Rally Dakar 2014: Marcos Patronelli brilló en el intrincado dominio de las dunas

Marcos Patronelli
Marcos Patronelli Fuente: EFE
El argentino se impuso en la segunda etapa y es el puntero en cuatriciclos; los secretos y características de la difícil conducción sobre la arena
Roberto Berasategui
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8 de enero de 2014  • 13:56

SAN RAFAEL.– El Dakar es exigencia pura. Propone desafíos innumerables. Desde personales hasta deportivos y mecánicos. Tanto el físico como el vehículo, en cualquiera de sus concepciones, deben adecuarse a las diferentes situaciones. Siempre con complejidades. Siempre frente a los imponderables. Tras los caminos duros de los valles cordobeses, llegó el turno del desierto arenoso y de las dunas. Sitios que al verlos por la transmisión televisiva parecen de otras latitudes. Como si el Africa no hubiese sido abandonado por la tradicional carrera. Pero no. Esta vez, el Dakar llegó a la afamada zona del Nihuil, uno de los clásicos desde que la prueba desembarcó en territorio americano.

Por allí se midieron las máquinas. Esta vez controlando el pedal del acelerador. Sin la sensación de velocidad plena, la que se podía alcanzar en los caminos de la provincia mediterránea, pero controlando la potencia en las dunas. Y bajo la nueva circunstancia de carrera, el gran favorito en cuatriciclos, el argentino Marcos Patronelli , logró su primera victoria parcial en el Dakar 2014, y así se adueñó de la vanguardia en la clasificación general, desbancando al chileno Ignacio Casale, el ganador de la etapa inicial de la exigencia y que ayer fue cuarto.

Pese al triunfo, la jornada no fue sencilla para Patronelli. Sufrió dos pinchaduras, justamente en los dos neumáticos delanteros, y eso le privó de sacar una mayor ventaja. "Las dunas no me quieren. Pinché justo en el mismo lugar en el que lo hice en 2012. Si hasta cambié cubiertas luego en el enlace, también en el mismo lugar. Pero por suerte pude llegar y aprovechar el día", comentó a LA NACION el piloto de Las Flores.

¿Cuál fue el motivo de los inconvenientes con el caucho? "Bajé mucho la presión de los neumáticos, y eso contribuyó para que se pincharan. Siempre el Dakar ofrece experiencias y situaciones que enseñan", comentó Marcos. La presión de las cubiertas siempre se reducen para conducir sobre una superficie blanda, como la arena, ya que una cubierta bien inflada tiende a introducirse en la arena, encajando la máquina y complicando el normal andar. Muchas veces, se pierden allí minutos determinantes.



ES - Etapa 2 - Top Moment - (San Luis > San... por Dakar

Al margen de los cuatriciclos, todos los participantes lucharon frente a las dunas ante las elevadísimas temperaturas. En el campamento mendocino se marcaban unos 40 grados, por lo que se supone que en esa zona del Nihuil habría más de cinco grados que lo marcado en San Rafael.

La conducción en las dunas requiere de un manejo exacto, especialmente con la aceleración. La potencia del motor debe ser la necesaria como para poder llegar a la cima, pero no en exceso como para salir catapultado. Ni tampoco muy despacio, ya que si no llega bien arriba, se termina encajado. Estas reglas se respetan desde los cuatriciclos hasta los poderosos camiones.

A todo ello, sobre la arena se potencia el trabajo de la navegación. Los puntos de referencia desaparecen, como en otros escenarios, y la concentración para saber cuál es el camino que propone el roadbook (hoja de ruta), es vital.

Pese a las altísimas temperaturas y el sol, impiadoso, transformando ese desértico sitio mendocino en una verdadera caldera, miles y miles de fanáticos llegaron a esa zona a bordo de camionetas 4x4 para presenciar la segunda etapa.

Detrás de Patronelli marchaba Lucas Bonetto, el joven piloto de Tierra del Fuego, quien por momentos marchaba primero en la etapa. Pero sufrió una pinchadura y se retrasó, por lo que ahora está segundo en la general, a 3m50s del líder. "Por primera vez en mucho tiempo corrí detrás de Marcos. Lo seguí. Y la verdad, me impresionó. El pasaba por dunas a una gran velocidad, con firmeza. Y yo, que venía detrás, y que pensaba que si él había pasado yo también debería hacerlo, por momentos aflojaba porque creía que me iba a pegar. Me sorprendió", confesó Bonetto, refiriéndose a la conduccion del hombre que ganó dos veces esta prueba .

En motos, el campeón Cyril Despres se golpeó la cabeza. A tal punto que al llegar al campamento el francés se hizo atender y descansó, ya que estaba "un poco mareado" tras una caída. El argentino Javier Pizzolito también sufrió la exigencia arenosa, y cayó a gran velocidad en las dunas. Si bien el piloto de Pinamar no sufrió lesiones, rompió buena parte de su moto Honda CRF-450, en especial de los aparatos de navegación, lo que retrasó al argentino. "Por suerte me caí en la arena y el terreno es más permeable. Sólo hay que lamentar herramientas de navegación. Por suerte, estoy en carrera", admitió a LA NACION.

Quién también protagonizó una caída estrepitosa fue el boliviano Juan Carlos "Chavo" Salvatierra. "Hacía como 3 años que no tenía semejante golpe. Por suerte la arena es benévola con las caídas", explicó después del susto.

Ya en la ciudad de San Rafael, el público dejó la siesta por una jornada, se sometió al sofocante calor de la tarde cuyana y salió a las calles a la espera de los protagonistas, que comenzaron a poblar el autódromo de la ciudad de San Rafael. El Dakar sigue su camino y los protagonistas sienten su intensidad, esta vez sobre las dunas del Nihuil. Hoy, en el camino hacia San Juan, todo el mundo sigue a la espera de nuevas emociones.

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