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Lo tientan todos los elementos con los que se choca en el vestuario del predio de Casa Amarilla. El mismo que hace 23 años, cuando Miguel Angel Brindisi dio la vuelta olímpica con Boca en el Metropolitano 81 junto con Diego Maradona, no existía. "Todo este complejo es bárbaro. No hay excusas para no trabajar", bromea el flamante director técnico. Se entusiasma y sigue: "Me dan ganas de ponerme la camiseta y calzarme los botines, pero no se puede. Ya forma parte del pasado. Lo único positivo de eso es que no me tiene que atender Antonio..."
¿Quién es? Antonio Obrador, podólogo de los planteles xeneizes, que atendió a todos los que pasaron por la institución desde junio de 1969. Hoy, a los 73 años, lo observa a Brindisi y no lo puede creer. "Vos sí que te salvaste. Nunca una uña encarnada, nunca nada", le dice Busca (apodo que le puso Madurga, aunque la denominación inicial fue Buscapié) mientras le da un caluroso abrazo. Brindisi observa la leyenda del pizarrón: Mañana doble turno, a las 9 y a las 16. "Si querés conseguir algo en la vida tenés que trabajar. No hay otra. No existen las recetas mágicas", comenta a quien, a los 53 años, le llegó el gran desafío de su vida.
-¿Cómo es hoy un día en la vida de Brindisi?
-Lo normal que cuando pertenecés a Boca. Como en la época de jugador. Tenés que estar con todas las pilas, con toda la energía. Eso incorporado también por el momento, porque llegan las incorporaciones y se viene la gira. Todo hace que se acelere mucho más. Fijate lo que generó la compra de Palermo: están todos convulsionados. Forma parte del mundo de Boca.
-¿Qué cosas cambiaron desde lo cotidiano?
-Se alteró todo mi ritmo de vida. Antes estaba con mi familia, salía, si quería me tomaba un fin de semana y nos íbamos de viaje... Pero estoy feliz porque vale también el cambio, obviamente.
-Lo primero que dijo Bianchi cuando asumió en 1998 fue: "Para triunfar acá tenés que pensar las 24 horas en Boca". ¿Coincide?
-Totalmente. A partir de ahora yo pienso las 24 horas en Boca.
-Para el hincha de Boca joven que no lo conoce y no lo vio como jugador, ¿cómo se definiría?
-Las primeras palabras son honestidad y profesionalismo. De ahí para abajo después se puede definir cualquier perfil. Pienso que los DT no pueden encasillarse en un estilo.
-En los 18 años que lleva como DT, ¿por qué siempre se lo relacionó más con la escuela menottista que con la bilardista?
-No sé. El fútbol es uno solo. Es valedero el trabajo de todos los entrenadores. Para mí no existen las veredas, existen los trabajos y los profesionales.
-Alguna vez dijo: "Lo más triste que me puede pasar es perder sin arriesgar".
-Es así. Cuando vos perdés todo pasa por cómo lo asimile la conciencia. Cuando hay una charla técnica vos estás adelante de 16 jugadores. A veces se tilda de defensivo o mezquino a un equipo, pero en realidad, al supuestamente superior no lo dejó mover. Cada uno sabe en su conciencia si su intención fue ser ofensivo. Si especulás hasta el último instante y te toca perder, sin dudas que te vas a sentir muy mal.
-¿El fútbol argentino está polarizado entre Boca y River, como hace tiempo pasa en Uruguay con Peñarol y Nacional?
-La cantidad de buenos jugadores que tienen Boca y River hace que haya una supremacía, pero hoy la realidad marca que el que se cree superior de entrada pierde. Acaba de ser campeón Grecia en la Eurocopa y todos pensaban que no pasaba la primera rueda...
-Cuando asumió en Independiente, en enero de 1994, sostuvo: "Queda poco tiempo para el lirismo". ¿Hoy la situación es la misma?
-Es que era mi primera experiencia en la Argentina. Los argentinos siempre creemos que ganar campeonatos es fácil, sobre todo afuera. En ese momento, para mí llegar a una final de la Copa Libertadores con Barcelona (Ecuador) era lo máximo. Y acá no sé si servía de currículum, más allá de haber ganado títulos en el exterior. Yo sabía que afuera estaba todo bien, pero algún día quería dirigir en mi país. Por suerte, ese ciclo después terminó un fenómeno.
-¿Aquel gran comienzo, con tres títulos en Independiente, tuvo algo que ver con esta chance en Boca?
-La profesión se va construyendo de a poco. En Espanyol de Barcelona, por ejemplo, no fui campeón, pero estaba 18° cuando llegamos nosotros y después quedó a un punto de ingresar en la UEFA. Por eso, más allá de los logros, que sin dudas es hermoso, es clave que tu tarea la hagas con toda la entrega.
-¿Cuáles son los objetivos inmediatos?
-Hasta fin de año tenemos cuatro torneos: el Apertura, la Copa Sudamericana y dos que son con un partido: la Recopa (Cienciano, de Perú) y la Interamericana (Toluca, de México). Y en Boca hay que ganar todo, siempre.
-Por la gran cantidad de partidos, ¿tiene en mente aplicar la rotación de jugadores? A Bianchi muchos se lo cuestionaron.
-La única rotación en la que estoy pensando hoy es en la que voy a hacer en la gira. El primer partido (ante Chivas de Guadalajara) jugará un equipo, en el siguiente (ante el mismo rival) otro. Después, Boca tiene que ir por todo y cada torneo tiene la misma importancia.
-Pero, ¿está en su cabeza utilizar la rotación?
-Hablo de ahora porque están todos en distintos niveles físicos. Palermo, por ejemplo, deberá hacer un trabajo diferente. Otros, como los casos de Barros Schelotto, Donnet y Cascini, están recuperándose de sus lesiones. La rotación de jugadores es relativa. La utilicé en otros equipos, pero no de once a once, sino mechando jugadores. Hay que decidirlo en el momento.
-¿Qué significa para usted y para Boca el regreso de Palermo?
-Yo tengo un criterio. Cada vez que existe una terna para los refuerzos, la prioridad la tendrá siempre el que ya pasó por el club, el hombre de la casa. Por eso, lo de Traverso, lo de Matellán y lo de Palermo. Martín es un goleador terrible que conoce la Bombonera y que le pude dar explosión al equipo.
-¿La llegada de Palermo lo puede presionar más todavía en la exigencia de títulos?
-No, en absoluto. El se sumó a un grupo que conoce muchísimo y es amigo de todos. Tiene un sentimiento profundo en la gente de Boca, así que bienvenido. No nos olvidemos de que Palermo aportó mucho para el ciclo exitoso del club. Para mí no es una presión, al contrario.
-¿Qué opinión tiene del River de Leonardo Astrada?
-¿No te enojás? Pero prefiero hablar de Boca. Lo único que te puedo decir es que el hincha ya me pide que le ganemos.
-En sus equipos siempre buscó jugar con dos enganches o con dos volantes ofensivos en el medio. ¿Buscará lo mismo en Boca?
-Pasé por todos los sistemas tácticos. Con líbero y stopper, con cuatro en el fondo. Está relacionado con las necesidades del equipo y con los jugadores que tenés. La campaña de Huracán de 30 puntos en 1998 tenía un 3-4-2-1, con Rolfi Montenegro y Lucho González como enganches, pero jugaba con un solo punta. En Independiente fue un 4-3-1-2 bien elástico, el equipo donde jugó Cagna, aunque en ese momento tenía el pelo largo y con rulos...
-Tiene el sistema, pero no lo quiere decir...
-Seguro, la fantasía está.
-Cuando lo presentó Macri, en la conferencia de prensa, nombró a Abbondanzieri, Schiavi, Cascini, Cagna y Barros Schelotto como los referentes. ¿Eso les asegura la titularidad?
-Los marqué como los líderes positivos, porque pregonan desde el ejemplo y habiendo ganado todo. Eso hace que un chico de las inferiores se sienta apuntalado.
-¿Entonces...?
-Es que hay que ver en cada partido. Boca es una exigencia permanente y jugará el que esté mejor. Debe haber una competencia leal entre los futbolistas.
-El promedio de edad del plantel es elevado. ¿En algún punto eso le puede jugar en contra?
-Te lo contesto con un ejemplo: La Coruña les ofrecía a Donato y Mauro Silva, con 38 y 40 años, renovar el contrato por dos temporadas. Hay jugadores que no se les mira el documento. Se les observa la entrega. Más allá del aporte de los juveniles, en todo el mundo es cada vez más buscado el jugador de experiencia.
-¿Esos jugadores pueden tapar a los Ledesma, los Cangele, los Neri Cardozo, los Alvarez?
-No, para nada. Una cosa no implica la otra. Todos los jugadores serán tenidos en cuenta.
-En este momento, el plantel de Boca cuenta con 35 jugadores. ¿Con cuánto sería el número ideal de trabajo para usted?
-Siempre me manejé con 30 futbolistas aproximadamente.
-En realidad hay mucha oferta y poca demanda...
-Sí, bueno, es el riesgo permanente. Si bien hay cuatro competencias, la verdad más vieja en el fútbol es que en la cancha entran once nada más. Lo importante es tener las ideas claras y saber por qué camino se transita.
-En 2002 Oscar Tabárez hizo una buena campaña y fue subcampeón, pero no soportó la presión y se fue. ¿Cuánto puede influir en usted la comparación con el ciclo de Bianchi?
-Siempre van a existir los cuestionamientos por pequeñas o grandes cosas que puedan suceder. Lo importante es que yo tengo toda la confianza del mundo y creo a muerte en este plantel. Después, hay que recorrer el camino.
Mientras Martín Palermo realizó ayer su primera práctica en Boca, Antonio Barijho se despidió, ya que se irá a Saturn, de Rusia. Hoy, un grupo de jugadores (Ledesma, Ormazábal, Silvestre, Marinelli, Cardozo, Jerez, Alvarez y Boselli) viajará a Los Angeles, donde Boca realizará una gira que incluirá amistosos en Japón e Inglaterra. El resto lo hará mañana. El volante Carlos Marinelli criticó a Carlos Bianchi: "Nunca tuve diálogo con él. No me dio oportunidades y me sacó tras una expulsión en un partido de reserva".



