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El FIFAgate es la marea negra del fútbol mundial. La nómina de dirigentes empetrolados se amplía todos los meses. El desordenado fútbol latinoamericano fue la primera víctima. La investigación apuntó luego a la alegre Francia y la transparente Suiza. Ahora le tocó a la marcial Alemania. El último campeón mundial vio caer al Káiser de sus escritorios, un hombre que llegó a mencionarse como potencial sucesor de Michel Platini al frente de la UEFA. Wolfgang Niersbach, hasta ayer presidente de la Federación Alemana (DFB), dejó su puesto para "proteger" a la institución, envuelta en un escándalo por una supuesta compra de votos para asegurar la sede del Mundial de 2006. Fue una decisión sorpresiva de Niersbach, que mantendrá sus puestos en los comités ejecutivos de la UEFA y la FIFA.
A las 9.18 de ayer, cuando Niersbach asomó la nariz por el cuartel general de la DFB en Fráncfort, nadie sospechaba cómo iba a terminar la historia. Se sabía, sí, que muchos de sus colegas de la junta directiva le pedirían explicaciones por un pago fantasma de 6,7 millones de euros a la FIFA del que no había rastros en los libros contables y que, según el semanario Der Spiegel, se había usado para asegurar la sede del Mundial de 2006. Niersbach había sido una de las piezas fundamentales en el armado de la candidatura germana. Y su rol continuó durante el torneo, ya que tuvo a su cargo las áreas de marketing y medios, dos de los principales canales usados para el movimiento de fondos. El acontecimiento resultó un espaldarazo para la carrera de Niersbach, que fue ungido secretario general de la DFB en 2007, y luego presidente, en 2012. Su poder había trascendido las fronteras: la UEFA, primero, y la FIFA, después, lo incluyeron en su organigrama.
Pasado el mediodía de Fráncfort, Niersbach sorprendió al país al anunciar su salida. Lo hizo flanqueado por los dos vicepresidentes, Rainer Koch y Reinald Raubach, quienes se repartirán el poder como líderes interinos del fútbol campeón mundial. "Con mucho pesar, renuncio como presidente para proteger a este cargo y a la DFB", declaró Niersbach en un comunicado que pudo leerse en la página web de la asociación. Y continuó: "De todos modos, voy a seguir contribuyendo todo lo que pueda para brindar una completa explicación de todo". La prensa alemana ahondó sobre este último asunto: la auditora externa contratada por la DFB, Freshfields Bruckhaus Deringer, habría recomendado que el ahora ex jefe de la asociación brindara más detalles sobre el dinero girado a la FIFA antes del Mundial germano. Koch, uno de los sucesores de Niersbach, amplió: "Nuestra intención es que él [por Niersbach] se involucre más en la limpieza de este asunto", dijo, citado por la agencia DPA.
Más acá, en el continente americano, el FIFAgate golpeó al fútbol colombiano. El presidente de la asociación, Luis Bedoya, también dejó su cargo. El directivo, que integra los comités ejecutivos de Conmebol y FIFA, adujo "motivos personales" en una carta dirigida a sus colegas colombianos remitida el sábado pasado. Horas después de formalizar su salida, Bedoya abandonó el país con rumbo a Estados Unidos, según informó el diario El Tiempo. Aterrizó en Nueva York, la cuna del capitalismo en la que estalló el FIFAgate a fines de mayo y en la que se encuentra con prisión domiciliaria el empresario argentino Alejandro Burzaco, ex CEO de la empresa Torneos. Bedoya no regresó a su país. Su salida, además, acercará un efecto secundario: José Pekerman tendría previsto alejarse del seleccionado cafetero, luego de la próxima doble jornada de eliminatorias.
La historia continúa en Zurich. Allí, cerca de los Alpes, la FIFA procura volver a la normalidad. En ese camino, la comisión electoral ad-hoc de la FIFA ya estudia siete candidaturas a presidente. En el grupo de quienes intentarán suceder al suspendido Joseph Blatter está el también sancionado Michel Platini. Pero la FIFA no se expedirá sobre sus posibilidades de postularse hasta tanto no se resuelva el castigo de 90 días sin poder involucrarse en actividades futbolísticas, pena que el ex número 10 de Francia ya apeló.
Los otros seis dirigentes que aspiran al puesto más importante del fútbol mundial son el príncipe Alí Bin al Hussein (Jordania), Musa Hassan Bility (Liberia), Jérôme Champagne (Francia), Gianni Infantino (Suiza), el jeque Salmán Bin Ebrahim al Jalifa (Bahrein) y Tokyo Sexwale (Sudáfrica).


