

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

La jornada del último domingo en el estadio Mario Kempes ya quedó en el recuerdo como la primera estrella conseguida por Tigre en su historia. Con la paradoja de haber descendido previamente, el triunfo por 2 a 0 ante Boca dejó en las vitrinas del equipo de Victoria el brillo de la Copa de la Superliga y el pasaje a la Copa Libertadores, logros que reavivaron fuertemente el debate acerca de la vigencia de los promedios.
Sin embargo, durante la final en Córdoba no se vivió únicamente un espectáculo deportivo, sino que también hubo un detrás de escena que brindó un valor agregado al espectador, acostumbrado desde siempre al mero ritual de entrar a la cancha y observar 90 minutos de fútbol, lidiando en muchos casos con un sinnúmero de inconvenientes. La idea de la Superliga fue cambiar el paradigma: propuso diversión para los espectadores de diversas edades, stands cuyas marcas interactuaron con los hinchas, conectividad vía wi-fi y música en vivo. Lo que se experimenta en nuestro país con el polo, el hockey sobre césped, el golf o los últimos Juegos Olímpicos de la Juventud, por ejemplo, pero trasladado ahora al deporte más popular en nuestro país.

Después de un relevamiento, la Superliga ya tiene los números sobre la mesa. El dato más trascendente es que el cruce decisivo en Córdoba significó que los clubes se repartieran entre ambos 20 millones de pesos, al margen de los $ 6 millones que ya había alcanzado cada uno por llegar a la final. De esos 20 millones, el ganador (Tigre) embolsó 14 millones y Boca los restantes seis, dinero surgido por las recaudaciones y la publicidad generada por Superliga, que les cedió a las empresas eFan y Proenter la organización del evento.
La primera compañía estuvo a cargo de la parte más colorida de la final que desató la celebración final del plantel de Pipo Gorosito. Así, bajo el concepto de #Superligafan que ofreció eFan, se conectaron 23.297 personas y se subieron 3245 fotos, gracias a la colocación de 170 antenas. Dentro de esa dinámica tecnológica y durante casi tres horas, el animador Diego Korol condujo los juegos interactivos a los que la gente pudo acceder desde sus celulares, con las cuatro pantallas gigantes ubicadas en los vértices del Kempes.

Antes de ingresar a la cancha se armó en la cancha auxiliar el Fan Fest, que durante el campeonato regular se designa para un solo partido. Esta vez hubo réplicas de las salas de prensa donde hablan los protagonistas y de las mangas que atraviesan los futbolistas para saltar al campo de juego. Muchos jóvenes y adultos que pasaron por allí se retrataron como técnicos en conferencia o futbolista antes del partido.
En ese sector, con la misma potencia de sonido que se utiliza para un show de Lollapalooza, hubo música en vivo y tocó el grupo de cuarteto Playmobil. Paralelamente, la gente se entretuvo con una suerte de fútbol-tenis de cabeza en sectores estratégicos. Asimismo, estuvieron Pablo Lezcano, Miguel Cherutti, Beto Márcico, el propio Diego Korol y Diego Castaño dispuestos a sacarse selfies con los que asistían a la Fan Zone. Además, se regalaron 150 remeras a las plateas, dentro de un armado global de entretenimiento que costó 5 millones de pesos.

Por otro lado, Proenter invirtió un millón de pesos en cuestiones concernientes a la logística. Montó un vallado de 1980 metros y organizó la distribución de 1800 vehículos registrados en las playas de estacionamiento. Además contrató 155 efectivos de seguridad privada, 55 personas de la Agencia Córdoba Deportes (de las áreas de infraestructura, campo de juego y protocolo), 45 inspectores de tránsito, 135 controles de acceso, 7 ambulancias y un hospital móvil. Hubo 80 molinetes y 8 totems de acceso, además de 12 azafatas para acomodamiento y acompañamiento de público.
La empresa organizó los traslados de los equipos a Córdoba, su alojamiento, el montaje del estadio y la conferencia de prensa del día anterior, realizada en un auditorio con capacidad para mil personas y con catering para 500, que costó alrededor de 3 millones de pesos. Allí hablaron dos de cada equipo: Benedetto y Buffarini por Boca, y Cachete Morales y Walter Montillo por Tigre.
Por otro lado, organizó el Hospitality del estadio Kempes del día del partido para 600 personas. También, invirtió 300 mil pesos para que los futbolistas y los invitados al hospitality ingresaran por un pasillo de leds de pantallas de 12 x 3 con imágenes y sonido de un túnel de un estadio de fútbol, ambientado con los colores de Boca y Tigre.
Más allá del resultado deportivo, que conjugó el delirio de Tigre y la frustración de Boca, la Superliga innovó el último domingo con un partido enmarcado por las atracciones extrafutbolísticas y la hiperconectividad. Nuevos tiempos, con la idea de repetir y mejorar.



