

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

COMODORO RIVADAVIA.- "¿Qué hacés?, ¿Estás en el hotel Comodoro, no? Esperame que no te escucho nada por el viento. Estoy a un par de cuadras, ahora voy para allá". Tras una breve charla telefónica, el cubano Ruperto Herrera llega caminando y saludando gente por la calle Rivadavia. Uno cree que tras vivir toda su vida en el Caribe, el clima debe ser un problema, pero no. El frío no lo molesta, apenas lleva un buzo negro.
Este moreno, de 2 metros (casado con Cecilia y padre de Alfonsina, de 6 años, y Junior, de uno y medio), que desde hace dos años adoptó la nacionalidad argentina, es uno de los mayores trabajadores de Gimnasia y Esgrima, de Comodoro Rivadavia, que está a dos pasos de su primer título de la Liga Nacional, y representa como nadie el espíritu solidario del equipo.
-Fue hace dos años. Llevaba dos temporadas en la Argentina y pensé que si no podía volver a mi país, tomar la nacionalidad era una forma de integrarme a la sociedad. ¿Si vivo como argentino, por qué no serlo? No te voy a mentir, también hay una ventaja deportiva, porque conseguís trabajo más fácil como basquetbolista. Pero el principal motivo era integrarme.
Ahora, cuando cuenta cómo fue el momento en el que eligió separarse de la selección de Cuba que estaba en Buenos Aires lo hace con tranquilidad, pero su elección, por supuesto, le trajo problemas, especialmente familiares. "Estábamos despachando el equipaje en Ezeiza y yo me fui. Lo tenía decidido, tenía un amigo esperándome en la puerta con un auto. En la Argentina, si un extranjero tiene trabajo, el Estado te tiene que garantizar una vivienda precaria y al año te da el DNI como extranjero".
Pero lo más difícil fue enfrentar la situación con su padre, que también se llama Ruperto y es presidente de la Federación de Baloncesto de Cuba y defiende a muerte el régimen de Fidel Castro. "El es muy comunista, estuvimos bastante tiempo sin hablarnos, pero ahora charlamos por teléfono. Eso sí, no hablamos de política ni de mi tema. Me pregunta cómo me estoy entrenando, si me encuentro bien en el equipo." Además, tres días después de dejar la selección, siguió sus pasos su hermano, Roberto, que hoy juega en Ponce, en Puerto Rico.
-No puedo compararlo con nada, porque no viví en otros lugares, sólo en Cuba y la Argentina. Pero una de las cosas que me gusta es la libertad de poder decir, hablar y hacer. Poder elegir, expresarte.
-A lo mejor el exceso de esas virtudes que mencioné recién, y que pueden jugar en contra. Veo cosas anticonstitucionales, como los piqueteros que no dejan que la gente vaya a trabajar. Es ilegal y lo hacen igual. No entiendo por qué alguien cree que romper un local de McDonald s es atacar a EE.UU. Hay argentinos que pagan para que esos locales estén acá. Me molesta eso, los políticos corruptos.
-Si, voté a Menem en las últimas elecciones presidenciales. Me decían "sos un hijo de p , ¿cómo lo vas a votar a ése? Yo estaba bien con el uno a uno, pero no lo voté yo solo, ¿eh? Hoy me doy cuenta de que en ese momento tomé nada más que lo superficial. Ahora entiendo todo, era más fácil ir a Miami que a Mar del Plata, pero con eso no alcanzaba. Igual no fui el único en equivocarse. Lo votamos muchos y si no era por el ballottage volvía.
-Yo soy cubano, viví toda mi vida allá, pero ahora me siento argentino. Me encanta comer asado, aprendí a acompañar las comidas con vino, que era algo que no podía hacer en Cuba. Me divierto con la televisión de acá, con los quilombos que se arman en esos programas de chimentos, me encanta ver ShowMatch. Me agarró el corralito. También soy argentino.
-¿Qué es lo que más te molestaba de la política de Castro?
-Es difícil. Estoy de acuerdo en la insistencia por proteger la asistencia médica (mi mamá, Josefina, es obstetra en un hospital de allá). También en el énfasis en educación y el deporte. Estoy en contra de que no exista la propiedad privada, el estado no puede ser dueño de todo. No me gusta que los cubanos no puedan salir del país, que no te dejen expresarte. Yo soy un traidor para el gobierno cubano. No entiendo cómo puede estar mal visto que alguien piense distinto. No se puede viajar, no se puede ver Internet, no se puede conocer otra cosa. Es como pretender que la gente piense como un chico por siempre. Que no nos enteremos que se puede vivir de otra manera. Tener un auto no es un lujo, si trabajás duro lo podés comprar. Pero lo más importante es que comer bien tampoco es un lujo, es una prioridad.
-Sí, si cambian las cosas. Pero también tengo que ver cómo cambian las cosas, porque yo me siento muy bien acá. A veces hablamos del tema en broma con mi mujer. Lo pensé, me gustaría vivir un tiempo allá y un tiempo acá.



