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BARCELONA.- En ningún lugar de Europa se celebran las victorias de la selección albiceleste con tanta pasión como en Barcelona. Tras la enésima remontada inverosímil, frente a Inglaterra, en las semifinales, la Plaça Glories se convirtió en una auténtica fiesta con miles de invitados eufóricos y un colorido estrictamente bicromático: el blanco y celeste de la bandera nacional. Sin embargo, no solo había argentinos saltando y gritando, pues el recuerdo de los goles de Lionel Messi en el Barça y el conflicto entre Cataluña y España ayudan a explicar todo un fenómeno social.
“Se nota mucho la simpatía por Messi y su pasado culé. Si te soy honesto, te diría que buena parte de los catalanes con los que he hablado prefieren que gane Argentina por Messi antes que España. No sé si viste cómo estaba [la Plaça] Glories el día de Inglaterra”, comenta Julián, un joven contable argentino que cruzó el Atlántico para instalarse en Barcelona.

Se calcula que en Cataluña residen unos 120.000 argentinos; la mitad de ellos, en la región de Barcelona. Durante las últimas semanas y ante los fragores del Mundial, su presencia se ha hecho muy evidente por la ubicuidad de las remeras albicelestes en las calles de la capital catalana. En algunos barrios, incluso puede rivalizar con las de España.
Toni Padilla, miembro fundador de la revista futbolera Panenka y redactor de Deportes del Diari ARA, el principal en lengua catalana, coincide en percibir un gran afecto por Argentina en Cataluña: “Messi genera mucha simpatía aquí. Aunque hay también razones políticas. Conozco gente que al principio iba más bien con España, pero ante una final contra Argentina dudan porque la generación de Lamine Yamal y Cubarsí todavía no ha hecho tanto por el Barça como Leo. Creo que el domingo habrá división de opiniones en muchas familias”, comenta el reportero.
Astros como Messi o Maradona son capaces de ampliar el perímetro de apoyo a la albiceleste más allá de las fronteras argentinas. La actual situación en Cataluña recuerda a la que se produjo en Nápoles en la semifinal del Mundial de Italia ’90. Entonces, Maradona, el ídolo local, llegó a hacer un llamado a la afición del Nápoles para que en su estadio apoyara a la Argentina ante la percepción de maltrato por parte del resto de Italia hacia esa región postergada. el sur de la península.
Sin embargo, aquí la situación es diferente. Mientras que los napolitanos se consideran italianos, la disciplina de la Política Comparada señala a Cataluña como uno de los más prominentes casos de una nación sin Estado. De hecho, en 2017, el gobierno catalán organizó un referéndum de autodeterminación que fue severamente reprimido, y sus líderes se enfrentaron a la cárcel y el exilio. Según la última encuesta del centro demoscópico CEO, un 45% de catalanes apoya la independencia, frente a un 51% que prefiere continuar en España. Es entre el primer grupo que aflora el apoyo al combinado albiceleste de cara a la final del Mundial.
Roger Bassa es un ejemplo típico de socio del Barça que apoyará el domingo a la Argentina por razones políticas. Y ello, a pesar de que la roja cuenta con hasta ocho jugadores azulgranas liderados por Lamine Yamal. “Yo vivo el fútbol con mucha intensidad, sobre todo por su componente social. El Mundial me genera tristeza porque mi selección, la catalana, no puede participar. España no lo permite. Incluso el Reino Unido es más democrático y deja a Escocia competir. Por eso, siempre voy con la selección que juegue contra España. Eso sí, el hecho de que el rival sea Argentina y allí juegue Messi le añade un plus de pasión”, asevera este gestor de una empresa.

En cambio, Pol Viedma, miembro del grupo Almogàvers, el más histórico de la hinchada culé, es un incondicional de Argentina, y no solo en este Mundial. “Para mí, cuando eres fan de un gran jugador, es natural seguir a su selección nacional. En mi caso, voy con Argentina desde el 2010 con Messi. Y bueno, en otros mundiales también la había apoyado por Maradona”, comenta este abogado que luce un gran tatuaje de Messi en su hombro izquierdo.
Ahora bien, como señalaba Padilla, se pueden encontrar todo tipo de opiniones ante la final del Mundial en las calles catalanas. Por ejemplo, Gabriel Rufián, el mediático diputado de la independentista Esquerra Republicana de Cataluña en el Congreso, se confiesa seguidor de la “roja” sin tapujos. Aunque en su caso, la presencia de Messi no es precisamente un incentivo, pues es seguidor del RCD Espanyol, el otro gran club barcelonés y enemigo acérrimo del Barça.
David, un culé fanático, pero independentista moderado, es de los que tendrá el corazón dividido en la final. “Nunca me he sentido la selección española como la propia. Al no dejar competir a la selección catalana, el Mundial me da un poco igual. Pero, como pasó en 2010, hay muchos jugadores del Barça con España. Y si ganan, me alegraré por ellos. Pero si gana Argentina, pues sentiré lo mismo por Messi”, comenta este joven padre de dos hijos, originario de una región catalanohablante de Valencia. Así pues, pase lo que pase el domingo, en Barcelona habrá una gran celebración.




