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El buzo aún continuaba humedecido por el esfuerzo del Gran Premio de Japón. Era el último compromiso de un año inolvidable, que marcará una época en la historia de la Fórmula 1. Michael Schumacher terminó con todos los compromisos formales que impone el prolijo programa de la máxima categoría y, con la gloria que otorgan el tetracampeonato y los récords, se alejó para refugiarse con su familia.
Nada de festejos. Nada de celebraciones. Las habituales reuniones postemporada que se realizan en Suzuka quedaron en segundo plano y el piloto alemán, que mantiene entusiasmados a los tifosi de Ferrari con otro título, se tomó el primer avión para "recuperar el tiempo" que perdió con su familia.
Schumacher acaparó toda la atención . Ganó un campeonato que en teoría parecía muy luchado, pero que se adelantó en su definición en la 13a fecha, en Hungría. Y la diferencia final fue abismal: terminó con 123 puntos , casi duplicando la cantidad de su escolta, David Coulthard, que acumuló 65 con su McLaren-Mercedes.
Además de contar con cuatro títulos mundiales y quedar a un paso de igualar al quíntuple Juan Manuel Fangio, la mayoría de los récords quedó en su poder: 53 victorias (dos más que las obtenidas por Alain Prost), 123 puntos en una temporada (Nigel Mansell, en 1992, y el mismo Schumy, el año último, habían logrado 108), nueve éxitos en una temporada (igual que Mansell, en 1992, y su propia marca en 1995 y 2000), además de sumar el récord de 801 puntos en toda su trayectoria en la Fórmula 1, contra los 798,5 que obtuvo Prost.
Por supuesto que en ese último logro hay aspectos por tener en cuenta. La Federación Internacional del Automóvil (FIA) le quitó los 78 puntos que había ganado en 1997, tras aquella reprochable maniobra en la que Schumy en la que intentó sacar de la pista de Jerez de la Frontera, en España, a Jacques Villeneuve, campeón de esa temporada con Williams-Renault.
Toda la gloria que puede pedir cualquier piloto del mundo la manejó a través del volante de la Ferrari. Schumacher condujo la pasión que despierta el cavallino rampante en el mundo y la canalizó en una serie de triunfos que ahora parecen moneda corriente, después de 21 años de frustraciones entre aquella corona ganada por el sudafricano Jody Scheckter y el título del año último con Schumy.
"Fue la mejor temporada de mi vida. Es fantástico vivir un año así, pero también es muy agobiante", confesó el alemán en una de sus últimas declaraciones en el autódromo de Suzuka. Ahora vienen las vacaciones forzadas. Nadie podrá ensayar hasta que 2002 comience a tener vida. El nuevo reglamento así lo especifica.
La prohibición de los ensayos aleja a los pilotos de las pistas. La figura famosa le da paso al hombre común. "Quiero vivir con mi familia como si fuese algo normal. Quiero hacer las cosas que hace la mayoría. Salir, pasear y disfrutar de las pequeñas cosas de la vida", es el pedido que hace público Schumacher, que se refugió en su casa de Suiza junto con su esposa, Corinna, y sus hijos, Gina María y Mick.
La temporada 2001 quedó atrás. Michael Schumacher acaparó la atención con un rendimiento sensacional. El talento del campeón se sumó a la solidez de un equipo que encontró el punto de equilibrio desde la primera fecha, en Australia. La Ferrari fue competitiva desde el comienzo al final. Sólo en dos carreras no sumó puntos. Justamente en el circuito italiano de Imola y en el trazado alemán de Hockenheim.
Ahora vendrá el tiempo para sus seres queridos y para el karting. Un festival en su Kerpen natal, el 28 del actual, lo espera para animar un acontecimiento que, se estima, será multitudinario. "Para mí, el karting es un relax. Basta de presiones. Quiero correr y divertirme".
El equipo italiano funcionó con abrumadora solidez para Schumacher; la máquina roja sólo se detuvo en dos ocasiones, en Imola y en Hockenheim; si bien los tifosi aún festejan los campeonatos (de piloto y de constructores), el team de Maranello evidenció el favoritismo por Schumacher, al punto de que en algunas oportunidades el brasileño Rubens Barrichello fue perjudicado por el trabajo en los boxes
La actuación de colombiano Juan Pablo Montoya (Williams-BMW) deslumbró y aparece como uno de los candidatos al título de 2002. En tres ocasiones superó a Schumacher de manera brillante y ganó el GP de Italia. Fue el mejor debutante. De los otros pilotos que se presentaron este año en la F.1 también asombró el finlandés Kimi Raikkonen (22 años), que reemplazará a Hakkinen en McLaren. También debutaron Enrique Bernoldi, Alex Yoong y Tomas Enge.
Fue, quizás, el peor año del finlandés en cuanto a resultados se refiere. Mientras se aguardaba una lucha directa con Schumacher por el título mundial, el ex campeón apenas logró dos victorias (Silverstone e Indianápolis). El nacimiento de su hijo, Hugo, en diciembre último habría empujado a decidir su retiro de la Fórmula 1, “al menos por un año”. El francés Jean Alesi, con 201 GP corridos, también dijo adiós.
Mientras las versiones indicaban que el piloto argentino sólo iba a correr cuatro carreras con el equipo Prost, el propio Mazzacane lo negaba. Pero el tiempo no le dio la razón. Tras el GP de San Marino, el platense se quedó de a pie y en su lugar se sentó el brasileño Luciano Burti, luego accidentado en Bélgica. Mazzacane no deslumbró y jamás despertó el gran interés en la afición argentina. Su desempeño fue criticado en la Argentina y en Europa.
La temporada 2001 tuvo como característica los golpes espectaculares. Michael Schumacher sufrió tres accidentes muy serios, al igual que Luciano Burti (Bélgica) o Kimi Raikkonen (Japón). Pero el despiste trágico fue en la primera carrera, en Australia, donde Jacques Villeneuve (foto) y Ralf Schumacher chocaron y, al salir despedidos, murió un auxiliar de pista.


