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Pocas veces los rostros fueron tan elocuentes y contrastantes al mismo tiempo. Porque fueron genuinos, inocultables. El llanto del pibe Ricardo Noir, feliz por su debut ideal con la camiseta de Boca, y las lágrimas de Facundo Sava, un referente que cada vez entiende menos la situación de Racing. El estiletazo del final, en el minuto 50 del segundo tiempo, puso las cosas en su lugar de acuerdo con los méritos que habían acumulado ambos en el desarrollo del encuentro. El 2 a 1 premió a los xeneizes por su ambición y su búsqueda, y castigó a una Academia que fue presa de sus propios temores y que, inocentemente, buscó como única alternativa de defensa replegar a sus líneas.
Boca, si bien ubicó su prioridad en el desquite del próximo miércoles con Atlas, por la Copa Santander Libertadores, encontró algunas respuestas positivas que, aunque haya triunfado Estudiantes, lo mantienen expectante en el Clausura. Además de la auspiciosa presentación de Noir, confirmó el buen momento de Luis Ibañez y de Cristian Chávez -también ingresó en la segunda etapa- y la solidez que le aporta Paletta a la última línea. El defensor, que había jugado por última vez ante Maracaibo, por la Libertadores, el 22 de abril, falló en el gol de Navia en complicidad con Migliore (no salió a cortar un centro en el área chica), pero se lo vio muy bien en los anticipos, los cruces y la presencia aérea. Además, tuvo peso ofensivo y anotó el 1-1 parcial. Una buena noticia para Ischia pensando en Atlas.
Racing pagó caro sus propios temores. Se puso en ventaja casi sin proponérselo con un tiro libre bien administrado entre Chatruc y Maxi Moralez y un centro correctamente capitalizado por Navia. ¿Por qué se le apunta a la actitud de la Academia? Por que ni siquiera antes y después de la ventaja mostró personalidad en la Bombonera. No presionó ni dejó como mensaje de su juego que necesita ganar para evitar la promoción. Respetó demasiado y en forma inexplicable a un conjunto juvenil/suplente de Boca.
En la primera etapa inquietó con Navia y una sola vez más con la proyección de Shaffer, que terminó en un cabezazo fallido de Sava. En la segunda, salvo una corrida de Navia que cortó Paletta en el borde del área, no llegó hasta Migliore ni lo exigió con remates desde media y larga distancia. Se dedicó sólo a defender con dos bloques de cuatro futbolistas bien definidos y ubicados demasiado cerca de Martínez Gullotta.
Vale la aclaración: más allá de las intenciones ofensivas de Boca, fue Racing -con su retroceso- el que le dio herramientas para vulnerarlo. Es más: el planteo de Llop, incluso desde los cambios, fue muy parecido a lo que hizo Pedro Troglio con Independiente en la Bombonera (1-1). No se defendió con la tenencia del balón ni buscó el contraataque como efecto sorpresa. La táctica fue que pasaran los minutos. Estuvo bien en la modificación de Matías Sánchez por Zucullini, pero no se entendió por qué sacó a Navia en su mejor partido con la celeste y blanca, ya que eso fue un alivio para los xeneizes. A pocos metros, desde el otro banco de suplentes, Ischia hizo modificaciones para buscar el desequilibrio. Todos sus cambios fueron ofensivos. Apostó al triunfo aún sabiendo que arriesgaba más de la cuenta.
Noir tuvo su tarde perfecta. Debutó, hizo el gol de la victoria y mostró una actitud muy positiva. Luchó cada pelota como si fuera la última y no llegó a la red de casualidad, porque 60 segundos antes el palo le había negado el festejo. Pero el descuento le dio otra chance y esta vez no falló. Mejor no lo podía escribir el destino: se fue en andas y con lágrimas de felicidad.



