La mayoría son anglicismos y hoy están más que incorporadas en nuestro día a día; todos los detalles en la nota
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Tener a alguien en el banquillo, que no te paren bola o den pelota, sudar la camiseta, que alguien sea canchero o pecho frío. Espero no hayas quedado en orsai o fuera de juego con estas expresiones que provienen de un deporte que se practica en casi todos los rincones del mundo: el fútbol.
Desde finales del siglo XIX se empezó a jugar en América Latina y, con su expansión, también se regaron un montón de palabras y expresiones presentes en estos días de locura futbolera por el Mundial, pero también todo el año en general. La mayoría son préstamos lingüísticos provenientes del inglés, es decir, son anglicismos. Y aunque en su día fueron neologismos -palabras nuevas-, hoy están más que incorporadas en nuestro día a día.

Por ejemplo, la palabra “fútbol” aparece documentada por primera vez en 1902 en un artículo publicado en la revista Los Deportes de Barcelona, según recoge el Diccionario histórico de la lengua española. Es un préstamo lingüístico del inglés “football”, que a su vez se registró por primera vez nada más y nada menos que en 1409, escrito “foteballe” en ese entonces.
“Gol” es otro anglicismo. Proviene de “goal” y en la acepción recogida en 1531 se refería al punto final de una carrera o un marcador que indica dicho punto, según aparece en el Oxford English Dictionary. Otras palabras o expresiones son más complejas para rastrear su origen y, en ocasiones, se dicen y significan prácticamente lo mismo en varios países hispanohablantes.
La expansión del deporte y sus expresiones
Hay dos etapas clave para entender cómo los términos del fútbol se extendieron en el habla. El primero llega precisamente con la popularización de esta práctica deportiva, a finales del siglo XIX. El que se cree que es el primer club de la región fue el Lima Cricket y Football Club, creado en Perú en 1859, seguido del Montevideo Cricket Club en Uruguay, en 1861, y el Club Mercedes de Argentina, que surgió en 1875.
Todos los nuevos deportes, y en particular el fútbol, “traían consigo toda la terminología ligada a ellos. Cada reglamento introducía nuevos conceptos, que fueron designados con vocablos procedentes de la lengua que introducía el deporte, habitualmente el inglés”, explican Alfredo Luis Blanco y Mariano Santacecilia en la investigación Neologismos en el lenguaje deportivo publicada en el Instituto Cervantes.
Por ejemplo, lo que conocemos como “juego limpio”, que en la vida cotidiana derivó en alguien que hace las cosas bien, sin malas mañas, originalmente proviene del “fair play”. La expresión pertenece a las llamadas “13 leyes del juego” que en 1863 estableció el abogado victoriano Ebenezer Cobb Morley para reducir la violencia en las canchas.

Si de esa época son vocablos como “gol”, “córner” o “derbi”, de una segunda etapa de expansión —impulsada por las retransmisiones por radio y luego televisión— derivaron expresiones como “tener a alguien en el banquillo” o “ponerse la camiseta” para situaciones de la vida cotidiana.
Más adelante también quedarían otras expresiones que, más que del juego, las dijeron futbolistas o entrenadores y quedaron para siempre en el acervo cultural de los hispanohablantes. Porque, ¿quién no recuerda el famoso “me cortaron las piernas” de Diego Maradona en el Mundial de Estados Unidos de 1994 o el “perdimos porque no ganamos” de Ronaldo?
Algunas expresiones en español
A lo largo de toda América Latina y España hay multitud de expresiones que provienen del fútbol. Algunas se dicen igual en casi todos los países, con pequeñas variaciones, y otras son adaptaciones propias. Son muchísimas, así que aquí recogemos algunas de ellas.
Canchero. Para algunos es una persona hábil, diestra, mientras que para otros es alguien desenvuelto, seguro de sí mismo. Esta palabra viene de “cancha”, palabra que designa el terreno de juego y que a su vez viene del vocablo quechua “kancha”, que en el imperio inca se usaba para designar a un recinto plano y amplio.
Clavarla al/en el ángulo. Cuando alguien hace algo a la perfección o logra una meta con mucho acierto o contundencia. Por ejemplo, imaginá que presentas un proyecto en tu trabajo y lo haces supermeticuloso, y tus jefes quedan encantados. Ahí la clavaste al o en el ángulo.
Colarle a alguien un gol por la escuadra. Marcar un gol de este tipo suele ser de los más complicados y necesita precisión, una curvatura específica y, claro, engañar al portero. Y justo de esta última parte deviene la expresión, que se refiere a embaucar a alguien o sacar ventaja de algún tipo de modo astuto, sin que apenas la persona se dé cuenta o que, cuando suceda, ya sea demasiado tarde.
Colgar los botines/botas/tacos/guayos. Es dejar de jugar al fútbol y, en la vida, retirarse o jubilarse de aquel trabajo o actividad que desempeñábamos.
Cortita y al pie. Si no sabes jugar al fútbol —como la que escribe este artículo—, si te hacen un pase de pelota complicado, seguro que pierdes la pelota. Tanto tú como yo necesitamos que nos pasen la pelota cortita y al pie. Es decir, de forma sencilla, directa y segura, como espero haya sido esta explicación.
Dejar a alguien en la banca/el banquillo. El banquillo es ese lugar en el que nadie quiere estar, porque lo chévere es participar y estar activo, tanto en el juego, como en la vida. Puede significar tanto que te dejan apartado como mantenerte en un estado en el que no juegas, pero estás pendiente por si te llaman, estás en un segundo plano. Puede aplicarse en ámbitos laborales y también en relaciones, cuando alguien no está del todo interesado en ti, pero te mantiene ahí, en el banquillo, por si acaso.
Dejarla picando. Es cuando dejás la pelota fácil, solo para que otro jugador aproveche la ocasión y lance para hacer gol. En varios países, como Argentina o España, significa lanzar alguna información para que otra persona lo capte o cuando dejas todo listo y la otra persona solo necesita hacer un pequeño esfuerzo para terminar una tarea.

Echar balones fuera. Imaginá esto: un equipo está en su área de juego bajo presión del contrario y quiere salir rápido de esa situación. ¿Qué puede hacer? Lanzar el balón fuera del campo. Se detiene el juego, ganan tiempo, se aleja el peligro de modo temporal y el equipo puede reorganizarse. Pues similar es cuando llegas a alguien, le preguntas por su responsabilidad en un asunto y culpa a otro… Está echando balones fuera.
Meterse un autogol/gol en contra. ¿Qué es lo peor que te puede pasar en un partido? Después de perder, está el colar un gol en propia puerta, un error total. En la vida es eso mismo: alguien que hace algo o toma una decisión que le perjudica. Es similar al “esto es cuchillo pa’ mi pescuezo” o “tirarse piedras en su propio tejado”.
No cazar un fulbo. Con esta expresión tan rioplatense nos vamos hasta el final del siglo XIX, cuando nace el lunfardo, una jerga popular que hablaban las clases populares de Buenos Aires y Montevideo, mezcla del habla del lugar con lenguas de los migrantes. Así, “fulbo” significa “pelota”, por lo que no cazarla era no hacerse con el balón en la cancha. Luego pasó a ser una persona que no entiende nada, lo cual sentirán algunos argentinos y uruguayos más jóvenes que pueden desconocer esta frase, hoy casi en desuso.
No parar bola/dar bola. No estar atento, pero también no prestarle atención a alguien. Aunque en este caso, no está claro si la expresión proviene del fútbol, del béisbol o del billar.
Pecho frío. El término nace en Argentina, pero se dice en otros países, como en Colombia. En origen se usa para referirse a un hincha que no lo da todo para animar a su equipo o a un futbolista sin ganas, que no juega con pasión. Nació cuando en 1987 Jorge Raúl “El Indio” Solari, entonces director técnico del Newell’s Old Boys de Rosario, acusó a los aficionados de su propio equipo de ser eso. Si te encuentras con alguien con poca entrega y voluntad, que sepas que estás ante un pecho frío.
Sudar/ponerse la camiseta. Si ves que un jugador durante un partido tiene la camiseta impoluta, puede ser por varios motivos: o tiene anhidrosis -una condición por la que no se suda ni siquiera en altas temperaturas-, o porque no está jugando nada de nada. Así que, si alguien transpira la camiseta, es porque se está esforzando en el juego, lo da todo por el equipo. Y eso ocurre en el campo de juego y también, por ejemplo, en el trabajo.
Quedar en orsai/fuera de juego. La primera es una expresión también del lunfardo y proviene de la adaptación del inglés “offside”. Posiblemente sea una de las reglas del fútbol que más cuesta entender y explicar, pero basta con decir que es una posición reglamentariamente nula para poder atacar. Así que, cuando fuera de la cancha quedas en orsai o fuera de juego, quiere decir que estás desubicado, fuera de lugar, en situación complicada o apartado.
Un gol de media cancha/campo. Solo imagina lo que es eso. La tremenda audacia que es, desde la mitad del campo de fútbol –que mira si son bien grandes–, meter un gol. Es una acción ventajosísima, un gran éxito, algo inesperado, un acierto que nadie vio venir. Pues exactamente igual cuando te pasa algo en la vida así, sin verlo venir.
*Por Alicia Hernández
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