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Tal vez todo sería distinto si esa última jugada hubiera terminado en gol. La armó Lionel Messi, con un pase de cachetada para Giuliano Simeone. Llegó el centro y Marcos Senesi alcanzó a puntearla en el área chica, pero la pelota se fue pegada al palo derecho de Unai Simón. Si entraba y el final del Mundial era otro, el presente de la selección argentina probablemente no naufragaría hoy en un mar de incertidumbres. Quizás el debate sería otro: si este es ya el mejor equipo de todos los tiempos, si todavía existe algo más allá o cómo se hace para mantener alta la vara cuando no parece haber un rival capaz de discutirle la supremacía.
Pero el anticipo del defensor, con el reloj clavado en 119 minutos y 38 segundos, no entró. Una pelota que en cada repetición parece estar un poco más cerca y que, desde algunos ángulos, hasta da la sensación de haber traspasado el poste. Y con ella también empezó a cerrarse una época. Sobre todo después del retiro de la selección que Lionel Messi anunció este lunes, de las dudas que rodean la continuidad de Lionel Scaloni y ponen en riesgo el liderazgo futbolístico del equipo, dentro y fuera de la cancha, y hasta de la falta de amistosos confirmados para la fecha FIFA que comienza dentro de 21 días.
Todo eso deberá empezar a resolverse cuanto antes, aunque todavía cueste digerir la noticia de que el mejor del mundo ya no estará más dentro de la cancha. O, al menos, no en partidos oficiales. Porque si bien todavía es muy pronto, en la AFA ya trabajan para que Messi tenga un homenaje a su altura.
Después de 22 años en los que todo giró alrededor suyo, habrá que acostumbrarse a una nueva realidad. Y no sólo dentro de la cancha. La AFA todavía no cerró ningún amistoso para la próxima fecha FIFA y una de las razones es que el caché de la selección cambia sin Messi, más allá de que el astro pueda estar en ese partido despedida que se intenta organizar casi contrarreloj.
Pero la situación va mucho más allá de lo que pueda suceder en septiembre. El contrato de Scaloni vence a fin de año y el entrenador ya avisó que lo cumplirá, aunque no es seguro que siga a partir de 2027. Existe un desgaste lógico y, además, entiende que habría que empezar un proyecto prácticamente de cero. Ya no estarán los dos capitanes, Lionel Messi y Nicolás Otamendi, quienes le pusieron punto final a sus ciclos en la selección, y varios de los futbolistas que participaron de los últimos dos Mundiales difícilmente sigan, ya sea por una cuestión de edad, porque su nivel bajó en el último tiempo o por los problemas físicos que arrastran.
Scaloni está ahora en Mallorca, donde vive. En principio, la idea era que en este primer llamado fueran convocados los mismos futbolistas que estuvieron en el Mundial, para que el grupo completo pudiera recibir el reconocimiento del público argentino en un partido a cancha llena, posiblemente en el Monumental.

Pero el plan también contemplaba que la selección jugara fuera del país. Se habló de una gira por China, con Uzbekistán como uno de los posibles rivales, aunque por ahora esa posibilidad quedó en pausa. Desde que la FIFA oficializó que las sanciones disciplinarias de Leandro Paredes, Nahuel Molina, Thiago Almada y Roberto Ayala pueden cumplirse también en amistosos, en la AFA buscaron sumar la mayor cantidad de partidos posibles para empezar a descontarlas, aprovechando que esta ventana permite disputar hasta cuatro.
Ahí también aparece una encrucijada para Scaloni. Parece difícil que el entrenador quiera afrontar todos esos partidos con una base de futbolistas que sabe que sufrirá cambios en poco tiempo. Sobre todo porque el calendario internacional marca una nueva convocatoria en noviembre, esta vez de solo dos encuentros, que será además la última antes de que finalice su vínculo.

Siempre parece más simple construir desde el éxito que reconstruir desde el dolor. Más aún tras un Mundial en el que Argentina llegó hasta el último partido, pero estuvo lejos de mostrar su mejor versión futbolística, incluso con un Messi en nivel superlativo durante varios pasajes del torneo.
La paridad que mostró ante rivales menores y, especialmente, la diferencia que España marcó en la final también fueron un llamado de atención para Scaloni. En la AFA creen que el entrenador le comunicará su decisión a Claudio Tapia en las próximas semanas, cuando llegue a la Argentina para instalarse en Ezeiza y comenzar a preparar la próxima fecha FIFA.

Y si Scaloni finalmente decide no continuar, la incertidumbre también alcanzará a una estructura que lleva ocho años funcionando casi sin interrupciones. No se tratará solamente de elegir a un nuevo entrenador, sino de definir qué parte de ese trabajo seguirá en pie: el cuerpo técnico, la metodología, el seguimiento de futbolistas y hasta el vínculo con las selecciones juveniles.
La salida de Messi también puede tener consecuencias fuera de la cancha. Durante años, su presencia le dio todavía más peso a la selección y también fortaleció a Tapia. Sin el rosarino, habrá que ver si ese poder se mantiene igual o si empieza a cambiar el mapa político alrededor de la AFA.

En lo futbolístico, también se abre una nueva era. Desde el esquema y la forma de jugar hasta quién llevará la cinta y la camiseta número 10. También habrá que ver sobre quiénes recaerá el liderazgo dentro del plantel: si en jugadores como Cristian Romero, Enzo Fernández, Lisandro Martínez, Alexis Mac Allister o Lautaro Martínez, de una camada intermedia pero con muchos años por delante, o si seguirá en manos de históricos como Leandro Paredes y Rodrigo De Paul, dos de los principales laderos de Messi durante todo este ciclo.
Argentina ya está clasificada al Mundial de España, Portugal y Marruecos 2030 por ser uno de los países anfitriones de los partidos inaugurales, junto con Uruguay y Paraguay. Y aunque todavía no está resuelto, existe la posibilidad de que esas seis selecciones tampoco disputen las eliminatorias, ni siquiera para completar el fixture.
Así, el desafío oficial más cercano aparece recién en la Copa América de 2028. Demasiado lejos para una selección que, después de tantos años de certezas, ahora entra en un escenario lleno de interrogantes.


