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Entró sin miramientos, eludió los controles y tocó el hombro de su nuevo sucesor. Allí estaban los dos juntos. El campeón saliente y el nuevo monarca. Guillermo Ortelli, hasta ayer el dueño del número 1 del Turismo Carretera desde el año 2000, saludó a Ernesto Bessone, el flamante titular de la corona de la categoría más popular del país.
Si bien Bessone es el ganador por su nueva condición de campeón, el perdedor de la jornada, por decirlo de alguna forma, fue Ortelli, ya que ocupaba el tercer puesto en la final y eso era suficiente para defender el número 1 y obtener así el pentacampeonato.
La rotura de un balancín del portamaza trasero izquierdo convirtió el prolijo Chevrolet que construyó y atiende Alberto Canapino en un auto ingobernable, hasta que el piloto de Salto intentó sin resultados mantener la trayectoria sobre la pista.
"Una lástima. Todavía no sé bien qué se rompió. El coche se me iba de cola en todas las curvas y no lo podía llevar derecho. Parecía que era algo de amortiguación o un portamaza. Esto es así. El automovilismo es así. Parece que tenés todo en la mano y de repente se escapa por algo que parece insignificante. Por eso vengo a saludar a Tito Bessone. Si llegó con más puntos al final de la temporada es porque fue el mejor", explicó quien dejó el número 1.
El resultado de ayer fue histórico, porque cortó una racha exitosa del piloto de Salto, que iba por su quinta corona, la cuarta consecutiva. Por eso, el gran derrotado parece ser Ortelli, porque el resultado se contrasta con sus campeonatos anteriores y porque tuvo en sus manos la posibilidad de aumentar su cosecha de títulos, de no ser por la rotura mecánica.
Si bien de los cuatro candidatos al título finalmente quedó cuarto en el torneo, Omar Martínez dejó una imagen positiva ante las 45.000 personas que poblaron el autódromo porteño. Buscó la victoria desde la clasificación del sábado (logró por primera vez una pole de TC en Buenos Aires) y persiguió a Diego Aventín hasta sacar humo blanco de las cubiertas por el roce del caucho de ambos Ford.
"Yo salí en búsqueda del triunfo y no se dio porque Aventín tenía un muy buen auto. Traté de superarlo en varios sectores y lo presioné, hasta que mi coche perdió adherencia y seguí de largo en Salotto. Estoy muy conforme con el rendimiento de mi auto y por el trabajo de mi equipo, que hizo todo muy bien desde el principio y se perfila con excelentes posibilidades para la temporada 2004", comentó el entrerriano.
Lejos de lo esperado, Christian Ledesma, que llegó a la última fecha como líder del campeonato, perdió protagonismo desde que la actividad se puso en marcha, con los entrenamientos. Su máquina jamás consiguió tiempos cercanos a los mejores y el piloto de Mar del Plata hasta sufrió la apatía de los hinchas de Chevrolet ante su insulso paso.
"El coche jamás estuvo a la altura de las circunstancias. Desde el sábado perdimos en los sectores veloces. Más aún, en las rectas perdía varias décimas. Yo no sé si fue un problema de motor, porque el motorista (Jorge Pedersoli, el mismo de Ortelli) dijo que el impulsor no tenía fallas. De todas formas nos quedamos con el subcampeonato", dijo Ledesma, que ensayó con el auto en Nueve de Julio con un motor de pruebas y cometió el error (ésa es responsabilidad del equipo) de no hacerlo con el impulsor que utilizó en el Gálvez.
Para las estadísticas los tres pilotos perdieron, al lado del triunfo de Bessone. Sin embargo, no todas las derrotas tienen el mismo sabor.



