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Angel Cabrera se acomodó en el asiento del avión que lo transportaría de Pittsburg a Miami, para luego continuar su vuelo de regreso hasta Santiago de Chile y Buenos Aires. Como en una película en alta velocidad, repasó mentalmente las imágenes de su conquista del US Open. Y sólo en ese momento de forzosa espera, el Pato cayó en la cuenta de la dimensión del fantástico triunfo que había consumado el día anterior, aquel 17 de junio. En el aeropuerto norteamericano, tras cristalizar la hazaña en el indomable campo del Oakmont Club de Pensilvania, no pararon de saludarlo. Lo reconocieron todos, lo vivaron como a una celebridad en tierra extranjera. “Me trataron como a un rey”, confesó el cordobés de 38 años, que en esa vorágine que lo rodeó terminó de confirmar las repercusiones de su proeza.
Si a Cabrera le costó poner en caja lo conseguido, también es complicado hacerlo desde un análisis frío. Quizá la evaluación final sólo decante con el transcurso del tiempo. Lo palpable en términos estadísticos es que el Pato logró el segundo Major para el golf argentino; el primero se dio hace 40 años, cuando Roberto De Vicenzo triunfó en el Abierto Británico de 1967, en el Royal Liverpool de Hoylake. Cabrera es el primer jugador proveniente de un país de habla hispana en atrapar el US Open, con el valor agregado de que lo obtuvo luchando mano a mano en la vuelta final con el N° 1 del mundo (Tiger Woods) y Jim Furyk (N° 3).
Además de la gloria en sí misma y el premio de 1.260.000 dólares, la coronación del Pato trajo beneficios que resultarán vitales para su carrera: tiene la oportunidad de jugar por diez años el US Open y por cinco los otros tres certámenes de Grand Slam, además del The Players Championship. Y se garantizó la tarjeta del PGA Tour hasta 2012. La conclusión es que el Pato ingresó en la historia grande del deporte argentino, tras atesorar un certamen que es el buque insignia para los amantes del golf en EE.UU. Diez mil son los jugadores que aspiran a lograr un casillero entre los 156 participantes de la cita, y 80.000 los espectadores que siguen las acciones golpe por golpe en el campo, además de los millones desde la TV.
“Un ángel en un diabólico US Open”, tituló Sports Illustrated, para describir la dificultad con que recibió el trazado a los jugadores. Pero Cabrera vivió esa semana ideal que todo golfista espera, en la que se equilibraron su increíble potencia y sus nervios de acero para soportar la presión de Tiger y de Furyk. Duró 45 minutos la vigilia del hombre de Villa Allende para saber si se quedaba con la 107° realización del certamen. El score total de 285 golpes (+5) resultó una muralla de contención ante los embates de los norteamericanos, que en la premiación terminaron rindiéndose y felicitando al campeón.
Defensor acérrimo de su intimidad, a Cabrera le costó horrores asimilar esa fiesta continuada de agasajos y reconocimientos postítulo, tanto que lo perjudicó en su juego. “Sentí un cambio después del US Open. Los primeros dos meses no podía levantar el palo, no podía concentrarme. Sentía una obligación extra cada vez que llegaba a un torneo, una exigencia de hacer las cosas bien, y eso me jugaba en contra.” Los honores recibidos, desde una larga caravana por Villa Allende con el trofeo en alto hasta invitaciones para jugar en varios puntos del planeta, siguieron hasta estos días: el Tour Europeo le otorgó el premio al “Mejor golpe del año” (el approach en el hoyo 15 de la última vuelta del US Open, que facilitó un birdie y allanó el camino al título) y el Círculo de Periodistas Deportivos le dio el Olimpia de Oro.
La consagración en el Major no fue un oasis en su calendario. Cabrera, además, se adjudicó el PGA Grand Slam de Bermuda, cita que reúne a los cuatro campeones de los torneos grandes. Fue la temporada de ensueño para el Pato, que le puso la rúbrica a uno de los grandes impactos deportivos argentinos en 2007.
Angel Cabrera obtuvo un total de US$ 3.647.141 en la temporada 2007 y finalizó en el 14° puesto del ranking mundial, con 4,60 puntos de promedio. Además, concluyó en el 6° lugar de la Orden de Mérito del Tour Europeo.
5 títulos logró Cabrera en 2007; además del US Open, ganó el Grand Slam de Bermuda, el Abierto de Singapur, el Abierto del Centro y el Torneo de Maestros.
"Cada vez tengo menos tiempo para estar con mi familia, con mis amigos. Me falta un par de horas más al día para disfrutar como antes. Pero tengo claro que es una linda incomodidad"




