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La historia se repetía cada diciembre, unos diez días luego del Argentino Abierto: los nuevos handicaps coronaban a algún flamante 10 goles, destronaban a algún otro y abrían la controversia. A veces, demasiada. Eso sucedió durante años, hasta que la Asociación Argentina de Polo (AAP) estableció para 2017 un ranking colectivo basado en resultados para hacer más objetivo el criterio de permanencia en la elite.
Hasta el año pasado, los equipos accedían a los Abiertos de Hurlingham y de Palermo por su handicap: los seis más valorizados ingresaban directamente y el resto debía pasar por una clasificación. Por ende, se volvía crucial para los polistas salir bien parados de la reunión de la subcomisión de alto handicap, ya que en los días siguientes se desarmaban y se armaban conjuntos según hubieran bajado o subido las valorizaciones de los jugadores. Esa subjetividad en la votación, entonces, terminaba definiendo parcialmente los protagonistas de la Triple Corona del año siguiente.
Para eliminar la polémica, la AAP ejecutó una idea que sonaba desde hacía varias temporadas: un ranking por puntos que determinara cuáles equipos continuarían en la elite y cuáles tendrían que trajinar más para seguir entre los mejores.

El mecanismo es éste: cada cuarteto suma 100 unidades por victoria en Hurlingham y 150 por triunfo en Palermo, y duplica el puntaje respectivo si accede a la final de un certamen (200 y 300, respectivamente). Los siete conjuntos mejor ubicados al cabo del Argentino se garantizarán participar en la Triple Corona en 2018; el 8° deberá jugar un repechaje contra el campeón de la Copa Cámara de Diputados, y el 9° y el 10° desembocarán en el torneo clasificatorio.
Tras el Abierto de Hurlingham, la puja por la permanencia parece circunscripta a seis alineaciones: Cría Yatay (200 unidades), La Irenita (200), La Dolfina PR (100), La Albertina (100), La Esquina-Los Machitos (0) y Chapaleufú (0). El panorama está abierto, pues el Argentino otorga 50% más puntos que su predecesor. Por ejemplo, dos éxitos en Palermo equivalen a tres en Hurlingham.
Este sistema genera dos consecuencias. Por un lado, como las plazas que garantiza el ranking son para cuartetos y no para jugadores, se favorece la estabilidad de las formaciones, y con ello, algo de lo que el alto handicap adolece: identidad de los equipos. Y por el otro, el certamen máximo pasa a tener un segundo foco de atención, porque a la competencia por la copa se agrega la lucha será por la permanencia, que será incluso más numerosa en conjuntos y con más cuentas, más especulaciones. La primera se calentará sólo en las definiciones de zona, en las fechas 9a y 10a. La segunda, en cambio, ya tomó temperatura ayer mismo. Y la mantendrá hasta la penúltima jornada.



