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El vínculo de Magdalena Aicega con River se transformó con el transcurso del tiempo: fue fanática desde la popular, habitué de la platea San Martín baja, invitada del palco y movilera en las cabinas del estadio. Tantos kilómetros recorridos por los pasillos del Monumental convirtieron a la capitana de las Leonas en una genuina hincha millonaria, más allá de que en su infancia simpatizó con Estudiantes de La Plata por mandato familiar.
"Un ex novio me hizo de River y empecé a ir a la cancha con él y un grupo de amigos. Después de que me peleé seguí yendo, tanto de local como visitante. Lo que no me pierdo por nada del mundo son los superclásicos con Boca", cuenta Magui.
Alguna vez pasó un susto en un San Lorenzo vs. River, en el Bajo Flores, cuando tuvo que ingresar corriendo porque se desató una estampida de hinchas que saltó los molinetes. Más allá de aquel episodio, mayormente recibió el afecto de la gente, que la reconoce por los logros en el hockey sobre césped.
En 2003 trabajó con Alejandro Fantino en Fantino con todo , un ciclo de América en el que se desempeñó como cronista en la cancha o desde el estudio de TV. De a poco, su relación con el fútbol se apaciguó, aunque antes del comienzo de cada torneo se le enciende la pasión por su equipo favorito.
"River puede y debe salir campeón del Clausura. Es siempre candidato, aunque ya no haya tantos nombres rutilantes como en otros tiempos y que no haya aportado jugadores en el último Mundial. Ya no hay futbolistas de peso como Hernán Crespo, Enzo Francescoli, Pablo Aimar, Javier Saviola, Marcelo Gallardo, Javier Mascherano o Ramón Díaz, pero cuenta con otros que también pueden hacer la diferencia", comenta.
Sus predilectos del plantel de hoy son Fernando Belluschi y Ernesto Farías, aunque tiene una especial debilidad por Ariel Ortega, su ídolo de toda la vida en River. "Es un crack y estoy segura de que va a superar el difícil momento por el que atraviesa. Me lo imagino saliendo del túnel con sus compañeros de nuevo. Igual, coincido con la idea de que primero hay que recuperar a la persona y después al jugador", dice.
Según Aicega, influirá en estos meses la urgencia de títulos que padece el club de Núñez: "Es lógico que los jugadores sentirán esa presión adicional, porque River salió campeón por última vez en el Clausura 2004, con Leo Astrada. En este torneo habrá que saber manejar también esa cuestión. De todas maneras, lo realmente imperioso es la obtención de la Copa Libertadores".
"River tiene que ganar", repite Magui, que se entusiasmó con las buenas señales que dio el equipo de Daniel Passarella en el último Pentagonal de Grandes. Superados los movimientos de la pretemporada, llega la hora de la verdad.
En su casa es común ver alguna decoración en azul y oro y todo tipo de insignias xeneizes: camisetas -en cantidad-, gorros, banderas y bufandas. La admiración por Boca corre a la par con la del rugby por las entrañas de la familia Fernández Lobbe. Así como comparten su devoción por la camiseta de los Pumas, los hermanos Carlos Ignacio (32 años) y Juan Martín (25) tienen en común el fanatismo por el conjunto de la Ribera.
De chico, en los picados con amigos, Ignacio se deleitaba imitando al Mono Navarro Montoya, y "hasta hacía La de Dios ", recuerda con orgullo. Tanto sentimiento tuvo su rúbrica hacia fines de 1995, cuando se hizo socio de Boca y ahora, pese a que desde 2000, decidió radicarse en Europa para desarrollar su carrera como rugbier profesional, nunca dejó de estar al día con las cuotas. "Pago a la distancia, porque quiero llegar a ser socio vitalicio", explica Nacho desde la ciudad de Manchester, donde vive desde 2004 al incorporarse a Sale Sharks, actual campeón de la Liga inglesa. Juan se unió a su hermano a mediados de 2006 y juntos mudaron su fanatismo al propio país de los inventores del fútbol.
En la antesala de una nueva temporada, las expectativas se renuevan y las heridas parecen haber cerrado. "Me quería matar cuando pasó lo que nos pasó. Teníamos que sacar un punto de seis y no pudimos por los comentarios que vi en Internet, estuvo bien que Estudiantes se quedara con el título. A mí nunca me gustó La Volpe, quería que siguiera Basile. No me gustó que se cortara el ciclo del Coco, porque los jugadores estaban identificados con él y La Volpe, que tiene otra personalidad, llegó y cambió un montón de cosas", comenta Ignacio. Sin embargo, al segunda línea de los Pumas no le atrae la idea de una revancha en el torneo que está a punto de comenzar. "En el Clausura está claro que vamos a estar prendidos, pero yo prefiero la Libertadores", explica Ignacio.
A Juan la llegada de Miguel Angel Russo lo entusiasma: "Me gusta mucho, me motiva. Porque me parece muy serio, centrado, y eso me inspira confianza. En Vélez hizo un buen trabajo. En Boca le va a ir bien", manifiesta el tercera línea.
En un intento por imaginar lo que viene, Ignacio adelanta: "Por suerte nos quedamos con la joyita: Palacio; después, habrá que ver cómo se adapta Bruno Marioni". El respaldo a Russo también es absoluto para el mayor de los Fernández Lobbe: "Lo conozco por lo que hizo en Vélez, donde armó un equipo serio. Y como en Boca tiene buenos jugadores, tiene todo para andar bien. Además, si Diego (por Maradona) lo banca, ¡cómo no lo vamos a bancar nosotros! De no haber sido Russo, me hubiera gustado que agarre como DT el Guille Barros Schelotto; porque le gusta el buen fútbol y no dudo de que hubiese armado un gran equipo".
Década del 60. Doblas y Santander, pleno barrio de Boedo, a tres cuadras del Viejo Gasómetro. Allí nació y creció Hugo Conte y, por supuesto, con la pasión por San Lorenzo impregnada en el alma. "Toda mi familia es hincha de San Lorenzo. Todos los domingos íbamos con mi viejo, mis tíos y mis primos a la cancha, exactamente al sector Lazari de plateas del Gasómetro", rememora con cierta emoción el voleibolista de 43 años, que hoy juega en GEBA junto con su hijo Facundo y su sobrino Martín.
"Cada partido se vivía como una fiesta. Me acuerdo de que yo iba a comprar un pancho solo y mi viejo me dejaba ir tranquilo. Hoy voy muy poco a la cancha, y el principal motivo es la falta de seguridad. Me encantaría poder ir más", agrega y cuenta que el último partido que vio fue River vs. San Lorenzo del último Apertura, en el Monumental, con goleada de 5-0 del equipo de Daniel Passarella.
Tantos años de hincha le generaron en su memoria infinidad de recuerdos, felices y tristes, compartidos con San Lorenzo. "Viví desde la hermosa época de los Matadores de muy chico, luego la tristeza del descenso en 1981, y la felicidad por los títulos de la Mercosur en 2001, aunque en realidad la final ante Flamengo la jugamos en enero de 2002, y la Sudamericana de ese año", afirma Conte, que tiene especial recuerdo por varios viajes a Rosario. "Ibamos con toda la familia en varios autos y parábamos en la ruta a comer un buen asado. Era toda una tradición, un programa fantástico."
- Es un tipo superganador, muy seguro en lo que hace. Su trabajo habla por él: ganó todo. Sabe mucho de fútbol y cómo motivar bien a los jugadores para encontrar el camino correcto en el armado del equipo.
- No sé... No creo que ya este año se pueda pensar en salir campeón. Yo creo que sería muy importante recuperar la motivación de estar arriba. No porque con Ruggeri no se tuviese esa motivación: yo creía en él Pero a veces se crean situaciones internas imposibles de superar y con un cambio aparecen motivaciones nuevas.
- Todavía faltan refuerzos y el tema se demora. Creo que hay muy buenos jugadores, como por ejemplo Andrés Silvera. Me parece que tiene posibilidades de hacer un campeonato bárbaro. Además, Lavezzi puede andar bien, le tengo mucha fe. Hay una base, el equipo tiene más tiempo de conocimiento y en los torneos cortos eso puede definir todo.
Gran parte de su vida transcurre en Avellaneda. Allí tiene hoy su taller donde prepara los coches para correr en los próximos campeonatos de TC 2000 y de Top Race V6. En ese barrio cercano a la cancha de Racing, Emiliano Spataro vio cómo su padre, Omar, sumaba hinchas para su querida Academia entre los chicos del barrio. Y por supuesto su hijo tenía que seguir su camino...
"Vivíamos muy cerca de la cancha y mi viejo se encargaba de convencer a todos los del barrio para que se hagan de Racing. Yo me reconozco muy fanático, un enfermo por Racing, pero no tanto como mi viejo. El todavía llora por Racing; yo lloraba cuando era chico", dice Spataro, de 30 años.
Las carreras de los fines de semana le quitan tiempo para ir al Cilindro de Avellaneda todas las veces que le gustaría. Pero era imposible faltar aquel 27 de diciembre de 2001. Spataro dice: "Ahora voy poco a la cancha porque no tengo fines de semanas libres. De chico iba a muchos partidos. De los últimos, por supuesto, el que más me acuerdo es la final de 2001, cuando le ganamos a Vélez y salimos campeones del Apertura". Spataro hace una pausa y continúa con el relato de aquella jornada imborrable en su memoria. "Ese día sentí una emoción incomparable como pocas veces viví. Desde entonces, a Mostaza Merlo lo llevo en el corazón como todo hincha de Racing. Y le tengo mucha fe porque sé de lo que es capaz de conseguir "
-¿Te entusiasma el equipo que se armó para el próximo Clausura?
-Lo veo mejor al equipo con respecto al que teníamos en el Apertura. La llegada del Piojo López es muy buena porque no van a estar tan solos como delanteros Bergesio y Sava. Vamos a poder meter más goles, porque tendremos más recambio.
-¿De los otros refuerzos qué pensás? Muchos volantes para el medio campo.
-Me parece que Pellerano es un muy buen jugador, le dará mucha fuerza y claridad al medio campo. Y Romagnoli y Cabrera también me gustan. Creo que los tres le darán una nueva energía al equipo, que la necesitábamos.
-El equipo ahora tiene un recambio importante con los seis juveniles que fueron subcampeones en el Sudamericano de Paraguay.
-Sí, y eso es muy bueno. Tienen que hacer la experiencia lógica de sumar partidos, pero creo que la mayoría puede rendir muy bien ya en este certamen. Es muy importante trabajar en las inferiores, un lugar donde Racing no estaba tan bien. Y de los chicos creo que Moralez es un fenómeno. Aparte me siento identificado: ¡tiene mi altura!
Tanta coincidencia y trabajo en equipo para el polo, pero tan poca coherencia para el fútbol. Así son los hermanos Novillo Astrada, los integrantes del subcampeón argentino, La Aguada. Ignacio, el cuarto de la dinastía, es un caso especial: sus hermanos mayores se repartieron las camisetas de los dos clubes más grandes (Eduardo y Javier son de River y Miguel es de Boca), pero él se hizo de Independiente. Hay una razón, y él la explica: "De chico, mi tío Guillermo Kemp me llevaba a la cancha, pero con la condición de que me hiciera de Independiente. Y hoy se lo agradezco".
Sus actividades como polista le impiden concurrir seguido a la cancha, pero desde Palm Beach, Estados Unidos, donde juega hasta abril en la temporada norteamericana, sigue las alternativas de los torneos Clausura del fútbol argentino. "Trato de estar siempre al tanto de todo. Ahora en Miami lo pasan en DirecTV y podemos ver los goles del domingo. Además, hace poco está TyC Sports", cuenta el back, recientemente ascendido a 10 goles de handicap.
Ignacio narra cómo vive desde el exterior los clásicos con Racing: "Guilermo Fernández Llanos, el manager de mi equipo en Estados Unidos -Las Monjitas-, es de Racing, y muchos petiseros también. Así que siempre que llega el clásico hay algo en juego. Por suerte he comido asados gratis muchas veces". Se ríe, festeja, y recuerda el último: "En el Clausura último, el día que le ganamos 2-0 en su cancha con los dos goles del Kun Agüero, los volví locos. Ese día gané muchas apuestas".
- Lo veo con posibilidades. Siempre por ser Independiente tiene que pelear arriba y creo que es uno de los candidatos.
- Sí. Burruchaga me gusta, pero a veces quisiera que sea algo más ofensivo. Me gustaría que se juegue un poco más y el equipo arriesgue.
- Rolfi Montenegro es un grande y Ustari es un fenómeno. Lo único que no me gusta es que a veces nos falta un conductor
- Alguien como el Dany Garnero que se encargue de pasar la pelota limpia. El equipo que vi y más me gusto fue el campeón del 94 que dirigía Miguel Brindisi, con Daniel Garnero, Diego Cagna, Sebastián Rambert y otros. A ese equipo lo seguí y me identifiqué con su estilo de juego. Era el estilo de Independiente.


