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MIAMI (De un enviado especial).– Habano en la boca. Un trofeo dorado en cada mano. Gorra negra y remera blanca de campeón. Un séquito de periodistas, hinchas y custodios rodeándolo y siguiendo sus pasos. LeBron Raymone James iba desde el podio armado sobre la cancha al miniestudio de ESPN instalado en las gradas del American Airlines Arena, para encontrarse con el enorme Magic Johnson y otros ex jugadores hoy analistas televisivos. Poco antes, ese mismo muchacho de 28 años, que acababa de coronarse bicampeón de la NBA y jugador más valioso de la final por segundo año sucesivo, que había acudido a la gran cita en un Porsche descapotable, le había dicho a todo el público en la premiación: "Soy LeBron James, de Akron, Ohio, de los barrios pobres de la ciudad".
Si la maquinaria de marketing de la NBA pudiera fabricar un personaje ideal para sus intereses, una estrella deportiva y una celebridad extrovertida, pues haría algo muy parecido a lo que ya tiene. La mejor liga de básquetbol del mundo ya cuenta con su Frankenstein, pero es un monstruo positivo. El Rey LeBron juega como los dioses, habla con frases grandilocuentes, es carismático... y resulta una síntesis de contradicciones cautivantes. Nació en la pobreza de una ciudad casi anónima en Estados Unidos, vive con toda opulencia en la frívola y lujosa Miami, recuerda su origen de barrios bajos, se impone casi con soberbia en su exposición publicitaria y posee una fundación dedicada a los chicos. Irradia imagen de "malo", pero fomenta valores, disfruta con sus niños y bromea con simpatizantes y periodistas.
Fue por años un perdedor que no explotaba su inconmensurable talento y ahora acopia conquistas, un jugador de equipo preocupado por sus compañeros, por ser un líder positivo, pero a la vez se interesa por ser el mejor de la historia, o casi. Sus declaraciones posteriores a la coronación no tuvieron desperdicio:
"Quiero dar mucho crédito a San Antonio. Una organización y jugadores de primera categoría. Nos exigieron hasta el límite."
"No puedo preocuparme por lo que dicen de mí. Soy LeBron James, de Akron, Ohio, de los barrios pobres de la ciudad. No se supone que debería estar acá. Cada noche camino hacia el vestuario, veo un número 6, ‘James’ en la espalda... Estoy bendecido. Lo que digan sobre mí fuera de la cancha no importa."
"Se siente grandioso repetir. Este equipo es sensacional. Y la visión que tuve cuando decidí venir [a Miami, abandonando Cleveland] está haciéndose realidad. A través de la adversidad, de todo lo que pasamos, fuimos capaces de retener el título. Es una sensación increíble".
"Vine para ganar campeonatos y para repetir. Dos campeonatos en tres años; eso es lo máximo. No quiero pensar ahora en el año que viene; quiero disfrutar a fondo éste. Es un momento increíble para el equipo. Ustedes saben más que nadie cuánto me preocupo por mis compañeros y cuánto odio dejar que se caigan. Ser capaz de hacer lo necesario por mis compañeros en el momento más importante me da más satisfacción que cualquier cosa en el mundo".
"Haré un campus en Las Vegas. Los mejores 100 chicos de escuelas secundarias, del 5 al 9 de julio. Por suerte, no veré ahí a muchos de ustedes [por los periodistas]".
"El año pasado, sentado acá, con mi primer campeonato ganado, dije que había sido lo más duro que había afrontado. Les cuento que estaba absolutamente equivocado. Éste fue el más duro. Estuvimos abajo después de cada partido impar. Luchamos por nuestras vidas en el partido 6, estando abajo por 5 puntos con 28 segundos por jugar".
"Tengo unos pocos objetivos en adelante. Uno es continuar inspirando a la juventud a querer jugar a este deporte o a que quiera ser mejor en lo que haga. Amo a los chicos. Por suerte, esta noche fui capaz de inspirar a muchos. Lo segundo es seguir liderando a mis compañeros en cada práctica. Y por último, quiero ser, si no el más grande, uno de los más grandes que han jugado este juego. Y seguiré trabajando para eso, tratando ser lo mejor que puedo ser cada noche."
"Así como me encanta entrenarme y progresar, a esta altura lo más inteligente es dar un descanso a mi cuerpo. Tengo por delante una boda con mi hermosa novia. Si hubiéramos perdido, tal vez la habría cancelado. Ahora será una de las mejores bodas de la historia."
"Los veré cuando los vea, muchachos [a los periodistas]. Y por favor, continúen motivándome. Los necesito. Gracias."


