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A medio siglo de haber obtenido la regata oceánica Buenos Aires-Mar del Plata, la cual significó su primera consagración en mar abierto, el yate Fortuna vuelve hoy a ser el gran animador del histórico circuito organizado por el Yacht Club Argentino.
El Fortuna, construido a fines de la década del 40 para representar al país en actividades de navegación a vela y que pertenece a la Escuela Naval Argentina, competirá en la categoría Veleros Clásicos e IMS ORC Club.
Un detalle no podrá soslayarse en esta jornada tan especial: uno de los 14 tripulantes del Fortuna será Martín Schwab, el mismo que hace medio siglo se desempeñó como comandante de la embarcación y alcanzó la consagración. "Me voy a divertir mucho. Sé que nadie pretende que ganemos, pero sí que estemos presentes", comentó Schwab, de 77 años.
El actual comandante, el capitán de corbeta Luis Tesolín, reconoció que ahora hay barcos muy superiores debido a la innovación tecnológica y que el barco ya no está preparado para correr en las categorías de primera línea.
El yate, que fue remodelado y modernizado en 1969 y 1983, participó el 17 del mes último de la regata Buenos Aires-Punta del Este, en la cual finalizó quinto en su categoría, y que sirvió de prueba para la esperada Buenos Aires-Mar del Plata.
Desde su primera regata (Buenos Aires-Río de Janeiro), en 1950, el Fortuna, siempre con sus mismas características técnicas, comenzó a navegar una historia que aún no dejó caer el ancla. Corrió más de 100 regatas internacionales, tuvo numerosos triunfos, entre los cuales se destaca la New Port-Bermudas, en 1966, la competencia de alta mar más importante del mundo de esos tiempos. Era la primera vez en 60 años que un barco extranjero la ganaba. En aquel momento, el yate fue comandado por el capitán Atilio Porretti, que entonces contaba en su tripulación con Schwab.
Después de casi dos años de construcción, en 1949 fue la primera vez que el Fortuna se tuteó con el mar cuando fue botado en Dársena Norte. "En ese momento era difícil imaginar lo que iba a suceder después", contó Schwab, refiriéndose a las infinitas millas recorridas por el barco y al enamoramiento, que todavía perdura, entre el mar y el yate.
El vicecomandante del YCA, Jorge Gouru, que fue tripulante del yate en varias ocasiones, definió al Fortuna como "un constante animador de las regatas oceánicas" y su actual presencia en la regata "representa la continuidad de un proyecto de trabajo que lleva más de medio siglo".
Fue tal la magnitud de lo logrado por el legendario barco que la Armada Argentina construyó, en 1976, el Fortuna II y pronto se podrá disfrutar del III.
Los empolvados y amarillentos diarios de la década del 60 ya decían que la presentación del Fortuna en cualquier regata era sinónimo de jerarquía. Hoy, su participación continúa siendo un ingrediente extra y de importante trascendencia. Por eso, son muchos los que sueñan con que lo que pasó hace medio siglo vuelva a suceder...



