

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
El bonaerense Kevin Ramírez, quién parecía emerger como la gran figura del boxeo argentino tras la caída de Fernando “Pumita” Martínez en su rol de campeón mundial, rompió -finalmente- con un aletargado proceso de improductividad que lo alejó de los cuadriláteros por nueves meses en modo inesperado.
Ramírez, de 26 años, 12° en el ranking mundial Crucero (CMB), invicto en 14 combates, 12 victorias (4 K.O) y 2 empates, enfrentará al congoleño Jonathan Koggasso, el 19 de septiembre próximo en Trinitá d´Agultu e Vignola, una de las mejores playas de arenas blancas en la isla de Cerdeña (Italia).
El match será de 12 rounds y válido por el título internacional (CMB) de peso Bridger –límite: 90.700 kg a 101.600 kg- con un objetivo directo para quién resulte vencedor: obtener un lugar de privilegio en el escalafón Crucero (CMB) –peso inferior- en donde el campeón armenio, Noel Mikaelian, analiza dejar vacante la corona en busca de nuevos logros con la flamante entidad: “The Ring”, promovida por “Zuffa boxing“ y apoyada por el Senado de Estados Unidos.
Ramírez consiguió cinco victorias en Riad el año último, dando más de veinte kilos de ventaja en cada una de sus peleas. Ganó más de 100.000 dólares en ese Gran Prix del CMB asumiendo el riesgo de combatir en peso pesado; una división “gigante” para su cuerpo de 1.82 metros y 90 kilos.
Su último match fue contra el bosnio Ahmed Krnjic, el 20 de diciembre pasado y a partir de allí sucedieron distintos episodios que lo convirtieron en un púgil inactivo: vacaciones, reformas hogareñas, un asalto callejero, la celebración del nacimiento de su hijo, las peripecias de su cuidado, contramarchas con un visado internacional y el sostén de su otra actividad limpiando las calles del barrio de Caballito.
Todo esto nos lleva a una conclusión: Ramírez no priorizó su logro magnífico en Arabia Saudita y lo dejó fluir perdiendo un tiempo muy importante. Tampoco le importó potenciar su imagen en las altas esferas del Consejo Mundial de Boxeo. No participó en ninguna de las tareas sociales realizadas por el mexicano Mauricio Saulaimán, presidente de la entidad, el mes último en Buenos Aires. Algo que no desaprovechó su colega y competidor Yamil Peralta, 9° en la misma división. Y llamó la atención.
Kogasso tiene 31 años y está clasificado en el 25° puesto de los Cruceros (CMB). Nació en el Congo, vive en Lombardía, Italia y ganó sus 19 cotejos (11 K.O). Mide 1.91 metros y su carrera –al igual que Ramírez– no exhibe oponentes de primer nivel.
Como otros africanos de antaño, buscará convertirse en gran protagonista del pugilismo peninsular, lo enorgullece poseer la doble nacionalidad. Como ocurrió con Chied Tidjani Sidibe, conocido como “Nino La Rocca”, quien recibió la ciudadanía italiana de manos del primer ministro Sandro Pertini en los díscolos años 80 tras imponerse en rings europeos. También otro congoleño, Sumbu Kalambay, se transformó en un ídolo “azurro” cuando en 1987 conquistó el campeonato mundial Mediano con la bandera tricolor rendida a sus pies.
Vuelve Ramírez, el hermano menor de Víctor, el “Tyson del Abasto” quien fue campeón mundial en 2009 y 2015 - 2016, con una competencia interesante. Potable y accesible en un escenario bravo. Nunca fue fácil llegar, pelear y vencer en Cerdeña. Para lograrlo deberá repetir todo lo bueno que hizo en cuadriláteros de Arabia, ante “moles musculosas” que jamás pudieron amedrentarlo.



