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Desde 2004, la Fórmula 1 tiene en su calendario una cita obligatoria con sede en China -próxima a disputarse este fin de semana- y a partir de 2022, tuvo a Guanyu Zhou, el único piloto chino en correr como titular en la máxima categoría del automovilismo, que hoy es reserva en Ferrari. Pero ahora, el gigante asiático iría por más: BYD, el mayor fabricante de autos eléctricos del mundo, coquetea con la posibilidad de comprar una plaza para tener su propia escudería en 2027.
Para la temporada 2026, el Gran Circo sumó a una nueva escudería: la firma estadounidense Cadillac, respaldada por la empresa General Motors. Lo que implicó el desembarco de Estados Unidos en la categoría y una serie de reacomodamientos para adaptar las clasificaciones y las carreras a 22 autos en pista.
La llegada de Cadillac se da en uno de los momentos de mayor alcance mundial de la Fórmula 1 a raíz del lavado de cara que le imprimió la dueña de la categoría, Liberty Media (otra empresa norteamericana), desde su arribo hace poco menos de 10 años. Esto incluyó nuevas sedes que se agregaron al calendario, como Miami y Las Vegas, series documentales como Drive to Survive y, más recientemente, la película oficial F1 estelarizada por Brad Pitt y nominada a mejor film del año en los premios Oscar.
Este cóctel de exposición masiva catapultó a la Fórmula 1 a números nunca antes vistos: una base récord de 827 millones de aficionados en el mundo; más de 1000 millones de personas siguiendo los Grandes Premios en 2025, con un promedio de 70 millones por fin de semana; 111 millones de seguidores entre todas las redes sociales oficiales; 4000 millones de dólares de ingresos en 2025, frente a 3650 millones en 2024 y un reparto histórico para los equipos de 1400 millones de dólares (datos de agosto de 2025 difundidos por Liberty Media).
Sin embargo, hay un mercado en donde la Fórmula 1 aún no logró consolidarse de lleno: el chino, y el candidato que pica en punta para enamorar al espectador del “Reino del Medio” parecería ser BYD, la empresa china especializada en la fabricación de autos eléctricos e híbridos que ya desembarcó en el mercado europeo y latinoamericano y que en el último tiempo superó a Tesla en ventas totales.
Según informó Bloomberg y recogió el sitio Motorsport, la intención de la marca es maximizar su llegada global adentrándose en la producción de autos de lujo, de alta gama y deportivos. Pero además, busca mostrarse en las principales competencias de automóviles. Por lo tanto, comenzó a estudiar la posibilidad de dar un salto al mundo competitivo en la Fórmula 1 y en el Mundial de Resistencia.

La información que reportaron ambos medios es que, a raíz del gran crecimiento de la compañía en los últimos dos años (habiéndose fundado en enero de 2003) la empresa ve factible destinar un elevado presupuesto para la creación de una escudería que compita en los principales competiciones de automóviles.
No obstante, la noticia parece haber tenido diferentes reacciones. Por el lado de la FIA —la entidad que regula las normas y sanciones en el mundo de las competiciones de automovilismo— ven con buenos ojos la incorporación de una marca china a la F1. Así lo dejó saber su presidente, Mohammed Ben Sulayem, quien ha declarado que “sería el siguiente paso lógico tras la entrada de Cadillac“. De esta forma, las dos principales potencias económicas del mundo tendrían representación en el Gran Circo.
Sin embargo, las escuderías que ya forman parte de la grilla de F1 se mostraron reacios a que se sume otro equipo. ¿El principal motivo? La distribución de los premios. En principio, un nuevo contendiente implicaría un mayor reparto de las ganancias y, en definitiva, una porción menor de la torta para todos.

Así lo hizo saber el director ejecutivo de la F1, Stefano Domenicali, al afirmar que actualmente “no hay sitio para un duodécimo equipo”. Algo con lo que se había especulado tras la incorporación de Cadillac en 2026. No lo descartó para el futuro.
Tampoco es algo que se consigue de la noche a la mañana. Cadillac no solo contó con el aval de la FIA, tras años de negociaciones, sino que también tuvo el impulso que le dio la empresa americana Liberty Media, que propició su llegada. Un punto central que parece no tener BYD. Pero además, para hacerse un hueco en la ajustada parrilla, debió abonar un total aproximado de US$450.000.000 como pago “antidilución”, una medida establecida en el Acuerdo de la Concordia de 2021, que busca compensar a las escuderías existentes por la reducción de sus ingresos provenientes del reparto del dinero del campeonato.
Con este antecedente y mientras la F1 continúe expandiéndose y aumentando su valor en el mercado, BYD podría llegar a pagar un monto muy superior al abonado por Cadillac. Eso, al fin y al cabo, es lo que la empresa está considerando antes de presentar una propuesta, sin contar con la inversión en desarrollo, equipo, logística y pilotos que se requieren para competir al máximo nivel.
Pero hay una última posibilidad que, según Bloomberg, tampoco se descartó en las oficinas de BYD: adquirir un equipo que ya esté presente en la F1, de la misma forma que lo hizo la marca alemana Audi al comprar Sauber para esta misma temporada y como ha sucedido en diferentes oportunidades a lo largo de los 76 años de la categoría.




