientes.
Traverso, que para disparar polémicas es más veloz que en las pistas, dijo que el campeón tenía un auto de "otro planeta". No puso en duda que estuviese en reglamento, pero hizo referencia a la concepción del vehículo.
Sobre el tema, el preparador Alberto Canapino habló para despejar dudas y eliminar suspicacias: "El auto es más liviano que los convencionales y tiene un 20 por ciento más de rigidez. Es una estructura desmontable y es más duradera que lo conocido hasta hoy. Antes, realizar una estructura de este tipo costaba 50.000 pesos. Hoy se puede conseguir el desarrollo y trabajar con un software a través de una notebook".
Minutos antes de la final, la cúpula de la Asociación Corredores de Turismo Carretera (ACTC) se reunió en su búnker. ¿El motivo? El Chevrolet de Ortelli. El presidente de la entidad, Oscar Aventín, aceptó errores propios y propuso un debate dentro de la institución para establecer los pasos por seguir. "Ese coche se construyó sobre la base de una estructura, no de un casco como sucede tradicionalmente. Eso es una barbaridad. La idea es que no se dispare tecnológicamente la categoría. Yo no tengo datos de ese auto, pero avanza a un terreno problemático, porque habrá marcadas diferencias entre los equipos más poderosos y los demás", comentó el dirigente.
Si el auto está sospechado, ¿cómo llegó a correr la final? Aventín admitió errores de la ACTC: "Cuando un equipo construye un auto, debe presentar los planos y mostrar que todo está en regla. Nosotros nos enteramos ahora de las novedades de ese coche (la estructura desmontable y la barra estabilizadora progresiva).
"Quizá si hubiese llegado al final, el coche habría sido desclasificado o no, no lo sé. Tendríamos que haber exigido todo eso cuando se presentó y se terminaban las dudas. El tema está planteado y queremos saber las opiniones de los preparadores más encumbrados, como también la de los pilotos. Si es necesario, se convocará a una asamblea."
SALTA (De un enviado especial).– Gran expectación se generó en esta ciudad por la llegada, después de 25 años, del TC. Cerca de 30.000 personas respondieron a la propuesta automovilística. La categoría llegó al norte del país tras la remodelación del autódromo Martín Miguel de Güemes, aunque la obra despertó una fuerte controversia en el ámbito provincial.
La revista local Cuarto Poder publicó una serie de denuncias, que tienen como principal destinatario a Alejandro Urtubey, piloto, dueño de un equipo (en el que compite Juan María Traverso), empresario y hermano del diputado nacional Juan Manuel, además de ser sobrino del desaparecido dirigente Julio Mera Figueroa.
Según se editó, "el gobierno provincial aportó una suma superior a los 2.000.000 de pesos, escamoteados sin permiso al Fondo Provincial de Inversiones", sin aclarar la forma de devolución de ese importe.
"La obra completa costó cerca de 4.000.000 de pesos, de los cuales la mitad fue concedida por el gobierno provincial, por un fideicomiso, que será devuelta en un plazo de ocho años", respondió Urtubey.
"En realidad, la provincia ya los recuperó. Las cámaras de hoteles y de restaurantes de Salta indicó que casi $ 2.000.000 se movieron durante el fin de semana por la llegada de tanta gente. Además, hubo mucha mano de obra ocupada. El beneficio es superior al que se estima y Salta es mostrada al país gracias al TC. Con este proyecto, incentivamos el turismo".


