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Denotaban sorpresa las palabras de la gente en la calle. No es para menos, pues la convocatoria de Abel Eduardo Balbo para ocupar el hasta anteanoche enigmático número 22 del seleccionado que irá al Mundial, dejó una sensación de extrañeza.
Para Balbo, desde su condición de ferviente devoto de la fe cristiana, la esperanza de ser convocado estuvo siempre latente. Vestido con un jean y un suéter claro, el jugador de la Roma, de Italia, llegó ayer por la mañana. Y apenas bajó del avión dejó escapar sus primeras impresiones. " No me sorprendió porque siempre formé parte de este grupo . Daniel (por Passarella) había dicho que el jugador número 22 iba a ser alguien que había formado parte de este ciclo, y yo, como jugador que se siente parte de este plantel, sabía que en cualquier momento podía ser llamado. Intimamente siempre tuve la esperanza", explicó.
" El último miércoles hablé con el profe (por Ricardo Pizzarotti) y me dijo que podía ser el número 22, y el jueves, a las tres de la tarde, me lo confirmó ", reveló.
Las razones de la elección de Passarella están muy claras para Balbo. "Daniel me eligió porque me conocer muy bien y sabe lo que le puedo dar como jugador y persona. Vengo a sumar y a ayudar en todo lo que pueda. Si no me toca jugar, haré fuerza desde afuera. Lo importante es que la Argentina haga un gran Mundial y que pueda ganarlo", argumentó, tratando de medir sus palabras.
Y continuó: "Varias cosas inclinaron la balanza para que se decidiera por mí. Con Passarella existe una relación muy buena. Nos conocemos desde 1988, cuando yo comenzaba mi carrera. Me enseñó muchas cosas".
Sus dos mundiales anteriores lo encontraron ocupando posiciones que no eran las habituales en su estilo de juego. "Yo siempre demostré muchísimo amor por la camiseta argentina. Sacrificándome y perdiendo muchas cosas a nivel personal, por el bien del equipo. Lo hice en el Mundial ´90, donde jugué como lateral por la derecha; en el ´94, prácticamentente como volante defensivo. Si tuviera que jugar nuevamente en una posición distinta, lo haría sin problemas". Negó de manera tajante haber renunciado a la selección, tras el encuentro ante Chile, en diciembre de 1996. " Yo nunca renuncié; lo dije mil veces. Al contrario, muchas veces renuncié a cosas mías por jugar para la Argentina . Tampoco tuve problemas con Passarella. Incluso, después seguimos hablando permanentemente. El sabía que podía contar conmigo si me llamaba. Después probó con otros jugadores que le dieron resultado y por eso no me convocó", dijo en su intento por disipar cualquier tipo de dudas.
Debido a un entredicho con el técnico Zdenek Zeman, en Roma no actuó en las últimas fechas. Pero para el delantero, esta situación no significa ningún impedimento para volver a entrar en ritmo. " Físicamente estoy muy bien, porque me entrené hasta la semana última y además jugamos algunos partidos amistosos ", comentó.
A pesar del cansancio por el vuelo, se sometió a los flashes sin ningún problema. Y se marchó, presuroso por viajar hacia su Villa Constitución natal. Abel Balbo, el número 22, en busca de su tercer Mundial.
La convocatoria de Balbo rompió más de un esquema. El primero que se hizo añicos fue el de las especulaciones sobre quién sería el jugador número 22. El otro que se alteró es el de la cantidad de delanteros que tendrá el plantel, si se lo compara con los de los últimos dos mundiales.
Tanto Carlos Bilardo, en Italia «90, como Alfio Basile, en los Estados Unidos «94, llevaron cuatro atacantes. Daniel Passarella superó ese cupo promedio con la inclusión de un delantero más: serán cinco en Francia «98 . Además, el director técnico considera que con Ariel Ortega posee una sexta variante para la ofensiva, pues el jujeño puede participar tanto del armado como de la llegada, aunque por características no es un punta de raza. Del parangón de los planteles surge un contraste entre el actual y el del Mundial «90. Este último, aun con el mérito de haber llegado a la final, tuvo un neto corte conservador y defensivo. Superpoblado de defensores -nueve-, con escasos volantes ofensivos -salvo Burruchaga y Maradona- y con dos delanteros que cumplían funciones más retrasadas: Balbo, de marcador lateral, y Calderón, de volante.
La nómina de Basile era compensada y tenía la particularidad de poseer tres volantes centrales: Redondo, Mancuso y Perico Pérez. Balbo actuó como volante. ¿En Francia le llegará la hora de ocupar su puesto natural?


