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Presupuestos cercanos a los 2.000.000 de pesos sostienen a los grandes equipos del Turismo Competición 2000. Desarrollos y permanentes innovaciones proyectan a la categoría como una de las principales disciplinas de autos con techo del mundo. Sin embargo, frente al dominio de los Ford del prestigioso Berta Motorsport, el modesto Volkswagen Bora conduce a Emiliano Spataro al tercer lugar del campeonato. No sólo ese puesto de relevancia catapulta la figura del piloto de Lanús. Las dos victorias, nada menos que en Buenos Aires, en marzo último, y en Curitiba (la primera que realizó el TC 2000 en el vecino país) ubican al conductor de 29 años en un lugar expectante en la lucha por el título, con 77 puntos, a 11 del líder, el ex campeón Gabriel Ponce de León (Focus).
Hace dos años Spataro estuvo a punto de abandonar su profesión de piloto. La falta de resultados en diversas categorías y "el olvido" que sintió por parte del ambiente lo ubicó en el umbral del retiro, después de su campaña que encierra una holgada trayectoria en categorías europeas, incluida la desaparecida Fórmula 3000, antesala de la Fórmula 1.
Pero Sergio Polze, propietario del equipo SportTeam, lo rescató del ostracismo y le otorgó un auto competitivo, con el que ahora intenta dar pelea a los poderosos Ford. Más allá de las pistas, un pequeño de tan sólo 11 años suele pasearse por el patio de boxes con el monopatín con motor de Spataro. Es Nicolás, un chico que vive en un barrio muy humilde de Lanús, aunque recorre el país junto con el piloto, que lo adoptó como ahijado y lo lleva en su ómnibus.
"Es el hijo de un amigo, pero en realidad lo siento como si fuera mi hijo, porque lo conozco desde chiquito, siempre estuve a su lado y trato de enseñarle todo lo que puedo. El ahora me acompaña a todos los viajes. Salgo con mi pequeño colectivo y nos vamos los dos solos. El me ceba mate. A veces paramos y hace fideos con tuco. Me comenta cosas que le pasan, cómo anda en la escuela? La verdad es que me enseña mucho más él a mí que yo a él. Porque uno muchas veces se hace problema por cosas que son insignificantes y cuando uno ve la bondad de un chico que no cuenta con todas las necesidades básicas, es muy fuerte", se emocionó Emiliano en el box del equipo, en Oberá, Misiones, minutos antes de salir a la pista a competir por la octava fecha del campeonato de TC 2000.
Nicolás iba y venía con el monopatín. Buscaba las planillas con los registros y algún que otro elemento para el auto. Se sentía muy importante en un ambiente competitivo.
-Uno se imagina que el piloto que está tercero en el campeonato viaja en avión y acompañado por mucha gente. ¿Qué te motiva salir a pasear con Nicolás?
-Es fabuloso. Ahora nos vamos a visitar las Cataratas del Iguazú, tras la carrera. Trato de que conozca todo lo que sea posible. Para él es muy valioso poder viajar y conocer personas y distintos paisajes. Hasta le sirve para la escuela.
-Habrá mucho diálogo durante los largos viajes...
-Sí. Quiero saber qué piensa. Además es un chico muy especial, muy inteligente. Se toma su tiempo para todo, no pide nada, pese a provenir de una familia muy humilde. A veces le regalo plata y él solo les compra remeras a los hermanos, porque no tienen. Pasa muchas necesidades, pero jamás me pide nada.
-Hace un tiempo nadie se acordaba de vos y hoy sos protagonista del TC 2000, ¿cómo vivís eso?
-Sorprendido. Hace un par de años probé con un Torino en el Turismo Carretera y me "arrastraba". Pensé que era mejor dejar de correr antes de andar tan mal. Me dediqué a mi equipo de Fórmula Renault, que lo tengo desde 1999. Era el joven director deportivo de mi propio team, en el que tenía mis pilotos. Hasta que apareció la propuesta del TC 2000. Ya había pensado en dejar el automovilismo.
-¿Vos creés que vas a pelear el título con los pilotos de Ford?
-Es que lo estoy haciendo. En realidad estamos molestando al equipo Ford. No podemos comparar su poderío con nuestro equipo, pero nosotros aprovechamos al máximo los escasos recursos y le hacemos fuerza. Cuando el auto está para ganar, hacemos el esfuerzo necesario para lograr la victoria. En cambio, si el coche no puede pasar del quinto puesto, no nos desesperamos y buscamos el quinto lugar. Al menos presionamos al equipo Ford.
-En Buenos Aires dijiste que era tu victoria más importante. Después vino Curitiba y la gran controversia con Fontana. ¿Con qué triunfo te quedás?
-Me quedo con el éxito de Buenos Aires. Tiene otro sabor porque la gané en la pista. En Brasil también hice una gran carrera, pero tuvimos que esperar dos horas para festejar.
El diálogo se interrumpió. Llegó la orden para que Spataro se colocara el buzo ante la proximidad de la carrera de TC 2000. La indicación no provino por parte del director del equipo. Fue Nicolás, que desde arriba del monopatín, ordenó la situación. Agitó la mano con el ademán de apuro. Sus cosas ya estaban en orden. Al menos ya tenía asegurada su fila de neumáticos en la calle de boxes para subirse a ella y poder ver en detalle la competencia. "El viaje a Lanús es largo y hay muchas cosas para analizar después de cada carrera", advirtió Nico, que levantó el pulgar, contagiando confianza ante el guiño de Emiliano. La misma que transmite a sus hermanos frente a las adversidades que le impuso la vida.


