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SANTIAGO, Chile (Especial)- El empate agónico obtenido frente a River no parece haber sido un estímulo suficiente para que Boca salga de su letargo futbolístico. Urgido de resultados, el equipo xeneize necesitaba dar señales de vida y un triunfo frente a Universidad Católica para no despedirse temprano de la Copa Mercosur, mientras espera la final de la Copa Europeo–Sudamericana. Pero no pudo cumplir su propósito: cayó sin atenuantes ante los chilenos por 2 a 1 y quedó eliminado.
Boca comenzó el partido entregando un handicap importante debido a la ausencia de Riquelme por una lesión. Sin embargo, al club de la Ribera no se le hizo tortuoso el camino al arco. Walter Gaitán, como en varios de los últimos partidos, se vistió de Riquelme y le dio protagonismo al equipo.
A los 11 minutos, tras una gran habilitación del riojano, Guillermo Barros Schelotto pudo desnivelar, pero pifió su remate. Dos minutos más tarde Boca no perdonó: Calvo envió un centro desde la derecha, Omar Pérez estrelló un cabezazo en el travesaño y tras el rebote, Barijho, también con la cabeza, vulneró al arquero Walker.
El visitante dominaba, pero sin demasiado rigor. Entonces, despacio, Universidad Católica comenzó a enmendar sus errores, con Jaime González, Ormazábal y Daniel Pérez como estandartes, y a hacer tambalear la defensa xeneize, que una vez más se mostró muy permeable –especialmente por los laterales de Calvo y Jorginho–. Cerca de los 20 minutos, Abbondancieri ahogó el grito de gol tras tapar un mano a mano a José Díaz, que un minuto más tarde se perdió la posibilidad de convertir en la boca del arco.
Si bien el primer tiempo fue bastante parejo, en el capítulo final los locales ejercieron una supremacía futbolística, y Boca volvió a mostrar que es un proyecto de ajuste y sincronización, distante de aquel equipo con oficio que ganó la última Copa Libertadores.
En los primeros 15 minutos de la segunda parte los chilenos tuvieron innumerables situaciones para igualar el partido. La más clara ocurrió al minuto de juego, cuando un remate de González pegó en el palo y cruzó toda la línea de gol.
Tal fue la desidia que mostró Boca en su juego, que no extrañó que en tres minutos los locales revirtieran el resultado. Primero fue Lenci, de cabeza, a los 23, y después, a los 26, Arrué castigó la falta de reacción xeneize con un soberbio derechazo.
Así, Boca le dijo adiós a la Mercosur, sin pena ni gloria.


