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El jab del mendocino Oviedo choca en el rostro del sudafricano Mbityl. La imagen llega clara, pero está quieta. Segundos más tarde una espectacular rubia muestra el cartel de comienzo del próximo round. El ring-side es una utopía; el análisis queda preso de este entrevero tecnológico. Por una mezcla de progreso, originalidad y billetes que le dio forma a esta novedad: ayer, por primera vez en la historia, una pelea de boxeo fue transmitida al mundo a través de Internet.
La histórica reunión tuvo lugar en el Connaught Rooms, de Londres, y encontró como protagonista a un argentino, Sandro Oviedo, que perdió por puntos (119-111, 119-110 y 120-109)frente al sudafricano Zolile Mbityl, por el poco cotizado título mundial de los moscas de la Organización Internacional de Boxeo (OIB).
Costó encontrarle atractivos a la propuesta del promotor inglés Frank Maloney, ideólogo de esta transmisión desde el sitio http://www.fightnight.com . Lejos de la lona y los rincones, esta ciberpelea sólo despertó (valga el juego lingüístico) bostezos, debido a la lentitud de las imágenes que se pudieron observar, al menos, en nuestro país. Toda la atracción generada en un principio se diluyó, entonces, en esporádicos vistazos para conocer las alternativas del match, apoyadas por comentarios escritos que llegaban a la par de las escenas.
Sin la excitación de estar con el cuerpo pegado a las cuerdas ni la dinámica que puede dar la televisión -o incluso la radio-, la primera ciberpelea de la historia quedó enmarcada en una suerte de videojuego.
Incluso, tampoco hubo demasiadas facilidades para poder ingresar en el portal de Fight Night, como consecuencia de las habituales congestiones de la Red. No extrañó que varias personas desistiesen del intento por conectarse. Ni siquiera se pudo disfrutar de un buen relato, ya que el audio que ofrecía Talk Sports Radio también salía entrecortado.
La idea de transmitir un acontecimiento deportivo de esta manera tiene algunos antecedentes en otras actividades. En 1988, se pudieron observar las finales de la NBA entre Chicago Bulls y Utah Jazz, mientras que el fútbol tuvo su ciberclásico con Real Madrid-Barcelona, en la temporada 88/89.
Las apuestas también tienen su lugar en el sitio en cuestión y uno puede aventurar el resultado de cada round. Asalto por asalto, también ayuda un completo cuadro de estadísticas que indica cantidad de golpes y porcentajes varios.
Emociones informatizadas a bordo de golpes con aroma a PC. Una sensación de lejanía dominó del lado de la pantalla que ocupa el usuario, en esta presentación del ciberboxeo. Las frías -supercongeladas- imágenes marcaron, es indudable, un paso más en la diversidad de mediatización en el deporte. Aunque la idea promulgada por Frank Maloney parece muy poco madura todavía, parece que, de aquí en más, los knock-outs podrán guardarse en un diskette.
