Néstor Girolami: "Mi próxima meta es ser campeón en Brasil"

Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi
Tras obtener su segunda corona en STC 2000, Bebu lanza su campaña en el exterior: correrá en Stock Car
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10 de enero de 2016  • 21:37

Tiene 26 años. Dos títulos de campeón en la segunda categoría del país, Súper Turismo Competición 2000 . En 2014 dio a Peugeot una corona muy importante, 19 años luego de la de Juan María Traverso en TC 2000. Y en 2015 repitió con su 408, ya con el Nº 1 ploteado sobre los vidrios.

Como suele hacerlo, con controversia. Casi a cada paso que Néstor Girolami da en el automovilismo, lo acompaña la polémica. La definición, en San Luis, la tuvo en cantidad luego de que Bebu desestabilizara al principal adversario, Leonel Pernía (Renault Fluence), y lo hiciera despistarse. Vueltas más tarde, el cordobés lo superó y ganó, la carrera y el cetro. Y, más allá de las críticas, ratificó estar en una pequeña elite del automovilismo nacional.

Por eso compartió la terna por el premio Olimpia de Plata con Omar Gurí Martínez, campeón de Turismo Carretera, y José María Pechito López, su par del Mundial de Turismo, ganador de la estatuilla. Y ahora Bebu se fija un rumbo internacional.

–¿Cuáles diapositivas mentales de la consagración guardás?

–La de la pole position, una foto muy positiva. Y la de cuando Leo [Pernía] sacó el auto del trompo, después de un pequeño roce. Gracias a eso pude seguir peleando por el campeonato. Obviamente, fue una maniobra compartida, y él lo sacó, así que tengo que agradecerle. La foto de cuando me bajaron la bandera, y la vuelta de honor gritando, llorando...

–¿Cuál fue la sensación al tocarlo y cuál cuando salió de la tierra?

–El roce fue por un intento de sobrepaso. Cuando vio que yo iba a pasarlo, Leo "cuerdeó", y cuando vi que cuidó la cuerda, intenté sacar el auto para no tocarlo, y alcancé a rozar el paragolpes. Yo quería que volviera a la pista y no tuviera ningún problema. Lo había respetado en la largada: yendo él en un curvón de sexta velocidad por fuera y yo por dentro, doblamos perfectamente. Quería hacer la carrera de la misma manera. Así que tras el roce dejé que se acomodara en la pista y esperé tres o cuatro vueltas para volver a atacar.

–¿Creés que el despiste no afectó su auto? ¿O que, como él dice, le quitó rendimiento?

–Si me guío por los tiempos de vuelta... Hizo el mejor después del despiste. Yo no estaba en el auto de Leo como para saber si lo afectó o no. Lo cierto es que lo pasé porque se le corrió un poquito el auto; no sé si lo habría pasado en otra circunstancia.

–¿Qué repercusiones tuviste?

–Tuve muchas buenas. Desde felicitaciones de extranjeros, como François Ribeiro, el presidente de WTCC [Mundial de Turismo], hasta la tapa de Clarín, que me shockeó. Nunca había salido en la tapa de un diario tan importante. Me gustó mucho también el artículo de LA NACION... La verdad es que no es poca cosa ser bicampeón con 26 años. Para mí es como tocar el cielo.

–Tenés edad como para pretender quedar en la historia entre los que más títulos tienen...

–Bueno, ahora mi carrera va a continuar en el exterior, para mi crecimiento profesional. No descarto volver y seguir ganando en la Argentina. Pero hoy quiero ir por más.

–¿Vas a competir en Brasil?

–Sí. Voy a competir en Stock Car. A mitad de año tomé esa decisión.

–Entonces el año que viene no participarás en Súper TC 2000.

–No; coincidirán algunas fechas. Quiero encarar ese gran desafío contra ex pilotos de Fórmula 1, como Barrichello, Burti, Zonta, y otros grandes. Mi próxima meta es ser campeón de Stock Car, en Brasil.

–Se considera que el automovilismo brasileño tiene mejores autódromos, pero que el argentino es deportivamente superior. De ser así, ¿te irías a correr en una categoría inferior a Súper TC 2000?

–En lo conductivo para mí es igual, muy competitiva. Tiene grandísimos pilotos, y los autos han evolucionado muchísimo: usan mucha fibra de carbono, tienen motores V8 de 580 caballos (más potencia que STC 2000), son de tracción trasera y pesan 1300 kilos... Hoy es una categoría muy fuerte, pero no digo que sea mejor ni peor que STC 2000. Yo vivo de desafíos. Me gusta salir de la zona de comodidad y buscar nuevos horizontes.

–¿Esos desafíos son todos en autos de techo? A esta altura no hay lugar para las fórmulas, ¿no?

–Difícil. A uno le gusta el auto de fórmula. Es inevitable pensar en Fórmula 1, pero las posibilidades reales son las categorías de turismo.

–Este año corriste en dos fechas aisladas de WTCC. ¿Pensás llegar ahí algún día para quedarte?

–Sí, me lo puse como objetivo.

–¿En Stock Car recibís dinero y en el Mundial deberías ponerlo?

–En Stock Car me contratan. Y si llega una chance en WTCC, creo que será de esa forma. Ya no pago para correr. Lo hice por muchos años para llegar a tener mi lugar. Cuando uno empieza, tiene que invertir, pero hoy, gracias a Dios, vivo de esto.

Crédito: STC 2000

–¿Te alivió cerrar más amigablemente la relación con Agustín Canapino tras años tormentosos?

–Me gustó cómo terminó, porque mostramos mucha madurez y que sabemos ganar y sabemos perder. Él me ha ganado, yo le he ganado, y terminamos bien una relación que fue muy difícil para los dos, pero en la cual cada uno aprendió algo.

–¿Quién es Néstor Girolami para el automovilismo argentino?

–Es difícil hablar de uno... Soy muy metódico y apasionado. Obsesivo. Y muy pensante. Un piloto que tiene muchas ganas de progresar y de buscar un camino internacional.

–¿Qué opinás de Gurí Martínez?

–Un grande del automovilismo. Un gran tipo, que a los 50 es campeón de TC y se mantiene en plenitud, física y de la cabeza. Por su esfuerzo.

–¿Y de Pechito López?

–Es de los mejores de Argentina. No hace más que batir récords. Compitió contra grandes pilotos, en un gran equipo, y ganó todo. Pechito abrió para los pilotos argentinos una puerta internacional muy importante.

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