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El fin de semana próximo, en el circuito de Spa-Francorchamps, la Fórmula 1 cumplirá con la décima fecha de la temporada. El Gran Premio de Bélgica será el penúltimo episodio antes de ingresar en el receso de medio tiempo. El cierre será en Hungría, el domingo 26 de este mes, y las escuderías suman motivos de preocupación e incertidumbre, en un año en el que la guerra en Medio Oriente interfiere en el programa del Gran Circo. El recrudecimiento del conflicto bélico, con los últimos ataques entre Irán y Estados Unidos, eliminó la posibilidad de recuperar la carrera en Bahréin y jaquea el cierre del calendario, como estaba previsto, en Qatar y Abu Dhabi.
Con el festival automovilístico en Goodwood, en West Sussex (Gran Bretaña), como eje de atracción, del que participó Franco Colapinto junto a equipos, pilotos y expilotos de la F.1, la adrenalina del show cedió espacio a la incertidumbre. La duda inmediata no es novedosa y se concentra en el rendimiento de los motores, con la recuperación de la energía en el centro del debate, que la cátedra especula que se convertirá en un factor determinante en el trazado belga. Pero el Gran Circo y todos sus componentes observan más lejos que el desempeño de los coches en una carrera y se focaliza en el desarrollo del curso y del negocio.

El calendario se redujo de 24 a 22 fechas, tras las cancelaciones de los GP’s de Bahréin y Arabia Saudita, programados para el 12 y 19 de abril pasado. Ahora, se supo que dos nuevos escenarios podrían salir del calendario y la Federación Internacional del Automóvil (FIA), junto con Liberty Media, analizan cómo actuar para reemplazar los circuitos: el Gran Premio de Países Bajos, en Zandvoort, el 23 de agosto, que significará la vuelta de la actividad tras el receso, será el plazo límite para modificar o confirmar el recorrido.
Con una negociación avanzada para recuperar el sitio de Bahréin en el programa, los recientes acontecimientos modificaron una vez más la escena. Estados Unidos intensificó las operaciones militares contra Irán; liberar de una amenaza el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz es la consigna, y la respuesta iraní resultó un ataque a bases militares estadounidenses en Jordania, Kuwait y Bahréin, lo que provocó que la F.1 retirara nuevamente al circuito de Sakhir. La nueva fecha, que no fue oficializada, se iba a insertar entre las carreras en Azerbaiyán y de Singapur, del 26 de septiembre y el 11 de octubre, respectivamente.

Cuatro años atrás, un misil impactó contra una de las refinerías de la compañía petrolera Aramco, a escasos 16 kilómetros del circuito de Yedá, en Arabia Saudita, mientras se desarrollaba la primera práctica libre. Las autoridades indicaron que una organización radical rebelde de hutíes fue la protagonista del ataque terrorista. Después de una reunión para debatir si se continuaba con el programa del gran premio, los pilotos retornaron a la pista.
Garantizar un calendario de 22 carreras es un reto y una obligación para Liberty Media, que debe cumplir con contratos con patrocinadores y la televisión para evitar penalizaciones, que redundan en una devolución de millones de dólares. Cancelar dos nuevas fechas dejaría al calendario con 20 grandes premios y retrotraería el número a los tiempos de la pandemia mundial de Covid-19, donde la temporada 2020 contó con 17 episodios, algunos dobles, como en los circuitos de Austria, Gran Bretaña y Bahréin. Imitar la propuesta de fecha doble es una idea que analiza Liberty Media, aunque no termina de convencer a las escuderías: los costos entran en la discusión.
El circuito de Istanbul Park, en Turquía, es el primer escenario de reserva que tiene la F.1, aunque requiere una serie de mejoras –los pianos y las barreras de seguridad- que sólo podrían garantizarse con la intervención del gobierno que lidera el presidente Recep Tayyip Erdogan. De considerarse, las tareas tienen que completarse para comienzos de octubre.
La probabilidad de cerrar en Europa –la última cita está programada para el 13 de septiembre, en el circuito urbano de Madrid- tiene dos autódromos como opciones: Portimao e Imola. Y aunque necesiten algunos retoques, el dilema es la logística. Finalizada la gira por el Viejo Continente, la aventura recorrerá Azerbaiyán, Singapur, Estados Unidos (Austin), México y Las Vegas, lo que complica la organización con los equipos y sus bases de hospitality y técnica que son enviadas en barcos.
No solo la F.1 mira hacia Medio Oriente. El MotoGP programó la vigésima de las 22 fechas de su calendario en el circuito de Qatar para el 8 de noviembre, tres semanas antes de la visita que estipula el Gran Circo a Losail. El mismo fin de semana, pero en Bahréin, el Mundial de Resistencia organizó las 8 Horas de Bahréin, fecha con la que cierra el curso. El año pasado, la FIA sostuvo la carrera en el calendario, a pesar de que cuatro meses antes el conflicto estaba vigente: Toyota, con el auto N°7 -tripulado por Mike Conway, Kamui Kobayashi y Nyck De Vries- se impuso en la categoría Hypercar, mientras que José María Pechito López -con sus compañeros Clemens Schmid y Razvan Umbrarescu- se alzó con la victoria en LMGT3, con un Lexus del equipo Akkodis ASP Team.
El cierre del calendario está diseñado para tres fines de semana consecutivos, entre el 21 de noviembre y el 6 de diciembre. La decisión para conocer cómo será el desenlace de la temporada será tomada según los acontecimientos en Medio Oriente, pero no podrá extenderse más allá de la carrera en Países Bajos. Las opciones están sobre la mesa, la FIA, Liberty Media y los equipos deberán resolver cómo gestionar el aspecto deportivo, el negocio y la logística.



