Coronavirus: en otros países, los deportes para la práctica de los amateurs volvieron mucho antes

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Xavier Prieto Astigarraga
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21 de agosto de 2020  • 12:34

"Angustioso no es no poder jugar al golf; angustioso es que se terminen las camas". Con esa frase, en la que aludió a las vacantes en las unidades de terapia intensiva, el gobernador Axel Kicillof justificó el último viernes la no autorización de ése y otros deportes individuales en la provincia de Buenos Aires. Cinco días más tarde, anteayer, habilitó la práctica del tenis, el golf y otras disciplinas a partir del próximo lunes, sólo en jornadas laborables.

Fue el corolario de una extensa gestión de varias federaciones deportivas, entre las cuales las más visibles fueron la Asociación Argentina de Tenis, presidida por Agustín Calleri, y la Asociación Argentina de Golf, rectora de una disciplina por muchos considerada elitista y en la que algunos involucrados se sintieron destratados por el funcionario, expuestos. "Angustioso es que se te muera un familiar, no dejar de jugar al golf", insistió Kicillof hace una semana. También existieron sonoros reclamos no institucionales, como el de gran repercusión que llevó adelante el remero olímpico Ariel Suárez, que el lunes de la semana pasada salió a navegar por el Delta y recibió un acta de notificación de Prefectura, y una manifestación frente a la Quinta de Olivos, hace dos domingos, por parte de profesores, entrenadores y otros empleados que tienen al deporte como medio de vida.

Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires
Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires

Finalmente, la provincia más poblada autorizó para la próxima semana en adelante, tras 157 días de cuarentena, lo que las otras 22 habían ido permitiendo con el tiempo y con cierto éxito. Por ejemplo, en el ámbito del tenis, que reapareció en el país el 11 de mayo en Corrientes, no hubo casos de contagio de coronavirus. Este martes, seis días antes que su distrito vecino, se adhirió a la habilitación a los deportes individuales el otro territorio que faltaba, la Ciudad de Buenos Aires.

Ahora bien: ¿cuándo lo hicieron otros países muy afectados por la pandemia de Covid-19?, ¿cuántos contagios y fallecimientos registraban en ese momento y ahora?, ¿aportaron algo los estados para paliar la pérdida de ingresos en la comunidad deportiva? Bien vale un repaso por varias naciones.

Italia

Entre los dos más golpeados del mundo por el coronavirus no bien se lo declaró pandemia en marzo, el país peninsular desactivó el aislamiento obligatorio el 4 de mayo, y con ello quedaron liberadas las disciplinas menos riesgosas. Al 27 de abril, cuando se decidió eso, los decesos eran 26.644.

"Se empieza por los deportes individuales y la actividad de motores; para los que son por equipos habrá que esperar", anunció entonces el ministro de Deportes, Vincenzo Spadafora. "El gobierno apunta a un reinicio gradual, porque para el regreso de los entrenamientos de los deportes de equipo, como el fútbol, son necesarios protocolos de seguridad rígidos. El tenis y la natación serán las primeras actividades", detalló el funcionario.

Italia acompañó con ayuda monetaria la progresiva reapertura. "Esta semana estará disponible un fondo de 100.000.000 de euros para el crédito deportivo en favor de los clubes de todo el país", prometió Spadafora. El dinero fue destinado a 27.000 atletas, incluidos quienes excedían los 10.000 euros de ingresos.

Tres semanas más tarde, el 25 de mayo, fueron habilitados los gimnasios, sin obligatoriedad de barbijos salvo para los entrenadores, con dos metros de distancia entre personas, y también las piscinas públicas, con siete metros cuadros despejados alrededor de cada nadador. A esa altura, los casos totales eran 56.594, y las muertes, 32.785, pero los contagios diarios habían disminuido cuantiosamente, a 531. Habían llegado a border los 10.000. Las medidas fueron tomadas en una "fase de convivencia con el virus", según la calificó el primer ministro, Giuseppe Conte.

De acuerdo con la Universidad Johns Hopkins, Italia contaba hasta ayer 256.118 infecciones y 35.418 decesos; la Argentina, 312.659 y 6406, respectivamente.

España

La otra nación peninsular muy atacada al comienzo por el virus fue la última de Europa que permitió el deporte más básico al aire libre. El 2 de mayo, en plena primavera y tras 48 días de cuarentena, autorizó correr y andar en bicicleta, con paseos segmentados por horarios y grupo social (mayores, niños) de hasta una hora y a no más de un kilómetro del domicilio. Eran tiempos de curva descendente de Covid-19: ya había 25.000 decesos, pero los casos diarios se habían reducido a menos de 300 durante tres jornadas seguidas.

También ese día llegó la habilitación para la práctica federada y la profesional, con protocolos difundidos por el Consejo Superior de Deportes. España ya había dejado de ser uno de los pocos estados del mundo donde estaba vedada la actividad deportiva al aire libre: al 20 de abril compartía esa condición con Perú, India, Malasia, Filipinas, Bangladesh y la Argentina. Ayer registraba 377.906 casos, incluidos 28.813 fatales.

Reino Unido

En la monarquía insular fue muy dispar en fechas la habilitación a deportes individuales, pero los parques y las zonas verdes se mantuvieron siempre abiertos, salvo excepciones, con las condiciones de la distancia social y el máximo de una salida diaria por persona.

Entre los primeros deportes en reaparecer estuvo el golf, que fue permitido el 13 de mayo con un límite de hasta cuatro personas por turno, fueran convivientes en un hogar o no. El mismo día en Inglaterra fueron eliminadas algunas restricciones al remo y a disciplinas acuáticas afines. El 18 de junio se pudo volver a hacer ciclismo en grupos. Y el 9 de julio tuvo luz verde el deporte madre: el atletismo.

En respuesta al impacto financiero del coronavirus en ese ámbito, el gobierno decidió asignar dinero al Fondo de Emergencia para la Comunidad Deportiva Inglesa. Inicialmente dispuso 20.000.000 de libras esterlinas; luego hubo una partida de 15.000.000 provenientes de la lotería nacional. Lo hizo en raciones de entre 300 y 10.000 libras destinadas a clubes y organizaciones.

Los casos en las islas británicas eran hasta ayer 324.196, y las pérdidas de vidas, 41.489.

Francia

El otro gran país europeo muy dañado por el coronavirus abrió tempranamente las puertas al aerobismo, pero a fines de abril lo restringió a hasta una hora diaria y un kilómetro de la vivienda, por el aluvión de corredores en las calles. París, incluso, estableció horarios, para inicios y fines de la jornada.

El 11 de mayo, cuando finalizó el confinamiento general, hubo autorización para caminar, correr y andar en bicicleta sin límite de lugar ni de tiempo, con la obligación de hacerlo en soledad y en función de la situación sanitaria (roja o verde) de cada territorio, y también para los deportes individuales al aire libre, sin límite de tiempo pero en ciertas condiciones: con distancia interpersonal, sin aglomeraciones, a no más de 100 kilómetros del domicilio, entre 10 personas como máximo y sin uso de vestuarios. En ciclismo y pedestrismo había que dejar espacio de 10 metros como mínimo; en tenis, yoga y musculación, de cuatro metros cuadrados. Para playas, lagos y centros náuticos, en tanto, la regla general era el cierre, pero el alcalde podía autorizar actividad con un protocolo de distancia física.

Al día de ayer, Francia sumaba 256.534 casos de Covid-19 y 30.434 muertes.

Otros lugares de Europa

En Alemania, que acumula 230.975 contagios y 9263 fallecimientos, nunca dejó de haber deporte individual, ni en grupo si se trataba de convivientes. En tanto, Bélgica, con una proporción muy alta de infectados para su población, jamás prohibió salir a caminar ni pasear en bicicleta; a los deportes reglamentados individuales les dejó volver el 4 de mayo. Ayer estaba en 79.479 contagios y 9969 decesos.

Estados Unidos

Por su naturaleza eminentemente federal, la nación más afectada del planeta en números absolutos, con 5.559.547 infecciones y 173.798 muertes, tuvo prohibiciones y autorizaciones muy dispares. Cabe tomar un ejemplo de deporte individual muy significativo: el golf.

Cuando el 9 de abril se decretó la emergencia nacional, un 40% del total de canchas quedó cerrado. De los 50 estados del país, 13 vedaron la actividad, 22 la permitieron con restricciones (aunque en algunos, los campos no se abrieron) y 15 otorgaron libertad absoluta, con las exigencias de estar solo en el carrito de traslado y de que jugaran hasta dos golfistas por turno. En Florida hubo una situación peculiar: tras una prohibición inicial, se declaró "actividad esencial" a este deporte y se reabrieron dos canchas.

Mientras en Europa, cuna del golf, solamente Suecia no lo restringió (al poco tiempo lo rehabilitó Dinamarca), Estados Unidos, que lo adoptó como unos de sus principales deportes, dejó en manos de cada gobernador la determinación. No era fácil clausurar una actividad que genera un movimiento asombroso de dinero: según estudios económicos citados por el diario El País, de España, el golf aporta 77.000 millones de dólares al PBI nacional. Un informe en el sitio WeAreGolf.org presenta una cifra incluso mayor: 84.100 millones (59.000 millones en salarios y recompensas), con impacto en 1.900.000 puestos de trabajo. Esto incluye la práctica profesional, por supuesto, que entrega premios fabulosos.

Uruguay

Del otro lado del Río de la Plata la suspensión de los deportes ocurrió el 13 de marzo. A los dos meses, cuando los contagios totalizaban 724 y los fallecimientos, 19, empezaron a regresar las disciplinas de bajo riesgo, el 16 de mayo: atletismo, ciclismo individual de ruta, náutica, canotaje, remo (no la natación, por el peligro que implica la utilización de vestuarios).

Otros tres meses más tarde, Uruguay sabe de 1493 casos de Covid-19, enfermedad que se llevó las vidas de 40 habitantes allí.

Brasil

Otro país muy federal, fue habilitando las actividades deportivas por estados. Sobresalió por ser el primero de América del Sur en autorizar el fútbol profesional, que se reanudó el 18 de junio en Río de Janeiro.

En cambio, en el estado de Pernambuco, hacia el noreste, recién el 6 de julio se habilitó la actividad deportiva sin contacto al aire libre, tanto en plazas, parques y playas como en ríos y el mar.

Los números nacionales hasta ayer indicaban 3.456.652 contagios y 111.100 decesos.

Chile

Mayo fue el mes del regreso de las disciplinas individuales al otro lado de los Andes, anunciada por el ministro de Salud, Jaime Mañalich, el día 12. Entre ellas figuraban el golf y el tenis; la federación de este último presentó el mismo día un protocolo sanitario. A la vez, el gobierno estableció que en las reuniones deportivas no podía haber más de 50 personas.

Por entonces Chile tenía 31.721 casos, con 335 muertes. Al día ayer las cifras respectivas eran de 391.849 y 10.671.

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