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FRANCORCHAMPS, Bélgica.– El Mercedes del italiano Kimi Antonelli fue el más rápido de la jornada inicial de entrenamientos en Spa-Francorchamps, superando al McLaren de Lando Norris por 190/1000, y Franco Colapinto, con la séptima posición, se erigió en un contundente defensor del equipo Alpine, que defiende en el Gran Premio de Bélgica su quinta ubicación entre los constructores. La escuadra francesa está un solo punto por delante de Racing Bulls en la Fórmula 1.
El argentino quedó destacado en el día de prácticas y aislado al sacar la cara por Alpine, debido a que en la curva 13 su compañero, Pierre Gasly, se salió de la pista y destrozó la suspensión trasera y componentes aerodinámicos de su A526. El equipo francés trata de contener a los pilotos Racing Bulls, Liam Lawson y Arvid Lindblad, que en Inglaterra, hace una semana, fueron claramente más rápidos que los suyos.
Franco hizo su vuelta más rápida, 1m47s147/1000, con neumáticos blandos, transcurridos los primeros treinta minutos de la segunda sesión del día. Poco después, Gasly marcó 1m47s360/1000. No le alcanzó para batir al argentino y además, poco después, le quitaron ese registro. Y cuando venía batiendo sus anteriores tiempos en otro intento, se accidentó saliendo de la curva Fagnes a unos 170 kilómetros por hora. Al final quedó 18º.

Faltaban unos 15 minutos para el final cuando el despiste de Pierre obligó a una bandera roja y, si bien la sesión se relanzó a falta de dos minutos, ya no había tiempo para mejoras.
La posición de Franco quedó protegida en parte por la bandera roja, porque en condiciones normales lo habrían superado el Mercedes de George Russell, 8º, y el Ferrari de Charles Leclerc, 11º. Lo más importante es que tanto Lindblad como Lawson habían intentado con gomas blandas superar a Colapinto y no lo consiguieron. El británico quedó 9º a 147/1000 del muchacho de Pilar, y el neozelandés, 10º a 247/1000.
El Colapinto que hizo declaraciones para ESPN por la tarde estaba positivo y muy tranquilo. En las dos tandas había superado a Gasly, por 0,3 segundos en la primera y por 1,8 en la restante. “Fueron una buena sesión y un buen día en general. Me sentí más cómodo al principio y estuve más competitivo. Mejor que en las últimas dos carreras. Hicimos unos cambios que hicieron que el auto estuviera en una ventana un poco mejor y sacamos potencial. En ese camino hay que seguir mejorando, porque no estamos donde queremos estar. Vamos a trabajar a la noche para ver si damos otro pasito mañana. Fue un buen día viniendo de los fines de semana de los que veníamos y con condiciones más frías, que nos ayudaron”, comentó.

Otro factor positivo para Alpine es que los pilotos de Audi, que en las últimas fechas han superado al modelo A526 aunque no con consistencia, en las carreras han quedado por detrás. Si bien Audi está a 54 puntos del equipo de Enstone en la tabla, sus autos comienzan a interponerse con cierta asiduidad entre los Alpine y las posiciones puntuables.
Aunque un cambio en la puesta a punto o un ajuste en la estrategia del despliegue de energía puede cambiar radicalmente el rendimiento de los coches en Francoorchamps, costaba imaginar que la tarde iba a ser tan positiva para Colapinto. De esa manera lo sintió María Catarineu, una de sus managers, que se paseaba sonriente por el paddock al caer la tarde, saludando a todo el mundo. Era optimista para este sábado.
Comenzando la actividad en el primer día en Bélgica, Franco apareció para su acostumbrada entrevista con el periodista Juan Fossaroli ataviado como debía estarlo: con la camiseta azul oscura del equipo Alpine. Fossaroli, con quien suele gastar una o dos bromas por entrevista, lo recibió con su camisa blanca de ESPN. Pero –ya se sabe– el pibe es rebelde, y en cuanto le mencionaron la final del Mundial de fútbol entre Argentina y España, no lo resistió. Tenía que ponerse en ambiente y vestir la prenda con la que vio la eliminación a Inglaterra del miércoles pasado: la camiseta azul, alternativa de la selección nacional, con el número 10 de su ídolo, Lionel Messi. Fossaroli no podía ser menos y –se supone que con la debida licencia de sus productores– se quitó la camisa blanca y abajo tenía la tradicional albiceleste.

Franco dio su pronóstico y lanzó sus “cábalas antimufa”. Para él, el domingo será muy trajinado. Acabará la carrera en Francorchamps y mirará la final en un sofá. No estará en Nueva Jersey, cerca de Nueva York, ciudad que conoció el año pasado al ser estrenada la película F1: the film. Pero en ese momento su enfoque principal estaba prepararse para la primera práctica, la FP1.
Tanto él como Gasly se tomaron la tanda con calma y empezaron con tandas largas y neumáticos duros. Después pasaron al compuesto medio y, por un momento, Franco llegó a estar quinto, y Pierre noveno. El francés, con contrato asegurado para más adelante y ya casi nueve temporadas en Fórmula 1, es un conductor seguro, que rara vez se accidenta, pero esta vez terminó más temprano que el resto.
“Vamos a ver qué pasó en la segunda práctica. El coche dio un latigazo de repente [súbita y violenta ida del eje trasero] y lo perdí. Quise recuperarlo, pero cuando creía haberlo logrado ya estaba fuera de la pista. No fue un final de jornada que habríamos querido. Los muchachos trabajarán duro para arreglar el auto y mañana trataremos de meternos entre los mejores 10”, sostuvo el francés.
Alpine había trabajado con diferentes puestas a punto en ambos coches en la FP1 y eso explica en parte el magro resultado de esa sesión, con Colapinto en el 15º lugar a 2s333/1000 del más rápido en ese ejercicio, Max Verstappen, de Red Bull. Gasly quedó 17º, a 2s642/1000 del mejor.

Eso cambió radicalmente por la tarde. Sumando los mejores parciales de los tres sectores del circuito de los primeros 10 clasificados, Colapinto habría quedado en la novena ubicación. Es posible entonces lo que plantea su compañero, acceder a la Q3 este sábado, pero no será fácil.
Racing Bulls y Audi han avanzado mucho con las mejoras. La estructura italiana está dispuesta a ser quinta en este campeonato. En Francorchamps presentó modificaciones aerodinámicas profundas en el sistema de refrigeración, con nuevas formas, aunque sutiles, en sus pontones. También ha achicado la entrada de aire al motor que construye Red Bull Powertrains en colaboración con Ford. Ha descubierto que el motor térmico trabajaba demasiado frío y que era mejor operarlo a unos grados más en carrera. Más aun: llevará otras modificaciones a Hungría y, para la segunda parte del año, espera un nuevo chasis y nueva aerodinámica, casi un auto nuevo. Un gran contraste con los cambios leves y a veces casi invisibles de los Alpine, que aquí estrenaron unos pequeños deflectores en la zona del “halo” y unos aletines en el extractor trasero.
La factoría de Enstone es una de las que menos mejoras han introducido en esta temporada. Esa reticencia a cambios drásticos puede provenir de problemas de correlación entre el túnel de viento y la pista. Y ese problema, de persistir, puede volverse un drama para sus pilotos hasta fin de año.



