Michael Jordan, el tirano que sólo quería ganar

Michael Jordan
Michael Jordan Crédito: Domenech
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6 de mayo de 2020  • 00:01

Barack Obama, que era entonces un joven abogado defensor de derechos civiles, admite que se decepcionó cuando Michael Jordan se negó a participar en la campaña que procuraba frenar en 1990 al senador racista Jesse Helms. "Me habría gustado verlo ahí", dice Obama. El quinto capítulo de The last dance , el formidable documental que retrasmite Netflix, nos muestra esta semana al Jordan históricamente apolítico. Al que se negó a cuestionar al senador racista "porque los republicanos también compran Nike", frase que admite como propia pero dicha en la intimidad y "bromeando". Efectivamente todos compraban sus zapatillas. Nike, que pensaba recaudar tres millones de dólares en cuatro años, cosechó 126 millones en el primer año de ventas de Nike Air. Por eso Gatorade lanzó su célebre comercial "Be like Mike" ("Sé como Mike"). Treinta años después, Jordan se reconoce un deportista "no activista" como sí lo fue Muhammad Ali. Y dice hoy, si esa postura molesta: "Pues no me sigas". No seas como Mike.

The last dance recorrió ya al Jordan matón, macho, tirano y fanfarrón que humilló a compañeros y rivales. "Probablemente egoísta", según concede él mismo. Al apostador compulsivo. Al que fue "más grande que el Papa". "Poesía en movimiento". Y al que sumó pesas y ocho kilos para dominar física y sicológicamente. Un Steve Jobs de la NBA que, con tequila y cigarro cubano, hoy, dueño de una fortuna de 1900 millones de dólares, sonríe sobrado cuando mira la tablet que le recuerda sus tiempos de crack. Diez mil horas de archivo y 106 entrevistas. The last dance (todavía quedan cuatro capítulos) es Michael Jordan recordándonos a todos quién fue Michael Jordan. Su productora (Jump 23) es socia del proyecto. El documental de ESPN es extraordinario. Va y viene. No decae nunca. Tiene la intensidad insoportable de Jordan. No se permite diálogos sobre cómo durmieron anoche los niños (así comienza Matchday , el documental de Barcelona). Sabiéndose rey, Jordan resiste pasarle la pelota al compañero libre. "¿De qué sirve jugar en equipo si no ganamos?". Ganar justifica todo. Sólo así comprendemos a Jordan.

Nike vendió muchos más pares de zapatillas que los proyectados gracias a Jordan, que en la imagen pasa un buen momento junto a otro crack, Magic Johnson.
Nike vendió muchos más pares de zapatillas que los proyectados gracias a Jordan, que en la imagen pasa un buen momento junto a otro crack, Magic Johnson. Crédito: Netflix

Por eso, aunque el quinto episodio sobre el primer anillo lo omite, a Jordan le resultó ridículo el pedido de su compañero Craig Hodges de suspender el segundo partido de la final contra Lakers, en junio de 1991, en repudio a la golpiza brutal de policías de Los Ángeles contra el taxista negro Rodney King. "Estás loco", le respondió Jordan. Campeón, Chicago Bulls cumplió cuatro meses después con la visita de rigor a la Casa Blanca. Jordan no asistió (se fue a jugar golf con un narcotraficante). Hodges fue vestido con dakishi (colorida camisa africana) y entregó una carta durísima de 32 páginas al presidente George Bush ("me pregunto si alcanzó a leer la primera"). Hodges pidió 20.000 dólares a cada uno de sus compañeros para ayudar a comunidades pobres de Chicago. Todos le dijeron que debían consultarlo con sus agentes. Hodges intentó también que sus compañeros leyeran sobre historia negra. "Yo gano seis dígitos", le respondió Scottie Pippen.

Aficionado al golf, pero... Jordan, que jugó béisbol profesional, gusta del deporte de los palos y los greens, que llegó a praticar con un narcotraficante.
Aficionado al golf, pero... Jordan, que jugó béisbol profesional, gusta del deporte de los palos y los greens, que llegó a praticar con un narcotraficante. Fuente: Archivo - Crédito: REUTERS

Un año después, en plenos playoffs hacia el segundo anillo, Los Ángeles estalló porque un jurado absolvió a los policías que habían golpeado a King. Fueron seis días de pura violencia (hoy documental de Netflix). Cincuenta y cuatro muertos. Más de 2000 heridos. "Necesito saber más", esquivó el tema Jordan, que ese día había anotado 56 puntos contra Miami Heat. "Be like Mike" estaba en su auge. El que estalló fue Hodges. Dijo a The New York Times que la NBA no tenía propietarios negros. Y criticó a Jordan por su silencio. Fue su despedida de Chicago Bulls. Tras sufrir 27 años en prisión, Nelson Mandela asistió a una cena de honor en Chicago. Pidió que Hodge se sentara a su lado. En 2017, un jugador de 15 años del equipo escolar de Hodges sufrió una bala policial. Tiempos de la protesta "Black Lives Matter" ("Las Vidas Negras Importan"). Jordan, primer propietario negro de la NBA, por fin habló. "Ya no puedo permanecer en silencio", escribió en primera persona en un sitio de ESPN.

Ahora son tiempos de coronavirus. Cerca de 70.000 muertos en Estados Unidos. Nike dona 30.000 pares de Air Zoom Pulse para los médicos. Y Jaylen Brown, de Boston Celtics, uno de los tantos jugadores contagiados de la NBA, toma postura y escribe. Pide más responsabilidad a los líderes políticos y a la prensa. Dice que "la falta de recursos médicos es descarada". Desempleo récord. Y "números desgarradores" que muestran una cifra "alarmante y desproporcionada" de afroamericanos contagiados. Desnuda "las injusticias que esta hermosa nación ha compuesto y reprimido desde su creación". Brown pide solidaridad a los que más tienen. "Compasión". The last dance registra records de audiencia. La serie se alargó a diez capítulos porque Jordan exigió que hablara de Bulls y no sólo de él. "Cuando la gente vea esto", nos dirá el lunes próximo, en el episodio 7, "tal vez crea que soy un tirano. Pero yo responderé que quería ganar". Todos sabemos el final. El sexto anillo, ante Utah Jazz. Esa imagen histórica de Jordan suspendido en el aire. Y la pelota naranja que vuela al aro. "The last shot".

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