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Boca es, junto a Estudiantes de La Plata, el único equipo argentino con vida en todos los frentes. Mientras escala posiciones en el Clausura, también llegó a las semifinales de la Copa Argentina y Sudamericana. Pero, a diferencia del conjunto platense, tiene además otro objetivo en juego: la tabla anual, que entrega el título de Campeón de Liga y que puertas adentro consideran una de las grandes metas junto con la competencia internacional. Y por más de un motivo: además de asegurar la clasificación a la Libertadores 2027, Boca podría coronarse nada menos que en el clásico ante River, algo que ocurrió apenas tres veces en toda la historia. Este viernes, desde las 19.30, buscará dar otro paso frente a Instituto, la revelación del torneo, en Córdoba, justo antes de meterse de lleno en la serie contra Vasco da Gama.
En diciembre de 2025, días después de premiar a Rosario Central con un trofeo por fuera del reglamento, el Comité Ejecutivo de la Liga Profesional de Fútbol oficializó el fixture del Apertura y el Clausura 2026, sorteado en dos etapas. Primero, la confección de los grupos: dividió a Boca y River uno en cada zona y aplicó el mismo criterio con Racing e Independiente, San Lorenzo y Huracán, Estudiantes y Gimnasia y el resto de los cruces tradicionales. Todos compiten en zonas diferentes pero, a diferencia de otros torneos, sin una fecha específica de clásicos: cada cruce quedó ubicado como un interzonal dentro del calendario.
Después, el bolillero determinó el orden de los partidos. Así, el superclásico cayó en la penúltima fecha de los dos torneos semestrales. En el Apertura, Boca ganó 1-0 en el Monumental con gol de Leandro Paredes, de penal, un triunfo que sirvió para estirar la superioridad en el historial, aunque en términos de definición del campeonato tuvo poca incidencia. Esta vez, el panorama cambia: el Clausura se juega con el mismo cronograma, pero con las localías invertidas, por lo que Boca podría consagrarse justamente ante River en la Bombonera, en un partido que ya tiene día y horario: domingo 1° de noviembre, a las 15.

A Boca le quedan cinco partidos en la pelea por la anual: Instituto en el Kempes, Talleres como local, Independiente en Avellaneda, River en casa y Defensa y Justicia en la Bombonera. Si llegara al superclásico con chances de ser campeón y lo lograra, sería apenas la cuarta vez en la historia que festeja un título ante River: ocurrió en 1931, con un 3-0 en la vieja cancha millonaria de Alvear y Tagle; en 1969, en el Monumental, tras igualar 2-2, y en el Nacional de 1976, cuando ganó 1-0 con aquel tiro libre de Rubén Suñé, en la cancha de Racing. Nunca pudo hacerlo en casa.
Por eso, si bien la semifinal contra Vasco ya está a la vuelta de la esquina -comienza el próximo martes en Buenos Aires y se define una semana después, en Brasil-, Arruabarrena, la dirigencia y el plantel tampoco quieren descuidar el frente local, y mucho menos la tabla anual. En ese sentido, el camino es más largo que en la Sudamericana, pero también parece más accesible: hoy Boca marcha segundo, con 50 unidades, dos menos que Independiente Rivadavia y la misma cantidad que Argentinos Juniors, dos equipos que compiten en la otra zona y que se medirán el 27 de octubre en La Paternal: al menos uno dejará puntos en el camino. Detrás aparecen Vélez, con 49; Rosario Central, con 47, e Instituto, con 46, líder del Grupo A del Clausura, que llega después de ganar tres partidos consecutivos y ocho de los últimos 11.

Para ese partido, la idea de Arruabarrena es rotar algunos nombres teniendo en cuenta la seguidilla que se viene y que incluirá además las instancias finales de Copa Argentina, en la que Boca enfrentará a Banfield en una de las semifinales, a mediados de noviembre. El plan, de todos modos, no contempla una formación completamente alternativa: el técnico pretende preservar sobre todo a quienes acumulan más minutos y a los que arrastraron alguna molestia en las últimas semanas.
De acuerdo con lo ensayado este jueves en Ezeiza, el entrenador tiene en mente un equipo con el regreso de Álvaro Montero en el arco, luego de ser convocado a la selección colombiana para la fecha FIFA, en lugar de Leandro Brey; Dylan Gorosito como lateral derecho por Leandro Lozano; Marco Pellegrino en reemplazo de Facundo Herrera; Williams Alarcón y Carlos Palacios en el medio por Leandro Paredes y Santiago Ascacibar; y arriba el tridente Sebastián Villa, Enner Valencia y Leonel Flores. No estará Alan Velasco, desgarrado, mientras que Miguel Merentiel comenzaría en el banco. Además, vuelve a los concentrados Rodrigo Battaglia, que no juega desde finales de 2025 por una tendinopatía en el tendón de Aquiles derecho.
Boca lleva 16 partidos invicto y si no pierde en Córdoba construirá su cuarta mejor racha del siglo XXI. Quedará a uno de los 18 que alcanzó en 2015, también con Arruabarrena, aunque todavía lejos de los 22 de 2000 con Carlos Bianchi, los 23 de 2006 entre Alfio Basile y Ricardo La Volpe y los 36 de 2011-2012 con Julio Falcioni.
Hay además otro dato que le da todavía más valor a esta disputa: Boca no es campeón de un torneo local desde marzo de 2023, cuando obtuvo la Supercopa Argentina ante Patronato. Y en la previa de un año electoral, un título conseguido ante el rival de toda la vida significaría además un fuerte respaldo para la dirigencia de Juan Román Riquelme, que necesita cerrar la buena campaña con un título de peso.

En esa carrera, la tabla anual empieza a ocupar un lugar cada vez mayor: no solo por el título y la clasificación a la Libertadores, sino también por una chance inédita: ser campeón, ante River y en la Bombonera. Antes está Córdoba. Y cada partido cuenta.



