El deporte derriba estatuas: las reacciones de figuras mundiales ante el caso George Floyd

Lewis Hamilton
Lewis Hamilton Crédito: Sebastian Domenech
(0)
10 de junio de 2020  • 00:01

Stephen Curry, gran estrella de la NBA, alza sus manos flanqueado por otros jugadores de los Golden State Warriors y canta con la multitud "¡No dispares!". Está en la esquina de Perkins y Grand, en Oakland. Cuando llega cerca del lago Merritt se arrodilla a lo Colin Kaepernick. Otro crack de la NBA, Giannis Antetokounmpo, griego de ascendencia nigeriana, marcha por la calle 27 de Milwaukee. Su camiseta negra dice "No puedo respirar". Tiene barbijo y guantes, como sus compañeros de los Bucks. Reparte botellas de agua. "Quiero que mi hijo -dice- no tenga miedo de caminar por la calle". Jaylen Brown manejó más de 1000 kilómetros desde Massachusetts para marchar en las calles de su Georgia natal. La NBA retomará el campeonato el 31 de julio en Orlando. Pero sus jugadores, siempre los más comprometidos, se unieron a las protestas del fin de semana por el homicidio de George Floyd, despedido ayer en Atlanta, pero cuyo recuerdo promete ser eterno.

Es inédito el comunicado de la históricamente conservadora National Football League (NFL). "Admitimos que nos equivocamos, protestamos contigo y queremos ser parte del cambio. Creemos que Black Lives Matter es importante". El comisionado Roger Goodell grabó el video histórico de 81 segundos en el sótano de su casa en Nueva York. Casi todos los equipos venían celebrando asambleas, pero Goodell rompió el silencio conmovido por otro video que publicaron algunas de las más grandes estrellas de la NFL.

Mariscales de campo que desfilaban ante la cámara y se preguntaban "¿Y si yo fuera George Floyd?". En el cierre los jugadores afirman que no serán "silenciados". Y exigen a la NFL que condene "el racismo y la opresión sistemática de los negros". Como dicen las camisetas negras de los jugadores de los Broncos que marchan también el sábado por las calles de Denver: "Si no estás con nosotros estás contra nosotros".

¿Acaso la NFL está autorizando a sus jugadores a no permanecer de pie cuando suene nuestro himno nacional?, tuitea furioso Donald Trump. El presidente de Estados Unidos, que sigue perdiendo aliados, se enoja también con su admirado Drew Brees, veterano y respetado mariscal de campo. Brees dijo que acompañaba los reclamos, pero recordó que sus abuelos fueron soldados y que no corresponde arrodillarse cuando suene el himno. "¿En serio todavía no entendés que arrodillarse no tiene que ver con la patria, sino con cuatro siglos de racismo?", lo cuestionaron sus compañeros. "Debería hablar menos y escuchar más", se disculpó Brees.

Arrodillarse puede ser un acto de dolor o de respeto. O de sometimiento. Kaepernick lo convirtió en dignidad. El gesto se lo aconsejó un ex Boina Verde, Nate Boyer, que se lo vio a Martin Luther King. El arrepentimiento de la NFL, la misma que en 2018 echó a Kaepernick, puede ser ahora puro oportunismo. "No importa, sienta un precedente", escribió Jerry Brewer. Se prevén arrodillamientos masivos cuando en septiembre comience la NFL. Nadie sabe cómo terminarán las protestas. Pero sí parece que George Floyd es un antes y un después.

Una imagen icónica: la Estatua de la Libertad y el gesto de protesta de Colin Kaepernick
Una imagen icónica: la Estatua de la Libertad y el gesto de protesta de Colin Kaepernick Crédito: Sebastián Domenech

La periodista de Fox News Laura Ingraham acusó a los jugadores de atacar la libre expresión de Brees. Los jugadores le recordaron que años atrás ella misma le había dicho a LeBron James que un deportista sólo debía jugar. Y que ahora, en cambio, le pide a Brees que hable. Brees es blanco, LeBron negro. La respuesta pertenece a un comunicado de los Washington Wizards: "Seguiremos jugando, y no nos callaremos más". Tampoco deciden callarse los periodistas de The New York Times y Philadelphia Inquirer, rebelados por sendos artículos críticos de las protestas que fueron publicados en sus diarios, que se retractaron de inmediato, renuncias incluídas. "Estamos cansados -escribieron los periodistas del Inquirer- de que nos digan que tenemos que mostrar los dos lados de problemas que no tienen dos lados". La vieja neutralidad entre la hormiga y el elefante que la aplasta.

Se rebelan también miles de empleados y científicos de Facebook contra Mark Zuckerberg y su decisión de publicar mensajes con discursos de odio o abiertamente mentirosos de Trump bajo el argumento de la "libre expresión". Y se rebelan los estudiantes de Texas que obligaron a la Universidad Estatal de Wichita y WSU Tech a cancelar una presentación de Ivanka Trump, hija del presidente, también ella tuitera enojada: "Los campus de nuestra nación -afirma Ivanka- deberían ser bastiones de la libertad de expresión". Liam Rosenior, ex futbolista inglés, "agradece" a Trump porque, a diferencia de muchos de sus predecesores, "que se disfrazaron de ovejas", él, en cambio, es "un lobo con piel de lobo".

La nueva rebelión derriba hoy estatuas centenarias, como la de Edward Colston, que fue arrojada al puerto de Bristol, Inglaterra. Su nombre sigue en escuelas, avenidas y parques porque Colston legó a la ciudad buena parte de su riqueza, producto del tráfico de esclavos. "Era un monstruo", lo define Lewis Hamilton. El campeón negro de la Fórmula 1 pide que se erija en el lugar un homenaje a los 20.000 esclavos enfermos que Colston arrojó al mar. "¡Deberían ser derribadas todas las estatuas de hombres racistas que ganaron dinero vendiendo seres humanos!", clama Hamilton. Y se pregunta: "¿Cuál es la próxima?".

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.