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MONTEVIDEO.- Ahí están Francisco Varallo, José Nasazzi, Guillermo Stábile, Héctor Scarone, Herminio Masantonio, Roque Máspoli, Tucho Méndez, Alcides Ghiggia, Oreste Omar Corbatta, Juan Schiaffino, Ubaldo Fillol, Enzo Francescoli, Mario Kempes, Álvaro Recoba, Cholo Simeone, Forlán, Claudio Caniggia y Paolo Montero. Por supuesto, Obdulio Varela y Luis Suárez. Y desde ya, Diego Maradona y Lionel Messi. Todos, protagonistas de la misma historia. Polémicas, batallas, jugadas inolvidables e injusticias se esconden detrás de los 182 partidos que han cruzado a argentinos con uruguayos, con amplia ventaja albiceleste: 84 victorias, 54 empates y otros 44 triunfos charrúas. Un recorrido repleto de fábulas.
El clásico del Río de la Plata representa un valor en sí mismo. Se arremolinan los recuerdos y los sentimientos se disparan en varias direcciones. Muchas veces se ha tratado de una final, aun sin la recompensa de una Copa. Argentina-Uruguay. Dos campeones del mundo. Los máximos ganadores de la Copa América. Uno de los duelos más electrizantes que puede ofrecer el fútbol de hoy le regala pantallazos a la memoria. Cada partido es un capítulo. Y Maradona y Messi han dejado huella.
El paso del ex capitán del seleccionado por el clásico no ofreció demasiados matices en tres de los partidos que jugó, pero en el restante dejó su marca. El 16 de junio de 1986, por los octavos de final del Mundial de México, aunque no convirtió –le anularon un gol– fue determinante en la victoria por 1-0 (Pedro Pasculli) para acceder a los cuartos de final, donde esperaría Inglaterra. El propio Maradona, en sus memorias, ha señalado que para él fue su mejor producción en suelo azteca.
El gol de Pasculli

Después, casi siempre cosechó sinsabores. La Argentina era campeona del mundo cuando organizó la Copa América del '87, con la ilusión de celebrar en casa con otro título. Pero en las semifinales se cruzó Uruguay, que se impuso por 1-0 con un tanto de Antonio Alzamendi. Dos años después, en la Copa América de Brasil '89, Uruguay volvió a vestirse de verdugo para Maradona. Si bien la selección ganó 1 a 0 en el clásico por el Grupo B, en Goiania, con gol de Caniggia, en la rueda final, todos contra todos, en el Maracaná de Río de Janeiro cayó por 2 a 0, con goles de Rubén Sosa para los charrúas, que terminaron segundos detrás del Scratch. Nunca más se cruzó Maradona con Uruguay, nunca le pudo convertir un gol.
Messi ya tenía en su espalda cinco partidos en Buenos Aires, pero no tenía goles con la selección mayor. Afuera, lejos del Monumental, ya había festejado nueve gritos. Hasta que se le cruzó Uruguay en el camino. Fue el 11 de octubre de 2008, y pese a ganar la selección 2-1, el ciclo de Basile estaba en ruinas y apenas le quedaban 90 minutos más contra Chile. Ese bautismo de gol de la Pulga en Buenos Aires, curiosamente, fue de cabeza, y para sumar otra rareza, a tres minutos del final lo reemplazó el Cata Díaz para sostener la victoria.

Anteriormente, Messi ya había disputado un clásico del Río de la Plata. En octubre de 2005, en el Centenario y por las eliminatorias, con Pekerman como técnico. Un juvenil Messi fue al banco y sólo participó de los últimos diez minutos cuando reemplazó a Lucho González. Integrantes de aquel cuerpo técnico le contaron a LA NACION, ahora con simpatía, del malhumor de Messi aquella noche por no haber partido entre los titulares.
En los últimos años, el duelo se volvió frecuente para Messi. En 2009, la noche de las bravuconadas de Maradona en el Centenario, el N°10 ofreció una desteñida actuación. La Argentina ganó sobre el final 1-0, con gol de Bolatti, y Messi fue reemplazado a seis minutos del final por Tevez. En 2011, otra decepción: Uruguay eliminó por penales a la Argentina de la Copa América, en Santa Fe; terminaron 1-1, y aunque Messi acertó su disparo, los celestes vencieron 5-4 en la definición y eyectaron del cargo a Batista. En las eliminatorias de 2012, la selección de Sabella atropelló 3-0 a Uruguay, en Mendoza, con dos goles de Messi, uno, el recordado tiro libre por debajo de la barrera. En 2015 llegó otro triunfo albiceleste, 1-0, en La Serena, por la Copa América que la selección de Martino perdería en la final con Chile. Y el duelo más reciente, el año pasado, en Mendoza nuevamente, con otro grito de Messi para sellar el debut ganador de la etapa Bauza. En total, el rosarino ya se cruzó siete veces con los charrúas: ganó cinco, sólo perdió una vez y le marcó cuatro goles.
Una genialidad de Messi
Un duelo de leyenda


