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LA PLATA.- Obligado por un resultado que lo tenía contra las cuerdas, entre el golpe de Gimnasia en el primer juego y la decisión reglamentaria que le hizo perder el segundo, Boca mostró su mejor cara en el tercer choque de la final de la Liga Nacional, ganó por 89-83 y todavía está vivo en la serie que lideran los platenses por 2-1.
El partido tuvo tono de playoff durante los 40 minutos. Con protestas, marcas pesadas y un polideportivo completo, que rugió en favor del Lobo, pero no pudo evitar la derrota (la primera ante Boca en La Plata).
Boca salió desde el primer minuto con una defensa agresiva y mucha concentración. Sabía que no se le podía escapar otro partido. Funcionó bien en los relevos defensivos y si Gimnasia dominó el marcador en el arranque fue sólo porque sostuvo un muy buen porcentaje de tiros de tres puntos, con 6/6 hasta los 3 minutos del segundo cuarto (incluidos dos de Patrick Savoy y otros dos de Jorge Benítez).
Pero más allá de lo que indicaba el tablero electrónico, se notaba que Boca estaba metido en el partido. El quiebre se produjo cuando jugaron juntos Sartorelli, Malara y Quinteros. Los tres, con mucha velocidad, cortaron balones y encontraron espacios para correr en contraataque. La estadística de pérdidas al final del primer tiempo fue contundente: 1 para Boca y 12 para Gimnasia. Con esos tres jugadores en la cancha, Boca que perdía 37-33 metió un parcial de 18-2 y pasó a ganar 51-39.
Pero el equipo de Sergio Hernández no se iba a llevar el partido sin pasar algún sofocón. En la segunda mitad Gimnasia resignó el rebote en ataque para ajustar sus regresos defensivos y el plan dio buenos resultados. Obligó a su rival a jugar ataques fijos, el punto en el que se siente más incómodo, porque entonces Boca se entregó al reloj de posesión y terminó perdiendo la pelota o tomando tiros desesperados. Sin embargo, tuvo algo de suerte, porque lo salvaron algunos triples (3/3 en el tercer cuarto) y los aciertos de Byron Wilson en varios lanzamientos forzados.
Aciertos que no se repitieron en el último parcial. El equipo visitante se desconcentró; Gimnasia acertó tres triples seguidos (dos de Lauro y uno de Savoy) y se acercó a cinco tantos, faltando dos minutos (73-78). Desde ese momento, el partido se definió con los tiros libres, porque Gimnasia cortó con faltas para cortar el reloj; Boca estuvo efectivo en ese área y Lauro (el mismo que por esa vía aseguró el éxito del Lobo en el primer partido), falló dos libres clave cuando el partido estaba 79-83 y restaban 51 segundos.
Mañana, a las 22, será el polideportivo de Gimnasia el estadio para el cuarto encuentro. Boca se aseguró el regreso a la Bombonerita para el jueves próximo, para el quinto encuentro de una final que sigue abierta.
Arbitraron Rodríguez, Latorre y Ramallo, y los equipos formaron así:
Gimnasia (83): Leandro Lauro, 11; Mariano Cerutti, 17; Gabriel Moravansky, 5; Roberto López, 13, y Patrick Savoy, 11 (fi); Bruno Oprandi, 3; Jorge Benítez, 19, y Gustavo Oroná, 4. DT: Gonzalo García.
Boca (89): Sebastián Rodríguez, 5; Paolo Quinteros, 12; Byron Wilson, 20; Dewayne McCray, 15, y Martín Leiva (x), 7 (fi); Fernando Malara, 10; Matías Sandes, 4; Juan Sartorelli, 5, y Diego Guaita (x), 11. DT: Sergio Hernández.
Un incidente menor
En el partido de anoche se efectuó un dispositivo de seguridad especial (por pedido del Coprosede). Sólo hubo un incidente menor, cuando simpatizantes locales arrojaron una llave que golpeó en el rostro a una mujer de la hinchada de Boca que no sufrió lesiones.




