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Dentro de ese océano de pasión, masividad, movimiento y hasta argentinidad que constituye el Turismo Carretera, una característica lo hace más sobresaliente, más mediático y rimbombante: que suele ganar el piloto cuyo triunfo se hace más especial por la ocasión en que se da. Pasó con los Di Palma, cuando dos de los tres hermanos fueron 1º y 2º en Rafaela poco después de que muriera su padre; sucedió con Patricio cuando en Buenos Aires hizo debutar en el éxito al Torino que pertenecía a Rubén Luis; aconteció allí mismo con Omar Martínez, cuando el entrerriano ofrendó la victoria a su madre, fallecida horas atrás. Y así hubo varios casos.
Y ocurrió algo parecido ayer, cuando el Gran Premio Carne Argentina, 9» fecha del 64º Campeonato Argentino de TC, culminó con José Ciantini conmovido en lo alto del podio. En el soleado domingo capitalino transcurrían diez años desde la muerte de Juan Manuel Fangio, y se había impuesto un hombre de Balcarce. Se entregaba el Trofeo Dr. René Favaloro al piloto de 34 años, que en el parabrisas de su Dodge lleva el logotipo de esa fundación cardiológica. Y Bocha festejaba allí con sus dos hijos, a los que acababa de hacerles un regalo anticipado de cumpleaños (ver aparte).
Casi como a pedido del corredor que hace 78 días, en el propio autódromo Oscar Alfredo Gálvez, había salido de perdedor luego de 150 carreras y una década en la categoría, se le daba su segunda victoria y en el mismo sitio, el mayor escenario de la velocidad en el país. Todo redondo para él. Pero como si faltara algo, sumó el máximo posible de puntos en una competencia (26) y ahora está 4º en el certamen, a apenas 13 del líder Rafael Verna (Ford).
Es que Ciantini se alzó como la figura del fin de semana: ganó la clasificación, la serie inicial y la carrera, en las que nunca perdió el primer puesto. Y tuvo el mérito de contener a Ernesto Bessone, rápido con su Dodge y viejo zorro para ubicar el auto en la lucha por un puesto y presionar al rival.
Si bien en la final estuvo al frente siempre el balcarceño, Tito dio espectáculo en sus rueda a rueda con el puntero, al que apuró a partir del medio de la prueba. El piloto de Mataderos lo amenazaba al final de la recta de fondo, en la chicana de Ascari (se corrió en el circuito Nº 12, de 5651 metros), donde el Dodge de Ciantini mostraba más flaquezas para maniobrar. Incluso llegó a ponerse a la par en la horquilla, pero nunca a rebasarlo.
Sus intentos condujeron a Bessone a un error en la ese del Ciervo, donde se fue solo al pasto, por lo cual perdió su posición a manos de Diego Aventin, Gabriel Ponce de León y Miguel Ángel Etchegaray. La garra de Tito le permitió recuperar un puesto y terminar a la cola del Ford del juninense, pero se le acabaron las vueltas.
Todo esto, detrás del Dodge de Ciantini, que pese a algunas idas de cola se mantuvo sólido en la punta. Esta vez, triunfando de punta a punta y no de atropellada, como en su anterior victoria, en la última vuelta sobre Guillermo Ortelli. Por eso cortó la seguidilla de tres éxitos de Chevrolet y se convirtió en el primer ganador repetido en esta temporada del TC y, ahora sí, en un serio candidato a la corona, dos meses y medio luego de vencer por primera vez en su trayectoria de diez años. Cosas de este TC hecho a la medida de los golpes de corazón.




