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La idea, que hoy es honra del barrio, se gestó hace casi dos años, cuando un grupo de vecinos del barrio de Parque de los Patricios comenzó a juntar firmas para concretar lo que hoy es una realidad: la calle Oscar Natalio Bonavena.
Hoy, el tramo de la calle ex Elia que va desde la avenida Perito Moreno hasta Osvaldo Cruz es el punto de encuentro para más de un nostálgico que busca en su memoria algún recuerdo errante de aquellos años en los que Tití, como lo llamaban en su adolescencia, era el centro de la escena boxística nacional.
El 18 del mes último se concretó el viejo sueño de muchos de los que viven en la ciudad de Buenos Aires. La gente que se reunió en la esquina de Ringo, como la definió un viejo socio de Huracán, Jorge Rodríguez, no ocultó su emoción.
"En un principio éramos muy pocos los que comenzamos a soñar con la idea de que una de las calles del barrio llevase el nombre de Tití, pero con el tiempo esos pocos se transformaron en 1000 firmas que se las enviamos a la entonces concejala Inés Pérez Suárez", afirmó Rodríguez, uno de los promotores de la idea.
Tal vez por obra del destino o simplemente de la casualidad, la inauguración de la calle Bonavena coincidió con el mes aniversario del nacimiento del ex boxeador. "La fecha es algo que no fue pensado. La ordenanza fue presentada y aprobada por mayoría en 1995 por el Consejo Deliberante. Pero en verdad tuvimos que esperar mucho hasta poder llevarla a cabo", confesó Inés Pérez Suárez.
Ringo nació el 25 de septiembre de 1942, en su barrio, el de toda la vida: Parque de los Patricios. Porque aunque él se alejó en más de una ocasión de la quema, como se lo define popularmente, en realidad nunca se fue ni de su lugar ni del lado de su gente.
En su larga trayectoria cosechó 58 triunfos, 9 derrotas y un empate; incluida en su derrotero aquella inolvidable pelea que perdió en el último round, el 7 de diciembre de 1970, en el legendario Madison Square Garden, de Nueva York, con el más grande boxeador de todos los tiempos: Muhammad Alí o Cassius Clay.
Con la muerte de Ringo, el 22 de mayo de 1976, en manos de Willard Ross Brymer, un guardaespaldas del burdel de Joe Conforte, nació el mito.
En el barrio se lo recuerda como el vengador, el eterno bonachón que ayudaba a cuantos lo necesitaban; tal vez por eso, por su eterna sonrisa, el nombre de Bonavena aún sigue vigente.
Vicente, hermano de Ringo, dirigente de Huracán, rememoró: "Cuando pienso todo el tiempo que pasó de sde su muerte, me parece increíble que la gente todavía lo recuerde; no hace mucho, siguiendo al seleccionado argentino durante la etapa clasificatoria para el Mundial de Francia, en más de un aeropuerto, cuando leían mi apellido y comprobaban mi lazo familiar, se me facilitaba todo. Ringo siempre fue para nosotros nuestro mejor pasaporte".
Rubén César Luna, uno de los amigos de Ringo, también dijo lo suyo: "Nadie sabe lo que es para mí, que soy taxista, que una calle lleve su nombre. Esto me obliga a pasar por ella y recordarlo". Así, por las calles de Parque de los Patricios aún sigue flotando el fantasma de Oscar Natalio Bonavena; sólo que ahora, quien quiera encontrarlo podrá hacerlo en alguna de las esquinas de las seis cuadras.
