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Primero fue San Lorenzo de Almagro, que eligió llevar en su camiseta la imagen de su hincha más famoso, el papa Francisco, en homenaje a su designación como jefe de la Iglesia Católica. Luego le tocó a Tristán Suárez, un club del ascenso del fútbol que escogió la figura del ex presidente Néstor Kirchner para estamparla en el frente de su casaca durante un partido ante Racing Club, por la Copa Argentina. Ahora es el turno de un club de rugby que el sábado debutó en la división superior de la Unión Cordobesa. Se trata del Alta Gracia Rugby, que en la parte superior derecha de su camiseta roja y negra porta el retrato de Ernesto Che Guevara. Toda una revolución, verdaderamente.
No hay que buscarle en este último caso ninguna simpatía política ni religiosa. En Alta Gracia está el Museo del Che, que es, en el plano turístico, la mayor atracción de esa ciudad cordobesa junto a la Estancia Jesuítica. El fin de semana pasado fue visitado, por ejemplo, por Sergio Maravilla Martínez. Pero, además, antes de transformarse en un personaje mitológico, Ernesto Guevara fue un apasionado jugador de rugby.
"Nosotros queremos promocionar nuestra ciudad y nuestro club, y por eso tomamos respetuosamente la imagen del Che Guevara y la leyenda de su Museo. No le busquen ningún otro significado", dice el presidente del Alta Gracia Rugby, Gabriel Flores, quien sabe, por supuesto, que la decisión causará las más diversas reacciones.La familia Guevara se instaló en Córdoba a mediados de la década del 40. Ernesto padre había conseguido allí un trabajo y el aire de las sierras beneficiaba a Ernesto hijo, quien sufría de asma. En esa provincia, el Che tomó al rugby, jugando en Estudiantes de Córdoba, San Isidro Club (su padre fue fundador), Yporá Rugby Club (de lo que era la Liga Católica) y Atalaya. También fundó la revista Tackle, para la cual escribía bajo el seudónimo Chang-Cho (en el rugby a Guevara lo conocían como el Chancho; también como Fuser). Su historia con la ovalada está muy bien documentada en el sitio Días de Rugby (reocities.com/cherugby/historia01.html).La pasión del Che por el rugby trasciende a la Argentina. En cuanto Museo de rugby existe en el mundo allí hay alguna mención o foto del Che rugbier. Incluso, la prensa internacional utilizó su figura para de alguna manera compararla con el impacto de los Pumas en el Mundial de Francia 2007. "Los herederos del Che", titularon. Y no pocos vieron, exageradamente, la imagen del Che en la rebeldía de Agustín Pichot.
"Nosotros somos un club chico, con 250 jugadores de rugby y unas 100 chicas de hockey. También somos un club nuevo, porque se refundó hace cinco años. No tenemos recursos y, la verdad, nos será muy difícil conseguir un sponsor. Por eso, y por todo lo que significa el Museo del Che para Alta Gracia, decidimos utilizar esa imagen. Y también para buscar ingresos; la camiseta ya nos la pidieron de todos lados para comprarla", me cuenta Juan Gil, que maneja la prensa y el marketing de Alta Gracia Rugby.Gil me acota: "Tenemos un equipo de gladiadores que dejan todo en la cancha". Como cuando el Che desoyó los consejos médicos que le prohibían la práctica del rugby y le dijo a su padre: "Voy a jugar aunque reviente".



