Río 2016: los "longevos" de la Generación Dorada y la misión de inocular el legado

Crédito: Villarpress
Patricio Garino, flamante jugador de San Antonio Spurs, es uno de los que más disfruta cómo los “longevos” les enseñan a competir: “Es como la mirada de un niño a un héroe”
Germán Leza
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10 de agosto de 2016  • 00:47

RÍO DE JANEIRO.– “Tengo imágenes bastante nítidas de ese partido”, dice Patricio Garino . Lo vio por televisión en su casa de Mar del Plata. Tenía 11 años. Las medallas de oro lucidas en el pecho y las coronas de laureles sobre sus cabezas, encendieron la llama de su sueño. “Con ese torneo, me vino mucho de la pasión que tengo por el básquetbol”, confiesa. Así recuerda el nuevo jugador de San Antonio Spurs la medalla de oro en Atenas 2004. De aquella gesta, sobreviven cuatro jugadores de la Generación Dorada: Luis Scola , Emanuel Ginóbili , Andrés Nocioni y Carlos Delfino . Por entonces, eran de los más jóvenes del grupo. Ahora son los más experimentados y los que se preocupan por transmitir el legado que ellos supieron construir. Excepto por Leonardo Mainoldi, que nació en 1985, el resto de los jugadores son hijos de la década del 90 y en total promedian 23,8 años. Entre los cuatro más grandes del seleccionado de Sergio Hernández , el promedio es de 36,25. Por eso, el recambio era urgente. Uno de los actores fundamentales de ese proceso de recambio es Garino.

El jugador de 23 años, que recientemente se convirtió en el 11° argentino en desembarcar en la NBA, fue el segundo basquetbolista que más minutos estuvo en la cancha en el debut olímpico ante Nigeria. En diálogo con La Nacion, Garino contó cómo es para él compartir el equipo con parte de la Generación Dorada: “Son emociones mezcladas. Por un lado, mucho respeto. Es como la mirada de un niño a un héroe. Pero al mismo tiempo te das cuenta de que son humildes. Y te dan consejos fuera y dentro de la cancha”. Además, destaca el compromiso de los cuatro: “Colaboran mucho, están muy comprometidos con el recambio”. Y añade: “No hay diferencia entre un Ginóbili y el jugador N°12. Existe esa camaradería. Ese es el legado que nos dejan”. Garino también subraya que en la cancha se está reflejando “esa química”.

En la noche del martes, en el fantástico triunfo ante Croacia, convirtió 5 puntos, pero su principal función en 25 minutos de juego fue la excelente marcación que realizó sobre los peligrosos tiradores europeos. El alero marplatense se acaba de licenciar en administración deportiva y marketing en la Universidad de Washington, asegura que también aprenden mucho de los más grandes fuera de la cancha. “Vemos cómo se alimentan y cómo trabajan. Eso te marca el camino. Yo adopté la dieta paliolítica (cuyo principal impulsor fue Scola y que básicamente consiste en no alimentarse con productos genéticamente modificados) y la estamos implementando todos. La verdad es que los resultados son increíbles”, describe Garino, quien asegura que jamás volvió a sufrir de tendinitis en sus rodillas desde que se alimenta así y que ahora cuenta con más energía.

El pivote Marcos Delía , que recientemente confirmó que jugará en Murcia con Facundo Campazzo , coincide con Garino en cuanto al espíritu de grupo de los cuatro más veteranos: “Nos incluyen. Los más grandes son los que lideran la selección, dentro y fuera de la cancha. Y es ideal que sea así”. Nicolás Brussino , otro que jugará en la NBA (Dallas Maverick), también destaca los consejos de la Generación Dorada y cómo aprende de ellos: “Son jugadores que ganaron todo. Por eso uno siempre está atento a ver qué hacen o qué dicen. Cuando hacés una jugada o cometés un foul, estás pendiente de lo que opinan de lo que hiciste”.

Para Sergio Hernández, el papel que están cumpliedo Manu, Scola, Chapu y Delfino, es fundamental para el futuro de la selección: “La fusión entre jóvenes y grandes está ayudada por la capacidad humana de los veteranos. Como Scola, Ginóbili y Nocioni, y este año Delfino, ayudan a los más chicos es perfecto. Cómo los guían y los integran es la clave”. En esa mezcla, Manu dice que lo “rejuvenece” compartir el equipo con lo más chicos. Y como para afianzar el concepto de equipo, Scola, el capitán y máximo goleador de la selección, ayuda a construir esa unión con una frase que resume el espíritu de los “longevos”: “Los veteranos tenemos que hablar pero también tenemos que saber que no tenemos la razón sistemáticamente”.

Una fórmula perfecta, entre experiencia y juventud.

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