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El norteamericano Joe Frazier, una de las glorias máximas del boxeo universal del siglo XX, murió anteayer, a los 67 años, como consecuencia de un fulminante cáncer de hígado, diagnosticado hace tres semanas en el Hospital Central de Filadelfia.
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Idolatrado por su ciclo como campeón mundial pesado (1968-1973), Frazier inmortalizó sus clásicos combates con Muhammad Alí, que no sólo fueron acontecimientos épicos del deporte mundial sino también muestras populares y culturales, por el contenido de los espectaculares 41 rounds que llevaron a cabo entre 1970 y 1975.
Nacido en Beaumont, Carolina del Sur, séptimo hijo varón entre trece hermanos en una familia muy pobre, su infancia fue dura y poco feliz. Fue un trabajador precoz en la cosecha de algodón y este panorama desalentador lo llevó a seguir a sus hermanos, que intentaron suerte en el estado de Pensilvania. Allí, Joe encontró la gran clave para el cambio de su vida: Florence, su amor prematuro; un trabajo estable en el matadero local y una vocación real por ingresar en el boxeo.
Sus primeros pasos los dio en el gimnasio boxístico de la policía, junto con Yank Durham, con quien conformó una dupla eficiente que lo llevó a ser campeón olímpico y mundial. Su estilo de pelea fue fascinante. Fue algo semejante a una máquina de pelea perfecta, bautizada como Smoking Joe -algo así como una "Locomotora de humo"- por los expertos norteamericanos. De ataque constante y quiebre de cintura para buscar el lanzamiento preciso de su gancho de izquierda, aquel que paralizó al mundo cuando conectó en la mandíbula de Muhammad Alí y lo derribó en la lona del Madison Square Garden.
Su estructura física era simple, más bien pequeña para un pesado; 1,80m y 97 kg como peso ideal. Sólido muscularmente y de limitado alcance de brazos, hecho que lo convirtió en un peleador colosal en la corta y media distancias.
Frazier se convirtió en estrella de los pesados al ganar el título olímpico ante el alemán Hans Huber, en Tokio, en 1964. En su 12» pelea profesional se midió, en el viejo y demolido Madison Square Garden de Nueva York, con un joven Oscar Bonavena, de 23 años, el 21 de septiembre de 1966. Ringo se convirtió en uno de los rivales más duros de Frazier. Lo derribó dos veces en el 2° round, y milagrosamente Joe continuó en pelea, para ganar por puntos en fallo dividido, en diez rounds. Por entonces, los jueces de boxeo de Nueva York fallaban los combates por rounds ganados y no por diferencia de puntos como se hace actualmente. Frazier ganó ese match por 6-4, 5-5 y 5-4. De haber sido con el sistema moderno, Frazier habría perdido el invicto ante Ringo, quien lo aventajó en aquel glorioso segundo round con un marcador teórico de 10-7, decisivo para una contienda equilibrada. Tuvieron su revancha el 10 de diciembre de 1968, en el majestuoso Spectrum, de Filadelfia, y entonces sí Frazier ganó sin objeciones al cabo de 15 rounds, conservando la corona mundial pesado, reconocida por los principales estados de su país. El 8 de marzo de 1971, en el Madison Square Garden, Frazier superó por puntos a Alí, en 15 rounds, y conservó el título pesado. Dieron vida al llamado Combate del Siglo, que fue, para quien escribe estas líneas, la mejor pelea titular de todos los tiempos.
El regreso de Alí al boxeo en 1970, con sus victorias ante Jerry Quarry y Oscar Bonavena, opacaba el gran momento de Frazier, quien tras unificar su corona mundial contra Jimmy Ellis lucía imparable. Y lo fue en aquel combate, en el que con una presión ofensiva permanente doblegó a un Alí sin respuestas que recibió la cuenta de 8 en el último round tras ser derribado por Joe, en un agónico final. Ambos cobraron la cifra record de 2.500.000 dólares y recibieron atención médica tras la pelea. Épico, sublime e incomparable.
Nació una gran rivalidad. El 28 de enero de 1974 pelearon por segunda vez en Nueva York. Frazier había perdido el título con George Foreman, quien lo vapuleó derribándolo 6 veces en 2 rounds, en Kingston, y Alí había sufrido la fractura de la mandíbula ante Ken Norton, quien sorpresivamente lo venció en San Diego. Alí ganó por puntos en 12 rounds, en un match que quedó relegado por la euforia que causaba el gran momento de Foreman como campeón de la categoría.
El 1° de octubre de 1975, en Quezon, en las afueras de Manila, protagonizaron el tercero y último de los desafíos. Alí había reconquistado el cetro al noquear a George Foreman, en Zaire, y escogió a Frazier como rival. Desafiando una temperatura sofocante y repitiendo el dramático desarrollo de la primera confrontación, animaron una batalla conmovedora, en la que la resistencia de ambos mermó en el llamado a combate del último round. Frazier y Alí habían dispuesto el abandono al mismo tiempo, pero la esquina de Alí lo disimuló mejor: Frazier y su gente se rindieron primero. Esta pelea constituyó la exposición máxima en cuanto a riesgo, sufrimiento y entrega de los últimos años.
Retirado del ring, Frazier siguió con su vida. Conferencias, marketing y evocaciones de sus hazañas en los cuadriláteros conformaron su medio de vida. Su hijo Marvis y su hija Jacquie quisieron seguir sus pasos en el ring pero fracasaron. Tuvo problemas de alcoholismo y admitió sus cargos y sus culpas. Los enfrentó y los superó. Filadelfia lo protegió y siempre lo respaldó. Hasta el final de una vida digna, honesta y llena de entereza.
DIXIT
"Recordaré siempre con respeto y admiración a Joe. Mi simpatía está con su familia y sus amigos. El mundo perdió a un gran campeón"
Muhammad Alí
"Fue el primer campeón al que seguí y estudié. Hablen sobre Joe Louis, sobre Alí o sobre mí, pero la verdad es que sólo hay un Smoking Joe"
George Foreman
JOSEPH WILLIAM FRAZIER


