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Pueden contarse con los dedos de la mano... En el peculiar mundo de la pelota, no se trata de una descripción peyorativa. Todo lo contrario. La enumeración se aplica en un personaje -término que le cabe al dedillo- que dirigirá el quinto Mundial consecutivo: el serbio Velibor Milutinovic, actual entrenador de China. Bora, como se lo denomina en el idioma futbolístico, el hombre récord...
Verborrágico, políglota, vehemente, un nómada de la profesión. Esa que comenzó allá por 1977, al mando de Universidad Autónoma de México (UNAM) y que incluyó un fugaz paso por San Lorenzo, en 1987. Pero su fuerte nunca estuvo en los clubes. "No me llegan ofertas", aduce, en un tono casi incrédulo.
Milutinovic, de 58 años, expandió sus raíces por los seleccionados, y su especialización fueron las copas del mundo. Un somero repaso por su currículum confirma la teoría: dirigió a México, en 1986, en tierra azteca; a Costa Rica, en Italia 90; a Estados Unidos, país anfitrión en 1994, y a Nigeria, en Francia 98.
"En este oficio uno debe estar siempre preparado para hacer las valijas y alejarse de la familia. Para lograr el éxito hay que tener ganas de descubrir la filosofía y la forma de pensar de cada pueblo. Hay que esforzarse, pero la recompensa es extraordinaria." Más que una declaración, una frase de cabecera.
La participación con China, el quinto desafío, tendrá otro condimento. Por primera vez, Milutinovic conducirá a un conjunto que logró la clasificación bajo su tutela. En las otras cuatro oportunidades asumió el cargo cuando los equipos ya tenían el pasaje asegurado. Pese a su continuidad en la elite futbolística, descartó un método Bora . "Cuando un entrenador tiene jugadores capaces, todo resulta más sencillo. En el fútbol todo es simple: se tiene o no la pelota", afirmó.
Será la primera intervención de China, un país con 1200 millones de habitantes, en un Mundial. El Mago Milu, como se lo bautizó en Pekín y en sus alrededores, descartó los objetivos ambiciosos y analizó a sus jugadores: "Nosotros ya somos campeones después de habernos clasificado. Los futbolistas chinos son algo inmaduros e inocentes, pero tácticamente muy disciplinados".
Y no tendrá una misión fácil, ya que integra el Grupo C, junto con Brasil, Turquía y Costa Rica. "Todas las zonas tienen sus complicaciones. Pero nos encontramos en un grupo de la muerte para tres. Brasil no lucha por la segunda plaza", consideró.
Así como tampoco resultó sencilla su inserción en la idiosincrasia china. Sus puntillosos métodos de entrenamiento y el cauteloso esquema futbolístico alzaron las voces de la prensa y del público. Aunque con sus palabras y, sobre todo, con los exitosos resultados, Milutinovic encantó a sus detractores. Y los reproches rápidamente se transformaron en alabanzas.
Un tema se volvió ineludible. La pregunta se impuso. ¿Qué planes trazó Milutinovic para el Mundial de Alemania? "No sé, a mi edad... Todavía no marqué el mapa para 2006. Bueno, pero si puedo elegir... Francia", afirmó, con esa eterna sonrisa en los labios. Una respuesta pícara y pintoresca. Casi tanto como quien la pronunció.
Fecha y lugar de nacimiento:
7/9/44, en Bajina Basta, Yugoslavia
Su tarea en los mundiales:
México, en 1986; Costa Rica, en 1990; Estados Unidos, en 1994, y Nigeria, en 1998.
Partidos:
17, con ocho victorias, 2 empates y 7 derrotas
Mejor actuación en los mundiales:
llegó hasta los cuartos de final con México, en 1986.
Trayectoria en clubes:
UNAM, de México, (1977/81); Udinese, de Italia, (1986); San Lorenzo (1987); Guadalajara (1988); Veracruz (1989), y New York Metro Stars (1998).



